SUSCRÍBETE
Diario Expreso Ecuador

Nepobabies: los hijos de famosos que buscan dejar atrás el apellido de sus padres

Los nepobabies ganan espacio en cine y música, pero el reto para esta nueva generación es demostrar que su carrera va más allá del apellido

Gracie Abrams, hija del director de cine J.J. Abrams y la productora Katie McGrath, y Homer Gere, hijo de Richard Gere y Carey Lowell, son ejemplos de nepobabies.

Gracie Abrams, hija del director de cine J.J. Abrams y la productora Katie McGrath, y Homer Gere, hijo de Richard Gere y Carey Lowell, son ejemplos de nepobabies.Expresiones

Stefania Massa
Publicado por

Creado:

Actualizado:

Lo que debes saber

  • Los nepobabies llegan al cine y la música con apellidos conocidos, pero buscan carreras propias.
  • Maya Hawke, Gracie Abrams y Violet Grohl desarrollan proyectos propios en cine y música.
  • Homer Gere se suma a Euphoria y The Shards mientras continúa el debate sobre los hijos de famosos.

Tener padres famosos puede facilitar el primer acceso a la industria del entretenimiento, pero no garantiza una carrera. Los llamados nepobabies ocupan espacios en el cine, la televisión y la música, mientras enfrentan una pregunta recurrente: ¿cuánto pesa el apellido y cuánto importa el talento?

Homer Gere, Maya Hawke, Gracie Abrams, Violet Grohl, Moses Martin y Cruz Beckham forman parte de una generación que creció cerca de escenarios, estudios y ejecutivos. Algunos han elegido aprovechar ese entorno; otros buscan marcar distancia. En ambos casos, sus carreras son observadas bajo una lupa distinta a la de cualquier artista que comienza desde cero.

La Odisea: cuando el apellido abre la primera puerta

El término nepobaby se utiliza para describir a quienes acceden a oportunidades profesionales gracias a sus vínculos familiares. En el entretenimiento, el fenómeno resulta especialmente visible porque muchos de sus protagonistas pertenecen a familias conocidas por el público.

La diferencia con una saga artística está en el enfoque. Mientras una saga puede representar la continuidad de una tradición familiar, el concepto de nepobaby pone el énfasis en las ventajas que ofrece ese origen. El debate aparece cuando una oportunidad inicial se confunde con una carrera consolidada.

El actor Homer Gere, hijo de Richard Gere y Carey Lowell, es uno de los nombres que ha entrado recientemente en esta conversación. A sus 26 años, participa en la tercera y última temporada de Euphoria y también forma parte del reparto de The Shards, serie de Ryan Murphy en la que comparte créditos con Kaia Gerber, hija de Cindy Crawford.

Euphoria: una etiqueta que acompaña a una generación

La expresión ganó presencia en redes sociales durante los últimos años y encontró uno de sus primeros focos de atención en torno a Euphoria. Maude Apatow, hija de la actriz Leslie Mann y del director Judd Apatow, forma parte del elenco de la serie. Su caso mostró cómo el origen familiar comenzó a convertirse en parte de la conversación pública sobre los nuevos intérpretes.

La etiqueta, sin embargo, no determina el resultado de una carrera. Haber crecido con acceso a determinados contactos o conocimientos de la industria puede facilitar el comienzo, pero el público termina evaluando el trabajo que cada artista presenta.

Maitreya corso: Maya Hawke construye dos caminos

La trayectoria de Maya Hawke permite observar otra posibilidad. Hija de Uma Thurman y Ethan Hawke, comenzó a ser conocida por su trabajo como actriz, especialmente por Stranger Things, pero también ha desarrollado una carrera musical.

En mayo publicó su cuarto álbum, Maitreya corso, con el sello Mom+Pop. Su actividad combina proyectos vinculados al entretenimiento masivo con una propuesta musical desarrollada en circuitos independientes. Esa combinación le ha permitido construir una identidad profesional que no depende únicamente de sus padres.

El caso de Hawke también refleja uno de los principales desafíos para los artistas que nacen dentro de una familia conocida: conseguir que el público identifique su trabajo antes que su parentesco.

Daughter From Hell: Gracie Abrams apuesta por la música

Gracie Abrams, hija del director J.J. Abrams y la productora Katie McGrath, inició su carrera musical en una industria en la que el acceso y la exposición pueden estar condicionados por las conexiones.

