turismo internacional
Turismo en Ecuador: la llegada de extranjeros sigue por debajo de niveles previos a la pandemia
Tras el covid, el país ha dejado de percibir al menos $5 mil millones por turismo internacional. La falta de promoción lastra su recuperación

Los niveles de turismo extranjero en Ecuador no se recuperan tras la pandemia.
El turismo extranjero en Ecuador aún no logra recuperarse del golpe que sufrió con la pandemia. Por el contrario, muestra señales de estancamiento e incluso de retroceso, tanto en la llegada de visitantes como en la generación de ingresos. Una paradoja para un país que reúne Costa, Sierra, Amazonía y Galápagos, y alberga una de las mayores biodiversidades del mundo.
De acuerdo con las cifras oficiales del sistema gubernamental Turismo en Cifras, en 2019, el último año previo a la pandemia de COVID-19, Ecuador recibió 2’043.993 visitantes extranjeros y obtuvo $2.288 millones por turismo receptor. Ese año, la actividad se consolidó como la tercera fuente de ingresos no petroleros del país, solo por detrás del banano y el camarón.
El desplome llegó en 2020 por las restricciones sanitarias. Sin embargo, mientras países vecinos como Colombia ya superaron ampliamente sus niveles prepandemia, Ecuador todavía no consigue recuperar el terreno perdido.
El mejor desempeño del sector desde la pandemia se registró en 2023, cuando ingresaron un poco más de 1,4 millones de extranjeros y el turismo receptor generó casi $1.500 millones. Desde entonces, las llegadas volvieron a disminuir y el país ha dejado de percibir al menos $5.337 millones en ingresos turísticos acumulados durante los últimos cinco años.
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Los balnearios, entre los más golpeados
La caída se refleja en balnearios como Olón, un rincón costero donde la presencia de turistas extranjeros ha sido históricamente uno de los principales motores de la economía local.
“En 2024 tuve todos los fines de semana de junio a septiembre llenos, pero en 2025 bajó mucho y, en lo que va de 2026, solo en febrero y marzo he tenido algunos”, cuenta a EXPRESO Narcisa Álvarez, quien arrienda una casa cerca del mar y forma parte de un comité de anfitriones de villas del sector. El grupo asegura que la ausencia de visitantes extranjeros se ha vuelto cada vez más evidente.
“Sabemos que la inseguridad ha influido bastante en la reducción del turismo extranjero en Olón”, puntualiza.
Aunque sí una de las más golpeadas, el problema no se limita a esta playa. La disminución de visitantes se extiende a otros balnearios de Santa Elena y afecta a una provincia donde, según el sector, hasta el 70 % de la población depende del turismo, especialmente durante las épocas de veda, cuando muchos pescadores deben suspender sus faenas.
Así lo sostiene Luis Tenempaguay, vicepresidente de la Cámara de Turismo de Santa Elena, quien atribuye principalmente el descenso del turismo internacional al deterioro de la seguridad en el país durante los últimos años. Aun así, reconoce que el turismo interno ha permitido sostener la economía de las comunidades costeras.
“Nos afecta mucho porque el turismo internacional es el que más dinero deja. Los extranjeros no solo vienen a comer; también pernoctan y alquilan casas y hoteles”, explica.
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El turismo doméstico sostiene al sector
A diferencia del turismo internacional, el turismo interno sí ha superado los niveles prepandemia, al menos durante los feriados nacionales. Según el Viceministerio de Turismo, los viajes internos pasaron de 6,81 millones en 2019, cuando generaron $385 millones en gasto turístico a 8 millones en 2025, con un movimiento económico de $505 millones.
Solo en los tres primeros feriados de 2026, el gasto turístico ya suma $224,43 millones, un 22,9 % más que en el mismo período de 2025, cuando alcanzó $182,63 millones. Este crecimiento ha estado acompañado por la ampliación de los fines de semana largos impulsada por el Gobierno.
Holbach Muñetón, presidente de la Federación Nacional de Cámaras Provinciales de Turismo del Ecuador (Fenacaptur), celebra el dinamismo del turismo interno, aunque advierte que este no reemplaza el ingreso de divisas que genera el visitante extranjero.
A su juicio, además de la inseguridad (que se agravó desde 2021) y de la crisis eléctrica de 2024, el principal problema ha sido la escasa promoción internacional del país.
“Nuestros vecinos destinan entre 50 y 60 millones de dólares para promocionarse. A nosotros, en el Ministerio de Turismo nos han llegado a decir que apenas hay 400.000 dólares al año”, sostiene.
Muñetón considera que la inseguridad, por sí sola, no explica el rezago ecuatoriano. Como ejemplo menciona a Colombia, con ciudades como Cartagena y Medellín, o a Brasil con sus favelas y México, países que continúan atrayendo turistas pese a enfrentar problemas de violencia.
Y es que la comparación regional evidencia la diferencia en la recuperación. Colombia pasó de recibir 4,5 millones de turistas extranjeros en 2019 a 6,5 millones en 2025, superando ampliamente su nivel prepandemia. Perú, aunque todavía no alcanza los 4,4 millones de visitantes de 2019, ya se acercó a esa cifra al registrar 4,1 millones en 2025, según datos de los Gobiernos de ambas naciones.
“Y no todo es responsabilidad del Gobierno; las alcaldías también deben promocionar sus ciudades y muchas no lo hacen. Con la belleza que tiene Ecuador, ya deberíamos estar recibiendo unos 2,5 millones de turistas extranjeros a estas alturas”, afirma.
Tenempaguay coincide. “Solo en Santa Elena tenemos avistamiento de ballenas, observación de aves, olas para surf, mar para buceo y mucho más que ofrecer al mundo. El problema es que no lo promocionamos ni siquiera en los aeropuertos”, lamenta.
Mientras tanto, el sector privado busca revertir la tendencia. Según Muñetón, los operadores turísticos impulsan alianzas para fortalecer segmentos como el turismo de convenciones, eventos y salud, con la esperanza de recuperar el mercado internacional en los próximos años, porque, insisten, con los paisajes majestuosos que tiene, el desafío de Ecuador no está en lo que tiene para ofrecer, sino en cómo logra convencer al mundo de volver.