Crítica de cine. Yo, Narciso: ¿qué revela esta comedia sobre la obsesión por la propia imagen?
'Yo, Narciso', protagonizada por Natalia Oreiro y Adrián Suar, aborda el narcisismo, la vanidad y la obsesión por la imagen desde la comedia

La comedia argentina 'Yo, Narciso' está protagonizada por Natalia Oreiro y Adrián Suar.
Lo que debes saber
- Yo, Narciso reúne a Natalia Oreiro y Adrián Suar en una comedia sobre el narcisismo.
- La película argentina aborda la obsesión por la imagen, las redes sociales y la aprobación.
- Moria Casán, quien también protagoniza la serie 'Moria' de Netflix, participa en la cinta.
Yo, Narciso es una comedia argentina protagonizada por Natalia Oreiro y Adrián Suar que aborda el narcisismo, la vanidad y la obsesión por la propia imagen. La película, dirigida por Suar, sigue a una profesora de sociología que busca estudiar de cerca a un cirujano plástico marcado por el culto al ego.
La producción combina enredos, mentiras y humor para retratar una sociedad pendiente de la aprobación, las selfies y las redes sociales. Con Moira Casán entre sus protagonistas, la cinta apuesta por una comedia clásica que encuentra su fuerza en los diálogos y la química de su pareja central.
Una investigación sobre el narcisismo
Rocío Flores (Natalia Oreiro), profesora universitaria de sociología, considera escribir un libro sobre el narcisismo. A fin de que su investigación tenga sustento, decide buscar a “un sujeto de estudio perfecto, de la vida real” y se impone el nombre de “Miranda”.
Así da con Máximo Rey (Adrián Suar, que también dirige este filme de 95 minutos), un carismático, vanidoso y sumamente egocéntrico cirujano plástico que personifica el culto al ego y la obsesión estética.
Para estudiarlo de cerca, sin levantar sospechas, Rocío arma un plan: adopta el otro nombre y sacará un turno en el consultorio de Máximo, se hará pasar como una fémina interesada en correcciones estéticas. Lo que empieza como un frío experimento sociológico se convierte en…
'Yo, Narciso', una comedia que se las trae
Desde hace años, exceptuando los filmes de Ricardo Darín, el Ecuador no ha visto con frecuencia películas argentinas. Hoy, para sorpresa de todos, llega una de sus últimas producciones -una comedia que se las trae- y cuyos intérpretes son, actualmente, máximos exponentes del cine, la televisión y el teatro porteño.
Natalia Oreiro, Adrián Suar y la sensual Moria Casán, diva de la televisión argentina (tiene el rol de Graciela, madre revoltosa de Rey y ansiosa de vivir una eterna juventud) surgen para hacer reír.
Natalia centra su arte en lo físico y Suar es todo un 'fachero', vanidoso, obsesionado con su propia imagen, querer ser perdurablemente centro de la curiosidad, de los que pasan frente a un espejo sin dejar de observarse.
Miranda, para realizar bien sus investigaciones, se transforma… exhibe ropaje sensual, de colores brillantes aunque su “amiga” se fastidie con ello.
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Una producción sobre el culto al ego
Y por todo esto se tiene la certeza que Yo, Narciso es un filme hecho a la medida de sus intérpretes. La Oreiro implanta dos visiones de una misma mujer y se atornilla bajo una comedia realizada al estilo del cine hollywoodense; por lo tanto, es dinámica, de rápidos parlamentos, de enredos y de mentiras constantes.
La pareja actoral se plasma debido a su química, su carisma y brilla al imponerle ritmo al guion: él es un porteño “champa”, eterno sabelotodo pero que no sabe nada, solo su profesión. Por esto, el filme se convierte en espejo irónico y exagerado de la cultura narcisista, de esa necesidad constante de aprobación, de selfies o frases dichas con el afán de conquistar a la mujer deseada.
No es un documental, pero sí algo más profundo. Tampoco es una crítica destructiva, sino una comedia clásica, un espejo irónico y excesivo, una ficción ligera que el tema forja con su estructura.
En un muestrario de ese buen humor que ya es global, que se agita en las redes sociales y donde la vanidad se convierte en efervescencia y tiene su mejor momento en la secuencia del almuerzo familiar, donde se encuentran todos los protagonistas principales y Moria Casán (ya no en el esplendor de su juventud) se roba todas las escenas.
Impecable... sin romper el molde
Usted reirá con ganas al ver esta sociología fílmica, a esta mofa sobre la cultura de las redes sociales, pero que, lamentablemente, se queda en la superficie y prefiere su director ir por el camino seguro: el enredo amoroso tradicional, aunque sea más irónica o punzante.
En otras palabras, es una producción comercial implacable y disfrutable, pero sin romper molde alguno. El argumento explota el hecho de que las películas reflejan la identidad de su gente. Falla un poco al no haber querido abrir nuevos caminos a esta clase de farsas, pero sí lo suficiente como para retozar con ella, dándole -eso sí- mucha atención a los diálogos, pues son muy inteligentes hasta su inesperado final.
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Taquilla y presencia de Moria Casán
Este filme destronó a la cinta argentina La Virgen de la Tosquera (2025), la más taquillera del año pasado. Yo, Narciso, a los 11 días de haberse estrenado, llevaba 340.000 espectadores, 12% del taquillaje total y ocupando el segundo puesto. ¿El primero? Spiderman: un nuevo día.
Olvidaba, antes de ir al cine vean la serie titulada Moria, ocho episodios que narran la existencia de Moria Casán, una vedette que al cumplir 80 años, Netflix le rinde homenaje.
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- Calificación: * * * ½