Las fincas de la represa Velasco Ibarra
El auge petrolero de Ancón en los años 40 impulsó la migración y el desarrollo agrícola y comunitario en zonas como Tambo y Prosperidad.

Las comunas cercanas a Ancón crecieron con el trabajo agrícola y ganadero de familias migrantes.
En la década de 1940, durante el auge petrolero en el campamento de Ancón (Santa Elena), la población creció rápidamente y ya no se permitía construir viviendas dentro del área. Muchas familias provenientes del interior del país se establecieron en las comunas de Prosperidad y Tambo. Entre los apellidos más representativos de estos nuevos pobladores figuran Ponce, Fajardo, Icaza, Baquero, Medina, Checa, Aguirre, Cobeña y Macías.
Agricultura, ganadería y vida cotidiana en las comunas
Varios de ellos levantaron fincas entre Tambo y la represa Velasco Ibarra. Jorge Medina Castillo e Irene Sánchez Bravo establecieron una finca de cultivo de sandías, melones, papayas, zapallos y hortalizas para los mercados locales. Junto a ellos, Manuel Ignacio Checa Flores y Zobeida María Ramírez Granda desarrollaron una finca con crianza de cabras, vacas y aves. Zobeida elaboraba manjares con leche de cabra y vendía leche en las poblaciones vecinas. En un terreno cercano, el español Antonio Pérez construyó una cabaña desde donde practicaba la cacería de patos y otras aves migratorias que llegaban a la represa. En esa época también acudían numerosos cazadores. Muchos comuneros de Tambo trabajaban como jornaleros en estas fincas. Martha Medina Sánchez recuerda que un cazador capturó un pato con un aro de bronce identificado con códigos y fecha, evidencia de que era monitoreado desde otros países. Medina y Checa abrieron el camino entre Tambo y la Albarrada, y obtuvieron títulos ancestrales sobre estas tierras.
Memorias de Martha Medina Vda. de Rosales.
Evelio Patricio Reyes Tipán