Feminicidios en la Sierra: 8 de cada 10 ocurren en entornos íntimos, familiares o sexuales
Un informe de FLACSO Ecuador revela que la violencia feminicida en la región mantiene un patrón marcado por los vínculos cercanos

Entre 2020 y 2025, la Alianza Feminista documentó 380 femi(ni)cidios en las diez provincias de la Sierra, mientras 203 fueron clasificados oficialmente como femicidios por el Ministerio del Interior.
En la Sierra ecuatoriana, 8 de cada 10 feminicidios ocurren en contextos íntimos, familiares o sexuales, según un informe de FLACSO Ecuador. Entre 2020 y 2025, la Alianza Feminista documentó 380 casos en las diez provincias serranas. El estudio advierte que la pareja, la expareja y familiares cercanos predominan entre los agresores cuando se conoce su vínculo con la víctima.
La violencia feminicida en la Sierra ecuatoriana tiene una dinámica distinta a la escalada criminal que atraviesa el país. Mientras los homicidios intencionales en las diez provincias serranas aumentaron 118 % entre 2020 y 2025, los feminicidios se mantuvieron relativamente estables. Sin embargo, detrás de esa estabilidad aparece un patrón especialmente preocupante: la mayoría de las víctimas son asesinadas en contextos íntimos, familiares o sexuales.
Así lo establece el boletín “Regímenes de violencia feminicida en la Sierra ecuatoriana: datos, tendencias y transformaciones”, publicado en agosto de 2026 por el Observatorio de Violencias Basadas en Género y Sexualidades de FLACSO Ecuador. El estudio fue elaborado por Ailynn Torres, María Eugenia Samaniego, Liudmila Morales y Virginia Villamediana.
Guayaquil
Bordado que refugia a mujeres en Guayaquil: así se cosen las heridas del barrio
Redacción Expreso
El análisis comprende las diez provincias de la Sierra y contrasta principalmente los datos de la Alianza Feminista para el Mapeo de los Feminicidios en Ecuador con los registros oficiales de homicidios intencionales del Ministerio del Interior (MDI). Para el periodo 2020-2025, además, utiliza las proyecciones poblacionales del INEC para calcular tasas por habitantes.
380 feminicidios frente a 203 reconocidos oficialmente
Una de las primeras diferencias aparece en el propio conteo de las víctimas. Entre 2020 y 2025, la Alianza documentó 380 feminicidios en la Sierra, mientras el Ministerio del Interior clasificó oficialmente 203 casos como femicidios.
FLACSO identifica, además, un patrón en esa brecha. El Estado clasificó como femicidio el 86,63 % de los homicidios intencionales de mujeres atribuidos a violencia intrafamiliar. Pero el porcentaje cae cuando la muerte ocurre fuera de ese contexto: al 50 % cuando la presunta motivación fue violencia sexual, al 13,33 % en violencia comunitaria y al 8,42 % en casos asociados a delincuencia común.
La conclusión del informe es contundente: cuando las muertes violentas de mujeres se apartan del escenario intrafamiliar, existen “graves dificultades” para que sean registradas oficialmente como femicidios.
Ecuador
¿Quién era Silvia Buendía? La activista que convirtió los derechos de las mujeres en su lucha
Redacción Digital
La violencia criminal crece; los feminicidios no siguen la misma curva
Entre 2020 y 2025, los homicidios intencionales en la Sierra pasaron de 329 a 717 casos, un incremento del 118 %. Los feminicidios, en cambio, oscilaron entre 55 y 73 casos anuales: alcanzaron un máximo de 73 en 2024 y descendieron a 63 en 2025.
Esta diferencia es central para el estudio. FLACSO sostiene que, a diferencia de lo que ocurre en la Costa, en la Sierra todavía coexisten dos dinámicas: una violencia criminal que se expande y otra violencia feminicida que mantiene un comportamiento predominantemente íntimo.
De hecho, aunque la Sierra concentró el 10,25 % de los homicidios intencionales del país entre 2020 y 2025, allí ocurrió el 19,8 % de los feminicidios registrados por la Alianza. Es decir, proporcionalmente, la violencia letal por razones de género tiene un peso considerablemente mayor en la región que la violencia criminal general.
