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Diario Expreso Ecuador

Embalse de Mazar en su nivel más bajo de 2026: así está el sistema eléctrico de Ecuador

El reservorio del Austro cayó 20 metros en seis semanas mientras el complejo Paute opera a tope. La demanda nacional alcanzó picos históricos 

El embalse de Mazar es clave para la generación eléctrica de Ecuador.

El embalse de Mazar es clave para la generación eléctrica de Ecuador.Archivo/Expreso

Liz Briceño
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El embalse de Mazar registró este viernes 24 de abril en 2.134 metros sobre el nivel del mar (msnm). El dato, registrado por la Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec EP) hasta el medio día, es el más bajo que ha marcado el reservorio en lo que va de 2026. 

Hace apenas seis semanas, el 12 de marzo, la cota superaba incluso el límite técnico máximo del embalse, fijado en 2.153 msnm

En ese lapso, Mazar perdió 20 metros de agua.Esa caída no ocurrió de forma pareja. 

La primera fase fue la más intensa: entre el 12 y el 31 de marzo, el embalse perdió 14 metros, con días en que el descenso se acercaba a un metro en 24 horas. 

Abril fue menos dramático, con cinco metros adicionales en tres semanas, lo que sugiere que la presión sobre el sistema se moderó parcialmente, aunque sin revertirse.

El nivel que genera más alarma entre los técnicos no es el mínimo absoluto de operación, establecido en 2.098 msnm, sino el umbral de riesgo operativo: 2.115 msnm. 

Cuando el agua llega a esa cuota, la central entra en zona crítica. Este 24 de abril, hay 19 metros de distancia entre la cota actual y ese punto. 

En abril de 2024, cuando Ecuador vivió cortes de hasta ocho horas diarias, el embalse llegó a perforar ese umbral y bajó hasta los 2.106 msnm.

El corazón regulador del sistema

Mazar es la pieza que regula todo el Complejo Hidroeléctrico Paute Integral, el mayor sistema de generación del país. Tres centrales lo conforman en cascada:

  • Mazar: 170 MW de potencia instalada, dos unidades generadoras
  • Paute Molino: 1.100 MW, diez unidades
  • Sopladora: 487 MW, tres unidades

La capacidad total suma 1.757 MW, alrededor del 40% de la demanda eléctrica nacional. 

El encadenamiento es directo: el agua de Mazar alimenta el embalse de Amaluza, desde donde se generan los 1.100 MW de Paute Molino, y las aguas turbinadas llegan finalmente a Sopladora. 

Lo que entra por arriba determina cuánto puede producirse abajo.

Este 24 de abril, las tres centrales del complejo trabajan a su máxima capacidad: 

  • Paute Molino con sus diez turbinas encendidas, 
  • Mazar con sus dos unidades y 
  • Sopladora con sus tres. 

Operan a tope porque el otro gran pilar del sistema no está respondiendo.

Coca Codo, el otro flanco débil

La central Coca Codo Sinclair (CCS), la más grande del Ecuador con 1.500 MW de potencia instalada, capta este mediodía 139 metros cúbicos por segundo (m³/s). 

Para generar entre 1.000 y 1.200 MW necesita alrededor de 200 m³/s. La diferencia entre esos dos números explica por qué el complejo Paute no puede bajar la guardia.

El caudal de CCS durante abril ha sido errático. Los primeros días no llegaba a 150 m³/s. 

El 9 de abril tuvo un repunte y promedió 430 m³/s, pero no se sostuvo. Cuando CCS genera poco, el complejo Paute compensa, y compensar desde Paute significa consumir las reservas de Mazar.

El consultor eléctrico Ricardo Buitrón advirtió a este diario a inicios de abril que el flujo que llegaba al embalse era de apenas 23 m³/s, muy por debajo del mínimo de 146 m³/s que contempla el diseño de la planta. Señaló además que los registros del río Paute a finales de marzo estaban entre los más bajos en 60 años de mediciones.

A esa situación se suma un factor que no tiene solución técnica inmediata. 

Desde el 22 de enero de 2026, Colombia suspendió la venta de 450 MW a Ecuador en respuesta a la tasa de seguridad aplicada por el presidente Daniel Noboa a las importaciones colombianas. Ese respaldo externo desapareció justo cuando más se necesitaba.

Demanda en territorio desconocido

Mientras el sistema de generación opera presionado, el consumo no para. El 22 de abril, a las 19:30, la demanda nacional llegó a 5.357 MW. 

La demanda media del país oscila entre 4.200 y 4.400 MW, lo que significa que en los picos recientes el sistema ha tenido que sostener hasta 1.200 MW por encima de su promedio habitual.

Los récords se encadenaron en pocas semanas:

  • 18 de marzo: 5.274 MW, máximo histórico hasta ese momento
  • 10 de abril: 5.333 MW, nuevo récord
  • 14 de abril: 5.734 MW, en plena ola de calor en la Costa

El detonante es conocido: las temperaturas extremas en Guayas y otras provincias costeras dispararon el uso de climatización en hogares, comercios e industrias al mismo tiempo.

El déficit estructural complica aún más el cuadro. El sistema opera con un faltante de entre 900 y 1.000 MW respecto a lo que establece el Plan Maestro de Electricidad. 

Para cubrir parte de esa brecha, desde el 17 de marzo el Cenace dispuso que el sector privado opere con autogeneración hasta 14 horas diarias en días laborables y cuatro horas en feriados. 

Buitrón calculó a este diario que ese aporte representa alrededor de 170 MW, aunque el Ministerio de Ambiente y Energía estima que ese segmento podría llegar a aportar hasta 470 MW si opera a plena capacidad.

La advertencia del regulador

El Operador Nacional de Electricidad (Cenace) emitió una advertencia formal sobre el estado de la red. El documento identifica alta probabilidad de cortes en la Costa, donde los sistemas de distribución están al límite. Las zonas más expuestas son:

  • Guayas
  • Los Ríos
  • Manabí
  • El Oro

La alerta va más allá de los apagones puntuales. Cenace advierte que el Sistema de Protección Sistémica (SPS), el mecanismo automático que actúa como un interruptor de escala nacional para evitar fallos en cadena, podría no resolver todos los escenarios de sobrecarga. 

En el peor caso, eso podría derivar en un colapso parcial o total del sistema eléctrico. 

El SPS funciona como los breakers de un hogar: cuando detecta sobrecarga, corta el suministro en puntos específicos para proteger el resto de la red. 

Pero si la presión es demasiado extendida, los mecanismos de protección tienen límites.

Un equilibrio frágil

Ecuador depende en alrededor del 72% de la generación hidroeléctrica para su matriz energética. 

Esa dependencia convierte el comportamiento de las lluvias en una región específica del país —el Austro— en la variable que más incide sobre la estabilidad del servicio eléctrico nacional.

Este 24 de abril, con Mazar en 2.134 msnm, el complejo Paute operando a tope y Coca Codo Sinclair captando apenas 139 m³/s, el sistema sigue funcionando. 

La demanda media está cubierta. Pero los 19 metros que separan hoy al embalse de su nivel de riesgo operativo no son una garantía: son el margen que queda mientras se espera que las lluvias regresen al Austro.

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