día de la madre
El toque de queda le pasa factura al comercio en el Día de la Madre
El toque de queda desordena la logística y frena las ventas justo cuando el comercio se prepara para su fecha más fuerte del año

El toque de queda ha cambiado la cadena de logística afectando las ventas del día de la Madre.
Lo que debes saber
- El Mercado Mayorista de Quito, que normalmente opera desde la madrugada, ahora solo permite el ingreso de camiones a partir de las 10:00, lo que comprime toda la logística de abastecimiento en pocas horas.
- Cuatro cooperativas de transporte interprovincial confirmaron que sus buses operan al 10% de capacidad frente al 70% habitual en el Día de la Madre, con el último turno saliendo a las 15:00.
- La Agremiación de Restaurantes de Pichincha estima una caída del 40% en ventas para los 20.000 restaurantes registrados en la provincia, pérdidas que según expertos no se recuperarán hasta el próximo año.
Este es un año inusual para el Día de la Madre.
El toque de queda, vigente desde el 3 hasta el 18 de mayo entre las 23:00 y las 05:00, llegó justo cuando restaurantes, transportistas y comercios se preparaban para una de las fechas comerciales más importantes del año. La restricción nocturna no solo limitó los horarios: desordenó toda la cadena.
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La logística que se rompió
Edison Toquiza tiene su propio camión y vive de hacer fletes. Antes del toque de queda ganaba $80 al día,esta semana de toque de queda esa cifra cayó a $20.
"Nosotros trabajamos desde las 12 o 1 de la mañana", dijo. "Ahora a las 5:30 ya no hay trabajo." Mientras habla, carga papas del Carchi que llevarán rumbo a Guayaquil y solo espera que el toque de queda no le retrase más el viaje.
Es la misma carrera que vive Margot Sisa, que trae legumbres desde Ambato. En una ocasión llegó tarde al mercado y no pudo entregar la mercadería a sus clientes a tiempo.
Sin triciclo disponible para mover la carga, mandó a sus trabajadores a cargar el producto a mano y rogarles paso a los vecinos. "Los que venimos pronto vendemos", dijo. "Los señores que no vienen pronto se quedan con los productos."
Una vendedora de frutas que prefirió no identificarse lo sabe bien: sus ventas bajaron un 70% y el producto llega en peores condiciones.
Sus clientes retiran la mercadería un día antes para no madrugar, y eso acelera la maduración.
Segundo Perdomo, chofer de transporte de frutas, sale a las 05:00 en cuanto se levanta el toque de queda, pero ya es tarde. "A las 5 de la mañana ya no se hace nada porque se hace un caos", dijo.
Laura Morales trae melón desde el sur del país y sabe que cada hora de retraso tiene un costo concreto: si el camión queda detenido por el toque de queda, el producto llega más maduro. "Toca darlo más barato", explicó.
Glauco Rolando Gutiérrez Gilé importa sandía desde Perú y Manabí. Cuando el toque de queda los sorprende en ruta, los camiones deben estacionarse donde puedan y esperar hasta las 05:00. Para no quedarse solos en la carretera, viajan en caravana. "Toca estacionarse donde se queda, tratar de estar en grupito para que no te roben, y aun así te van robando", relató.
José Leal, trabajador de un local de limones, trabaja más horas que antes pero vende menos. Sin embargo intenta ser positivo: "Siempre aquí en el Mayorista, hasta en la propia pandemia se ha trabajado duro", dijo. Para él, el Día de la Madre es razón suficiente para seguir: el mercado tiene que abastecer y eso no para.
Sin frecuencias y sin reservas
En las terminales terrestres, las frecuencias nocturnas prácticamente desaparecieron.
Cada Día de la Madre, los buses que salen hacia la costa se llenaban con días de anticipación: familias que viajaban a visitar a sus madres, hijos que regresaban a sus provincias.
Este año no hay reservas. Carlos Alabamontes, de una cooperativa con rutas hacia Manabí y Montañita, lo resumió con una cifra: antes sus 12 unidades diarias operaban al 70% de capacidad; ahora apenas llegan al 10%.