Ocho de cada diez ocurren en contextos íntimos, familiares o sexuales
La diferencia se vuelve todavía más clara al observar el tipo de feminicidio. Entre 2022 y 2025, el 80,5 % de los casos registrados en la Sierra correspondió a feminicidios íntimos, familiares o sexuales. Un 16,5 % estuvo vinculado con sistemas criminales y un 3 % correspondió a transfeminicidios.
El panorama es prácticamente inverso al encontrado previamente por el Observatorio en la Costa, donde cerca de dos tercios de los casos estaban relacionados con sistemas criminales.
También cambia la forma de matar. Mientras en la Costa las armas de fuego estuvieron presentes en el 77,6 % de los feminicidios entre 2020 y 2025, en la Sierra cerca del 70 % se cometió mediante armas blancas, las manos u otros mecanismos de proximidad.
Trámites y servicios
Bono de $482 para mujeres estudiantes en Ecuador: ¿cómo postular hasta el 21 de agosto?
Valeria Alvear
Parejas y exparejas aparecen entre los principales agresores
Los datos disponibles sobre la relación entre víctima y agresor presentan una fuerte limitación: en el 60,35 % de los casos registrados entre 2014 y 2025 no se conoce el vínculo.
Pero cuando esa información sí existe, el patrón es claro. Al menos 136 víctimas fueron asesinadas por su pareja actual, 54 por una expareja y 42 por un familiar cercano. Los casos atribuidos a desconocidos son residuales, según el informe.
Hay otro dato que muestra que, en varios casos, existieron alertas previas. Al menos 93 víctimas tenían antecedentes de violencia y 27 contaban con una boleta de auxilio vigente, es decir, habían acudido al Estado buscando protección antes de ser asesinadas.
Además, al menos 100 mujeres estuvieron desaparecidas antes de ser encontradas sin vida y en 66 casos se registró abuso sexual o tentativa.
El impacto se extiende a las familias. Entre 2014 y 2025, al menos 290 víctimas eran madres. De ellas, 186 tenían bajo su cuidado a 314 niños, niñas y adolescentes que quedaron en orfandad. Al menos 19 mujeres estaban embarazadas cuando fueron agredidas.
Pichincha concentra los casos y muestra una señal de alerta
En números absolutos, Pichincha aparece como el principal foco de la Sierra: concentró el 37 % de los feminicidios registrados por la Alianza entre 2020 y 2025, con 139 casos. Le siguen Azuay, con 44; Tungurahua, con 40; Cotopaxi, con 32; e Imbabura, con 30.
Pero al considerar la población, el mapa cambia. En 2025, Cañar registró la mayor tasa de feminicidios, con 3,93 por cada 100.000 mujeres, mientras Imbabura ocupó el segundo lugar, con 1,96. Pichincha registró 1,91.
Precisamente Pichincha es señalada por los investigadores como el territorio que podría anticipar una transformación. El uso de armas de fuego en los feminicidios, marginal hasta 2023, aumentó durante 2024 y en 2025 llegó casi a equipararse con el uso de armas blancas. FLACSO advierte que esto podría indicar que la lógica armada asociada a los sistemas criminales comienza a permear la violencia íntima.
En toda la Sierra existe una tendencia similar que deberá vigilarse: las armas de fuego representaron un tercio de los feminicidios en 2025 (33,33 %), después de mantenerse como un mecanismo minoritario durante buena parte del periodo estudiado.
Justicia
Desaparecidos en Ecuador: la otra cara de la violencia
Gabriela Alejandra Echeverria Vásquez
Víctimas de 31 años en promedio
El informe también dibuja un perfil etario. Entre 2020 y 2025, la edad promedio de las víctimas fue de 31 años y más de la mitad tenía entre 18 y 37 años, con una mayor concentración entre los 18 y 27.
Las menores de 18 años representaron el 15,23 % de las víctimas. FLACSO identifica además un leve repunte entre adolescentes de 12 a 17 años, especialmente visible en Pichincha, aunque advierte que todavía no existen cifras suficientes para establecer una tendencia estadística.
El escenario serrano, por tanto, todavía difiere del de la Costa: el crimen organizado no aparece como el principal motor de la violencia feminicida. El peligro continúa concentrándose, sobre todo, en las relaciones cercanas. Sin embargo, el incremento de las armas de fuego y los cambios detectados en Pichincha llevan al Observatorio a plantear que esa frontera podría comenzar a moverse.