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Diario Expreso Ecuador

Patrimonio en riesgo

El cementerio que Ancón no está dispuesto a perder

Lo que comenzó con el robo de unas placas volvió a poner sobre la mesa una preocupación mayor: el abandono del patrimonio histórico de Ancón, en Santa Elena

Varias tumbas del cementerio inglés de Ancón fueron destruidas durante el robo de placas de bronce.

Varias tumbas del cementerio inglés de Ancón fueron destruidas durante el robo de placas de bronce.Joffre Lino

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Los puntos claves

  • El cementerio inglés de Ancón, ligado a la historia petrolera del Ecuador, fue blanco de un robo de placas de bronce.
  • Los sospechosos huyeron tras enfrentarse con el presidente del Gobierno Parroquial, quien logró recuperar parte de las placas.
  • El camposanto tiene 46 tumbas y permanece sin guardias ni dispositivos de seguridad, pese a su valor patrimonial.
  • Los habitantes temen que el abandono y la falta de protección provoquen un daño mayor al patrimonio histórico de Ancón.

El cementerio inglés de Ancón guarda entre sus tumbas una parte de la historia petrolera del Ecuador. Allí reposan los restos de británicos vinculados a los primeros años de la explotación de crudo en esta parroquia de Santa Elena. Hoy, ese patrimonio está en riesgo: varias tumbas fueron destruidas y sus placas de bronce, sustraídas.

Hace pocos días, un grupo de sujetos ingresó al camposanto y comenzó a desprender las placas de las tumbas. El objetivo, según los habitantes, sería aprovechar el valor del bronce en el mercado por el peso y la calidad del material original.

Samuel Rendón, presidente del Gobierno Parroquial de Ancón, llegó al lugar y sorprendió a los sospechosos infraganti. Logró recuperar parte de las placas, pero los individuos huyeron después de enfrentarse con él y lo amenazaron.

“Recuerda que la mafia está en todas partes”, fue la intimidación que recibió Rendón al confrontarlos. Lamentablemente, no se logró detenerlos y escaparon. “Se notificó del hecho a las autoridades e incluso grabé un video que se entregó a la Policía”, expresó.

Desde entonces, no existen indicios del paradero de los sospechosos, quienes, en su desesperación, dejaron destruidas varias tumbas. Tampoco se conoce el avance de la investigación, lo que mantiene preocupados a los habitantes de Ancón.

Historia 

  • 46 tumbas tiene el cementerio inglés de Ancón, según registros del Gobierno Parroquial.
  • 1970 fue el año en que se sepultó al último ciudadano, John Barrett, de 79 años.
  • 2011 fue declarado patrimonio cultural por su vínculo con la historia petrolera del Ecuador.
  • 1977 fue el año en que los ingleses abandonaron Ancón tras finalizar el acuerdo con la empresa Anglo

En la Policía se indicó que las indagaciones continúan. Los pobladores esperan que pronto se conozcan más detalles de los involucrados y se logre localizarlos para que respondan por el daño causado a un sitio patrimonial.

Hemos implementado vigilancia con los vecinos. Estamos atentos a que no vuelva a repetirse otro robo. Vamos a defender con todo este cementerio, que es único en el Ecuador”, informó la autoridad parroquial.

  • El camposanto permanece sin guardias ni dispositivos de seguridad, pese a su valor patrimonial.

Un patrimonio que queda sin protección

Rubén Pezo, habitante de Ancón, recordó que el cementerio inglés fue declarado patrimonio cultural en 2011 por su vínculo con la historia petrolera del país. “Se trata de un espacio especial de Inglaterra, así fue catalogado en 1917, cuando se construyó la primera tumba. Ancón, de hecho, fue reconocido como patrimonio. Este sitio es sagrado”, comentó.

Las placas de bronce fueron sustraídas y varias sepulturas resultaron afectadas durante el intento de robo.

Las placas de bronce fueron sustraídas y varias sepulturas resultaron afectadas durante el intento de robo.Joffre Lino

El camposanto está bajo administración municipal del cantón Santa Elena y carece de guardias o dispositivos de seguridad, lo que ha generado una serie de quejas por parte de las familias. Ante lo ocurrido, el Gobierno Parroquial ha solicitado asumir directamente la administración.

La petición fue entregada a la Alcaldía y se espera que esta vez tenga acogida favorable, aunque en ocasiones anteriores solicitudes similares fueron rechazadas por la Municipalidad.

