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Diario Expreso Ecuador

Así es ‘Pobres’, obra que lleva al teatro una sátira sobre clasismo, privilegio y poder

Una revuelta cerca a seis personajes en un edificio y convierte sus conversaciones en una comedia atravesada por el absurdo. Se estrena en la capital

La puesta en escena transforma una terraza de lujo en el refugio de un grupo de personajes que observa desde las alturas el avance de una sublevación popular.

La puesta en escena transforma una terraza de lujo en el refugio de un grupo de personajes que observa desde las alturas el avance de una sublevación popular.Karina Defas

Mariella Toranzos
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Una revuelta que se consolida

  • La obra Pobres, escrita y dirigida por José Ignacio de Vries, presenta un Ecuador distópico donde una sublevación popular pone en jaque a un grupo de privilegiados que, encerrados en la terraza de un edificio, enfrentan el derrumbe del orden social que los sostiene.
  • A través del humor negro, el absurdo y los números musicales, el montaje de Teatro Mestizo explora el racismo, el clasismo y las desigualdades sociales.

Es domingo por la tarde y, en lo alto de un exclusivo edificio, tres parejas de amigos beben Aperol, bailan salsa en alemán y conversan sobre las bondades de la vida que llevan.

Afuera, el Ecuador en el que habitan ha eliminado cualquier oposición política y convertido en norma la persecución de todo aquello que se aparte de un orden blanco y heteronormado.

Y la vida transcurre así, hasta que alguien mira hacia abajo. Una multitud comienza a ocupar las calles y pronto se extiende hasta donde alcanza la vista. La sublevación ha derribado a las élites políticas y económicas y ahora avanza hacia el edificio. A sus habitantes les queda una elección: incorporarse al nuevo orden social o morir.

Encerrados varios pisos por encima de la revuelta, los amigos intentan comprender qué ocurre, pero la conversación se transforma en miedo, paranoia y violencia.

Ese es el punto de partida de Pobres, una comedia satírica oscura escrita y dirigida por José Ignacio de Vries. La obra marca el segundo montaje de Teatro Mestizo, compañía que el dramaturgo chileno-ecuatoriano fundó tras radicarse en Quito en 2021. Su primer trabajo fue Brutalidad, estrenado en 2022.

Y aunque Pobres ocurre en un Ecuador distópico, su origen está mucho más cerca de la experiencia personal de De Vries. La primera versión surgió después de escuchar durante años conversaciones familiares alrededor de la pobreza y las diferencias sociales. Un episodio, recuerda, terminó por convertirse en el detonante de la escritura.

“La génesis de la obra está basada en conversaciones que yo le escuchaba a mi padre, a mi madrastra y a sus amigos. Después de un episodio particularmente humillante, donde estaban hablando de que a los pobres “les falta proteína para el cerebro” y que por eso no se pueden mezclar con nosotros —palabras de ellos—, una novia mía que estaba presente me dijo: ‘Escribe la obra’. Y ahí empezó”, dice.

Franco Falconí, quien interpreta a Eduardo Van Bruggen, asegura que el montaje generó un primer debate interno, antes de que aceptara el papel.

Franco Falconí, quien interpreta a Eduardo Van Bruggen, asegura que el montaje generó un primer debate interno, antes de que aceptara el papel.Karina Defas

Reír para no llorar

Pese a la complejidad de los temas que aborda, la historia se desplaza deliberadamente hacia el absurdo. Los personajes interrumpen sus conversaciones con números musicales y canciones, mientras sus diálogos dejan al descubierto las ideas que sostienen ese mundo. De Vries encontró en la comedia una forma de tomar distancia frente a la violencia que atraviesa el montaje.

“Tiene que haber alguna especie de barrera de defensa porque, si hacemos esto completamente en serio, como un drama, se vuelve un ladrillo deprimente. Para mí era necesario tener la barrera de la risa”.

Ese registro también atraviesa la construcción de los personajes. Isolda Vinueza interpreta a una mujer de origen germano cuya obsesión por el orden deja ver, poco a poco, sus prejuicios raciales y de clase. Para la actriz, el reto estuvo en encarnar una mentalidad radicalmente distante a la suya y, al mismo tiempo, encontrar en la rigidez del personaje un espacio para la comedia.

“Ha sido un reto representar un personaje tan cruel y con una mentalidad tan opuesta a la mía. Pero, por otro lado, como es un personaje rígido y neurótico, hay algo de comedia en esa rigidez”.

Para Franco Falconí, quien interpreta a Eduardo Van Bruggen, la confrontación comenzó incluso antes de llegar al escenario. “La obra es muy política y genuinamente va a generar un debate. Primero generó un debate interno conmigo mismo, una polémica conmigo mismo, y eso ya me parece interesante en la confrontación del producto con el público”, dice.

En medio de ese grupo está Maribel Yumi Panta, una trabajadora indígena interpretada por Gabu Córdova, cuya presencia adquiere otro peso conforme la revuelta se acerca al edificio.

“Ella es la contraposición de cómo se comportan los demás personajes. Es indígena, es alguien del pueblo y vive en una casa de gente que simplemente no logra conectar con esa realidad. Es una persona a la que explotan y maltratan, pero finalmente es quien cambia la realidad en la casa”, explica la artista.

Una terraza bajo asedio

El encierro determina también la puesta en escena. La terraza del edificio funciona como una suerte de jaula elevada, delimitada por muros, ventanales y barandas que separan a los personajes de lo que sucede en las calles. Conforme avanza la sublevación, el mobiliario que inicialmente representa la comodidad, comienza a utilizarse como protección y barricada.

La transformación también ocurre mediante la luz. La acción empieza bajo una iluminación cálida de tarde y avanza hacia tonos anaranjados y rojizos hasta desembocar en una noche fría. Entonces aparecen reflejos de sirenas, bengalas y luces provenientes del exterior. El sonido completa aquello que el espectador no puede ver: multitudes, detonaciones, disparos y helicópteros rodean progresivamente la terraza y entran en el ritmo de los diálogos.

El reparto se completa con Alejandra Albán, David Alejandro Noboa, Janina Valdéz y el propio José Ignacio de Vries.

Pobres estrenó su primera función en el Teatro Malayerba, en Quito. Tendrá nuevas presentaciones hoy, viernes 9 de octubre, a las 19:30, y mañana, sábado 10, a las 18:00. La temporada continuará con funciones adicionales el 15, 16 y 17 de octubre.

Las funciones de jueves y viernes comenzarán a las 19:30, mientras que las de los sábados serán a las 18:00. Tras esta primera temporada, Teatro Mestizo busca que la obra salga de Quito y pueda circular por otros escenarios y ciudades del país.

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