A sus 26 años, cuenta con tres discos y publicó Daughter From Hell en julio. Además, fue telonera de Taylor Swift durante The Eras Tour y participó en varias fechas del Sour Tour de Olivia Rodrigo. También recibió dos nominaciones a los Grammy.

Su presencia en Spotify muestra otra dimensión del debate. Abrams suma 36,3 millones de oyentes en la plataforma y That’s So True, su canción más escuchada allí, registra casi dos millones de escuchas. Los números no eliminan el debate sobre sus vínculos familiares, pero sí forman parte de una trayectoria que ya tiene resultados propios.

Bunny: Moses Martin quiere construir su propio sonido

Moses Martin, hijo de Gwyneth Paltrow y Chris Martin, cantante de Coldplay, también ha comenzado a desarrollar una carrera musical. Con 20 años, publicó este año su primer EP, Bunny, junto a la banda People I’ve Met.

En una entrevista con Rolling Stone, respondió directamente a las preguntas sobre las ventajas de crecer en una familia vinculada a la música: ”Sin duda, es algo que hay que tener muy en cuenta. Creo que, en el fondo, lo más importante es que me siento muy agradecido por la posición en la que me encuentro y por haber heredado ese ADN musical de mis padres"

Y luego agregó: "Mis padres son increíbles y valoro mucho la posición en la que me encuentro. Pero lo que quiero decir es que, si bien reconocemos todo eso y estamos agradecidos, estamos creando algo especial y único para nosotros, algo que realmente nos importa".

La declaración plantea una de las claves del fenómeno: reconocer el punto de partida sin presentar esa ventaja como equivalente al recorrido de quienes no cuentan con los mismos contactos.

Be Sweet To Me: Violet Grohl se distancia del camino familiar

Violet Grohl, hija de Dave Grohl, también eligió la música. Su primera aparición sobre un escenario junto a su padre ocurrió en 2018, durante un concierto benéfico. En aquella ocasión, el líder de Foo Fighters bromeó sobre las capacidades vocales de su hija: “Violet es la primera en decirle a cualquiera que ella es la mejor cantante de la familia. Y tiene razón”.

En mayo publicó su primer LP, Be Sweet To Me. Para este proyecto gestionó su contrato discográfico sin recurrir al asesoramiento de su padre. Aunque su música puede recordar algunos elementos de los primeros trabajos de Foo Fighters, la artista desarrolla una propuesta propia.

Ese paso resulta significativo en la discusión sobre los nepobabies: no se trata únicamente de conseguir una oportunidad, sino de tomar decisiones profesionales y asumir la responsabilidad sobre ellas.

Hannah Montana: el ejemplo de una saga que continúa

El concepto de saga artística tiene otros antecedentes. Miley Cyrus llegó a la televisión junto a su padre, Billy Ray Cyrus, en Hannah Montana. La serie, emitida entre 2006 y 2011, convirtió su apellido en parte de una historia familiar dentro del entretenimiento.

Después de esa etapa, Cyrus construyó una carrera musical con nueve discos, siete giras, tres premios Grammy y una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood. Su trayectoria demuestra que una puerta puede abrirse desde la familia, pero mantenerse en la industria exige resultados propios.

La diferencia entre una saga y un nepobaby tampoco es definitiva. Un artista puede comenzar con las ventajas que ofrece su familia y, con el tiempo, convertir esa oportunidad inicial en una carrera independiente.

El apellido como punto de partida

Ona Mafalda, nieta del rey Simeón II de Bulgaria e hija de Rosario Nadal, también eligió la música. Dio su primer concierto en Madrid hace siete años y optó por desarrollar su carrera desde los escenarios.

Su historia, como la de otros integrantes de esta generación, muestra que el origen familiar puede condicionar la percepción pública, pero no determina necesariamente el resultado artístico.

La discusión sobre los nepobabies seguirá presente mientras las industrias creativas mantengan estructuras en las que los contactos, el conocimiento del negocio y el apellido puedan facilitar el acceso. El verdadero desafío comienza después: transformar esa primera oportunidad en una trayectoria capaz de sostenerse por sí misma.

Finalmente, la permanencia dependerá de lo que consiga construir cada artista cuando el apellido deje de ser la principal noticia.

tracking