Algunos pobladores sugieren levantar muros y reforzar la puerta principal, mientras otros opinan que ello afectaría la esencia arquitectónica original. Todas las tumbas son uniformes y están alineadas con precisión. “Los ingleses eran muy ordenados y hasta en su cementerio existía el orden”, recordó un morador.

Holger Suárez, vocal del Gobierno Parroquial, anunció que propondrá reemplazar las placas sustraídas con láminas de madera. No comparte la idea de alterar la infraestructura física del lugar, pues se perdería su particularidad patrimonial.

“Hay que implementar otras estrategias para conservar el cementerio tal como lo dejaron los ingleses”, señaló. Agregó que, aunque actualmente no sea visitado por familiares, en cualquier momento podrían llegar ciudadanos británicos a conocer el sitio donde reposan sus parientes.

Ancón fue el primer enclave petrolero del Ecuador y conserva parte de la infraestructura y arquitectura vinculada a esa época.

Ancón fue el primer enclave petrolero del Ecuador y conserva parte de la infraestructura y arquitectura vinculada a esa época.Archivo

Solo ingleses fueron sepultados allí

Según registros del Gobierno Parroquial de Ancón, el cementerio cuenta con 46 tumbas de niños, jóvenes y ancianos. El último ciudadano sepultado fue John Barrett, en 1970, un hombre de 79 años.

Los ingleses abandonaron Ancón en 1977, luego de que el Gobierno ecuatoriano finalizó el acuerdo con la empresa Anglo para la explotación petrolera.

“El cementerio inglés está en peligro y no solo el Gobierno Parroquial debe asumir su defensa, sino todos los entes relacionados con la cultura de Santa Elena y el país. No podemos perder un espacio tan representativo”, manifestó el gestor cultural Jaime Mocha.

Ancón también reclama atención

Para los habitantes de Ancón que hoy viven en ciudades como Quito y Guayaquil, lo ocurrido es preocupante y merece atención.

“No solo es el cementerio el que hoy sufre a causa de la desatención y el abandono; es toda la parroquia en sí. Ancón tiene gente hermosa, pero su esencia se ha ido desvaneciendo. Tiene clubes icónicos en estado de abandono, casas que pueden recuperarse, espacios ingleses que guardan toda la historia de la época y que pasan desapercibidos porque precisamente no se les da la debida atención. Este lugar fue mágico y está lleno de recuerdos. Ancón podría ser uno de los sitios más importantes de toda la provincia y, lamentablemente, injustamente, no lo es”, señala Claudia Reina, quiteña que, décadas atrás, vivió durante años en el lugar.

La explotación petrolera transformó a Ancón y convirtió a esta pequeña parroquia en un punto clave para la historia económica del país.

La explotación petrolera transformó a Ancón y convirtió a esta pequeña parroquia en un punto clave para la historia económica del país.Tomada de la página San José de Ancón Turístico

Lourdes Cabrera, quien habita en Guayaquil, opina de forma similar. Ella también vacacionó durante décadas en este campo petrolero. “Hice los mejores amigos, pasé mis vacaciones en los mejores clubes del país, todos de madera: impecables. Recorrí esa bellísima iglesia cada domingo, icónica... Ancón no es solo una parroquia de Santa Elena. Es el lugar donde comenzó la historia petrolera del Ecuador y donde todavía sobreviven las huellas de aquella época: barrios, viviendas, instalaciones industriales y un cementerio que guarda los restos de quienes llegaron desde Inglaterra para trabajar en los primeros años de esa industria”, sentenció.

El temor a un daño mayor

Alexander Zevallos, quien creció en este lugar, coincide y exige que todas las miradas estén puestas sobre esta parroquia. El patrimonio de Ancón no está concentrado en un solo edificio, advierte, sino que es el conjunto: las casas, los barrios, las instalaciones petroleras, los espacios comunitarios, los vestigios de la presencia británica y la memoria de quienes trabajaron allí. “Cuando alguien roba una placa de una tumba o destruye una sepultura, no está afectando únicamente un objeto de bronce: está deteriorando una parte del patrimonio que explica cómo nació la industria petrolera ecuatoriana”, señala.

Para Zevallos, es necesario actuar antes de que el daño alcance otros espacios de Ancón. “Esto puede ser el inicio de un daño mayor”. La Alcaldía, la Prefectura, la Gobernación, el Gobierno y las demás entidades públicas “deberían priorizar este lugar y darle todo el cariño que se merece para que incluso el sitio entre en el radar de aquel turista que ama y se apasiona por la historia”, sugirió.

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