Sector bancario
Banco Pichincha advierte que 200.000 microempresarios siguen fuera del sistema bancario
La entidad estima que su cartera de microcrédito podría crecer de 600.000 a 800.000 clientes si el Estado revisa las tasas de interés

Alejandro Ribadeneira Jaramillo, gerente general de Banco Pichincha, durante el panel bancario del Business Future of the Americas (BFA) 2026, realizado el 3 de junio en Quito.
Lo que debes saber
- Banco Pichincha tiene 600.000 microempresarios en cartera y estima que podría llegar a 800.000 con una reforma de tasas.
- La metodología de cálculo de tasas de microcrédito lleva 15 años sin revisión técnica.
- Fitch Ratings otorgó a Banco Pichincha calificación B, un escalón sobre la nota soberana del país.
- El riesgo país cerró en 396 puntos el 3 de junio, el nivel más bajo desde 2014.
Ante más de 300 líderes de 22 países reunidos en Quito para el Business Future of the Americas (BFA) 2026 -la conferencia anual de la Asociación de Cámaras de Comercio Americanas en América Latina (AACCLA) y la U.S. Chamber of Commerce-, Alejandro Ribadeneira Jaramillo, gerente general de Banco Pichincha, lanzó una advertencia: el mejor momento macroeconómico de Ecuador en una década no está llegando a quienes más lo necesitan.
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"En vez de tener 600.000 microempresarios, podríamos tener 800.000 y le sacamos de aprieto a un montón de gente que hoy depende de financistas poco serios", afirmó Ribadeneira durante el panel bancario del encuentro, que se realizó el pasado miércoles en Quito.
El nudo: una tasa fijada hace 15 años
El problema, según explicó, no es la voluntad del sector bancario sino una norma desactualizada. La metodología de cálculo de tasas de interés para microcrédito —que supera el 20%— lleva aproximadamente 15 años sin revisión técnica. Con ese costo, una parte importante de los microempresarios no califica para crédito formal y termina en manos de prestamistas informales.
"Tenemos que discutir técnicamente varias normas del mercado financiero ecuatoriano. Eso va a ser la forma de que el fondeo del que estamos hablando se traduzca en crédito para todos los segmentos, no solo el corporativo", precisó Ribadeneira.
El ejecutivo fue claro sobre la responsabilidad compartida: la revisión debe darse entre el sector público, el privado y la academia. No es un ajuste de mercado, es una decisión de política financiera que lleva demasiado tiempo postergada.
El contraste: un banco que supera al soberano
El mismo día en que Ribadeneira hacía esa advertencia, el riesgo país de Ecuador perforaba los 400 puntos por primera vez desde 2014, cerrando en 396 puntos básicos según el índice EMBI de JP Morgan. El indicador ha disminuido 1.512 puntos desde la segunda vuelta electoral de abril de 2025.
En ese contexto, Ribadeneira informó que Fitch Ratings otorgó a Banco Pichincha una calificación internacional de B con perspectiva estable, un escalón por encima de la nota soberana del Estado ecuatoriano. "Es poco frecuente que una entidad financiera alcance una calificación superior a la soberana", afirmó el ejecutivo.
Sus papeles de fondeo internacional (DPS) registran BB+, a un paso del grado de inversión.
Si el banco alcanza ese umbral, explicó, su capacidad de fondearse "crecerá exponencialmente": acceso a más financistas internacionales, plazos más largos y tasas más blandas que se trasladarían directamente a los clientes.
La IED: la otra cuenta pendiente
Ribadeneira también apuntó a otro déficit estructural. La inversión extranjera directa (IED) en Ecuador sigue siendo marginal frente a sus vecinos andinos. Aunque la IED ecuatoriana repuntó en 2025, ese nivel representaría apenas el 0,74% del producto interno bruto (PIB), frente al 3,4% de Colombia y el 2,4% de Perú.
Sin seguridad jurídica para el inversionista extranjero, advirtió, el boom del riesgo país no se convierte en capital productivo. "Ahí tenemos una oportunidad enorme para traer recursos al Ecuador", dijo.
El escenario que describió Ribadeneira en el BFA es el de un país que ha mejorado sus señales hacia afuera pero que aún tiene nudos internos sin resolver:
- tasas de microcrédito que excluyen,
- IED que no despega y
- un fondeo internacional cuyo beneficio todavía no llega a los segmentos más vulnerables de la economía.