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Diario Expreso Ecuador

alto costo de combustibles

El transporte de carga pesada renegocia tarifas con empresas para aliviar alza del diésel en Ecuador

Ciertas firmas ajustan una variable de la tarifa final para transparentar los incrementos. El valor del galón de este combustible ha crecido un 47 %

Transporte pesado crea recargo por combustible tras alza del diésel.

Transporte pesado crea recargo por combustible tras alza del diésel.Archivo / Expreso

Lisbeth Zumba
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El transporte pesado del país comenzó a trasladar parcialmente el impacto del alza del diésel hacia el sector privado, luego de que el Gobierno exhortara a las empresas productivas a renegociar contratos y asumir parte del incremento en los costos logísticos.

La medida llega en medio de una fuerte presión sobre el precio de los combustibles. Desde este 12 de mayo de 2026, el galón de diésel premium subió a $ 3,10, impulsado por el encarecimiento internacional del petróleo y una banda de precios que, por ese factor, permite elevar el costo hasta en un 5 %. El valor está por encima de los  de $2,10 registrados en enero, un 47  % más. 

A diferencia del transporte público de pasajeros, el transporte de carga no recibe compensaciones estatales. Por ello, las empresas del sector han comenzado a ajustar sus esquemas de cobro para evitar operar con pérdidas. “Sí es necesario elevar los costos. El combustible nos pega durísimo en cualquier ruta, por los kilómetros recorridos”, explicó Fausto Moreta, director comercial del Grupo Torres & Torres, en entrevista con EXPRESO. 

¿Qué acuerdo están aplicando las empresas de transporte?

La principal fórmula que varias compañías empezaron a implementar es un “factor variable de combustible” (FVC), un recargo técnico que se suma al valor base del flete y que cambia cada mes según el precio del diésel.

Según Moreta, el esquema busca transparentar el impacto real del combustible sin alterar permanentemente las tarifas negociadas con clientes como importadores, exportadores y generadores de carga.

“Nosotros mantenemos la tarifa base y solo cambia el factor combustible. Si el diésel sube, el factor sube; si baja, el factor también baja”, detalló.

El mecanismo funciona calculando cuánto afecta el incremento del combustible por kilómetro recorrido en cada ruta. Así, el cliente puede identificar exactamente cuánto corresponde al ajuste por diésel y cuánto al costo habitual del servicio.

Por ejemplo, este martes en rutas cortas dentro de Guayaquil, el recargo pasó de alrededor de $5 a $10, por operación, en un mes tras las últimas actualizaciones de precios de combustible. En recorridos más largos, como Guayaquil-Quito, pasó de $ 40 a $ 80. 

Moreta explicó que el sistema está inspirado en prácticas internacionales utilizadas por navieras y aerolíneas.

El combustible representa hasta el 50 % de ciertos costos operativos

Aunque el diésel representa en promedio entre el 25 % y 30 % de los costos de operación, en ciertas rutas o tipos de camiones el peso puede subir hasta el 50 %. El impacto depende del kilometraje, del tipo de carga y del consumo de cada unidad.

“El negocio de contenedores consume mucho más combustible que un furgón. No todos los camiones tienen el mismo rendimiento”, explicó.

Además del diésel, el sector enfrenta otros costos crecientes que no siempre pueden trasladarse al cliente, como llantas, tiempos muertos en puertos, congestión logística y retrasos en depósitos de contenedores vacíos.

El analista económico, Alberto Acosta, ve también oportuno hacer estos ajustes. "El combustible seguirá subiendo gradualmente hasta acercarse al precio internacional. Hay que ajustarse a las nuevas condiciones económicas". Su impacto se sentirá, dijo, pese a los ajustes mensuales del  5 % y pese a que el Estado aún sigue subsidiando la tarifa de este combustible. El Gobierno subsidiará hasta $1,93 por galón de diésel prémium entre mayo y junio de 2026.

Ajustes de tarifas no deberían afectar al consumidor final

Moreta aseguró que absorber completamente el aumento del diésel pondría en riesgo la operación de muchas empresas transportistas, cuyos márgenes oscilan entre el 1 % y el 2 %.

“El transportista no puede asumir estos incrementos. Si termina absorbiendo los 10 o 15 centavos adicionales por galón, el sector desaparece”, afirmó.

Pese al ajuste, el sector considera que el impacto inflacionario sobre el consumidor final sería limitado, debido a que el costo del flete se distribuye entre cientos de productos movilizados en cada viaje.

“Un incremento de $5 en un flete de $230 realmente casi no se siente cuando se divide entre toda la carga”, sostuvo Moreta.

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