La última frecuencia sale a las 15:00. "Imagínese la gente que trabaja hasta las 7 de la noche, que estaba acostumbrada a viajar de las 8 en adelante", dijo.
En Transesmeraldas, Katherine Castillo fue directa: "No hay nada de venta. La gente se ha resquebrajado bastante".
En la cooperativa Panamericana Internacional, Xiomara Escobar recordó que el Día de la Madre era uno de los fines de semana más movidos del año.
Este año los buses salen vacíos y sin reservas. En Coagtour, que cubre rutas hacia Chone, Portoviejo y Manta, Jhon Rosales admitió que ningún bus viaja lleno y admite que espera que esta situación se revierta el día sábado.
¿Qué pasa con restaurantes y hoteles?
En el restaurante Ópera del hotel Dann Carlton, el Día de la Madre se celebra con un buffet de almuerzo desde las 13:00 hasta las 16:00, con cocina internacional, barra de cocteles y música en vivo.
La oferta no cambió, pero la operación sí. Patricio Rivas, capitán del local, contó que varios trabajadores se quedan a dormir en el hotel para poder cumplir sus turnos y atender a los huéspedes, con un costo adicional para el establecimiento.
Hasta la noche del jueves 7 de marzo, los salones están al 50% de reservas y los restaurantes al 30%, cuando en años anteriores a estas alturas ya estaban llenos. Sin embargo Rivas reconoce que los días previos la gente tiende a reservar por miedo a no encontrar nada el Día de la Madre.
En el restaurante Georgina Chicago Steak & Chicken, Nancy Casal, gerente del local, prevé entregar un espumante de bienvenida y una rosa a cada mamá que llegue este domingo.
Sin embargo, las ventas de la semana estuvieron bajas por el toque de queda.
"La gente a partir de las 21:00 ya no quiere estar afuera porque prefiere llegar rápido a sus casas", dijo.
Incluso, uno de sus colaboradores dejó de trabajar con ella porque el horario recortado le impedía llegar a tiempo a su hogar, lo que complica la logística en una fecha tan importante como el Día de la Madre.
Yajaira Vásquez, docente de la Universidad Internacional del Ecuador (UIDE), explica el fenómeno: el impacto real del toque de queda llega antes de las 23:00.
"No son las 11 de la noche, es antes. A las 9 y media ya están cerrando", dijo. El miedo hace que los consumidores se recojan a casa anticipadamente, y los negocios pierden sus horas más rentables sin que la restricción oficial haya arrancado.
En La Tasca, el Día de la Madre se redujo a tres horas. Brian Martínez, chef ejecutivo, preparó un menú de tres tiempos que solo servirá el domingo de 14:00 a 17:00. Tres horas para celebrar una fecha que en otros años ocupaba todo el día.
Vásquez advierte que estas pérdidas no tienen recuperación rápida. "Si no lvendiste, tienes que esperar casi que para el siguiente año", dijo.
Los más golpeados, señaló, son los pequeños comercios y emprendedores que planificaron meses antes para duplicar sus ventas y ahora se quedan con pedidos que no podrán mover.
El año pasado, mayo cerró con una facturación aproximada de $7.600 millones en el comercio ecuatoriano, un 7% más que en 2024, según la Cámara de Comercio de Guayaquil (CCG).
Este año, la Agremiación de Restaurantes de Pichincha (Agrepi) estima una caída del 40% en ventas para los 20.000 restaurantes registrados en la provincia, donde el sector genera alrededor de 150.000 empleos.
"Al Día de la Madre toca abstenerse como se pueda", dijo Segundo Perdomo. Pero los comerciantes saben que para estas fechas hay que abastecerse como sea, aunque toque trabajar el doble.
Este domingo, restaurantes con menús acortados, buses sin llenar y comerciantes agotados esperan que las familias salgan a celebrar. La fecha más importante del primer semestre aún no dio su veredicto.