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Diario Expreso Ecuador

BTS y el fenómeno Army en Latinoamérica: las historias ecuatorianas detrás de la gira Arirang

Fans locales viajan fuera del país para ver el regreso de BTS y vivir el fenómeno Army en Latinoamérica. Stephany Intriago y Mar Rendón cuentan sus anécdotas

BTS y su fandom en México y Ecuador.

BTS y su fandom en México y Ecuador.Alejandro Puga // EXPRESO

Alejandro Puga
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Lo que debes saber

  • Fans ecuatorianas viajaron a Colombia y EE.UU. para ver el regreso de BTS
  • Mar Rendón contó cómo consiguió entradas tras fallar en preventas de México
  • BTS impulsó el interés por Corea del Sur entre fans de Ecuador y Latinoamérica

La fila comienza antes del amanecer. Afuera del Estadio GNP Seguros, en Ciudad de México, el pasado 7 de mayo cientos de personas intercambian bolsas decoradas en tonos morados, pulseras hechas a mano, stickers, photocards y pequeños regalos inspirados en BTS.

Algunas llegaron desde otros estados mexicanos; otras viajaron desde distintos países de Latinoamérica. Muchas no se conocen entre sí, pero se saludan como si compartieran años de amistad.

El concierto todavía no empieza, aunque para el fandom ARMY la experiencia comenzó hace meses. O incluso años, puesto que no volvían desde el 2017.

La gira BTS World Tour Arirang convirtió a Latinoamérica en una de las paradas centrales del regreso del grupo tras completar el servicio militar. México abrió el recorrido regional con tres conciertos en mayo, mientras que ciudades como Bogotá, Lima, Santiago, Buenos Aires y Sao Paulo agotaron entradas y sumaron nuevas fechas debido a la demanda. Sin embargo Quito quedó fuera de los shows, pero no así del corazón de las fans.

Lo que no todos conocen es que detrás de los estadios llenos están esas historias personales que explican cómo BTS dejó de ser únicamente un grupo de K-pop para convertirse en un fenómeno cultural y emocional.

Stephany Intriago

Stephany IntriagoAlejandro Puga // EXPRESO

De Portoviejo a Bogotá: el viaje de una fan ecuatoriana

En Portoviejo, Manabí, Stephany Intriago (28) comenzó a ahorrar hace más de dos años junto a su hermana con una idea clara: si BTS regresaba de su pausa militar, viajarían a verlos en cualquier parte del mundo.

“Decíamos que si ellos regresaban, sí o sí íbamos a ir a un concierto de ellos, aunque fuera fuera del país”, cuenta.

Cuando se confirmaron las fechas latinoamericanas, Colombia terminó convirtiéndose en el destino elegido. El proceso, sin embargo, estuvo lejos de ser sencillo.

La preventa exigía una membresía oficial en Weverse, la plataforma global de la comunidad ARMY. Luego venía la fila virtual, el temor constante de quedarse sin entradas y las fallas técnicas que terminaron convirtiendo la compra en una experiencia emocional. “Lloré muchísimo durante todo el proceso porque los nervios me invadían”, recuerda.

Stephany describe cómo la plataforma llegó incluso a detectarla como un bot durante el proceso de compra. Pensó que había perdido su oportunidad. Minutos después logró volver a ingresar y consiguió dos asientos para ella y su hermana. “Me sentí en shock. Mi mamá y mi madrina me empezaron a abrazar porque yo no podía creerlo”.

El viaje incluye vuelos, hospedaje, ropa para el clima frío de Bogotá, regalos para otras fans y mercancía oficial del grupo. El presupuesto total supera los mil dólares.

Para ella, el valor de la experiencia no puede medirse únicamente en dinero. “Estoy cumpliendo un sueño que me había planteado”.

La historia de Stephany también refleja otro fenómeno que viene creciendo en Ecuador durante los últimos años: el interés por la cultura coreana.

El impacto de BTS dejó de limitarse a la música. Series, gastronomía, idioma, moda, maquillaje y turismo comenzaron a formar parte de una conversación cultural mucho más amplia.

“Ellos hicieron que muchas personas quisieran conocer más acerca de Corea del Sur”, explica.

En canciones, entrevistas y transmisiones en vivo, los integrantes suelen hablar de sus ciudades, costumbres y experiencias personales. Para muchas fans latinoamericanas, ese contenido terminó funcionando como una puerta de entrada hacia la cultura coreana.

Stephany asegura que incluso en Ecuador el crecimiento del fandom comenzó a sentirse de manera más visible. Menciona eventos organizados por la Embajada de Corea, reuniones de fans, proyecciones de conciertos en cines y una presencia constante de BTS en las redes sociales.

“En el último mes no ha habido día en el que no haya escuchado hablar de BTS”.

La conexión también ocurre desde un lugar emocional. Stephany conoció al grupo en un momento complicado de su vida, marcado por ansiedad, baja autoestima y presión personal. Canciones como Black Swan y campañas como Love Yourself, desarrollada junto a UNICEF, terminaron generando una conexión distinta.

“Sentí que hablaban desde una realidad. No invalidaban lo que uno siente”. La frase más fuerte llega cuando intenta resumir lo que el grupo representa para ella: “BTS me salvó”.

Mar Rendón y su lado Army

La cantante ecuatoriana Mar Rendón también forma parte de esa generación de fans que terminó viajando fuera del país para asistir a la gira. Originalmente, su intención era conseguir entradas para México. Sin embargo, la alta demanda la obligó a buscar opciones en otras ciudades. “No pude conseguir ni en la preventa para Army ni en la venta normal”, relata.

Rendón explica que pasó días intentando acceder a boletos junto a un grupo de amigas conectadas desde distintos países. “Estuvimos como cinco conectadas viendo quién tenía mejor puesto en la fila. Una amiga que vive en Canadá fue quien logró conseguir las entradas”.

Finalmente, la artista viajó a Tampa, Florida, para asistir a dos conciertos del grupo luego de conseguir boletos liberados por Ticketmaster tras detectar compras asociadas a revendedores.

“Lloraba porque de verdad no había manera”, recuerda sobre los intentos fallidos para México.

La ola coreana llegó para quedarse

Durante años, el K-pop fue visto en Latinoamérica como una tendencia temporal dirigida únicamente a adolescentes. Sin embargo, la escena alrededor de BTS muestra otro panorama.

Dentro del fandom conviven estudiantes, médicos, psicólogos, ingenieros, artistas y personas de distintas generaciones. Las edades se mezclan en filas virtuales, conciertos y grupos digitales que funcionan las 24 horas organizando viajes, intercambiando regalos o simplemente acompañándose.

Stephany lo resume desde su propia experiencia. “La música no se vive de acuerdo a la edad, sino al corazón”.

Mientras miles de lightsticks iluminan estadios en México, Colombia, Perú o Brasil, el fenómeno BTS continúa creciendo lejos de Corea del Sur.

Y Ecuador ya forma parte de esa historia.

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