Crisis eléctrica
Apagones en Ecuador 2026: por qué siguen los cortes de luz pese a promesas de Noboa
El Gobierno prometió que no habría cortes de luz, pero los apagones continúan en Guayaquil, Quito y otras ciudades. Estas son las razones

Los cortes de luz en Ecuador se repiten en 2026 pese a las promesas del Gobierno: hogares y negocios vuelven a enfrentar apagones de hasta 15 horas
"No va a haber apagones". Esa fue la declaración de la ministra de Ambiente y Energía, Inés Manzano, el 8 de enero de 2026. La realidad ha sido otra, ya que este año se han registrado cortes puntuales, sobre todo en horas de mayor consumo, porque el sistema eléctrico opera con un margen muy reducido.
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En zonas como Guayaquil, Daule y Samborondón se han registrado apagones de hasta 15 horas, mientras que en Quito y sus valles han alcanzado las 6 horas. En parroquias densamente pobladas como Calderón y Conocoto, los cortes nocturnos agravan la inseguridad.
El problema no emergió de improviso. Para 2026 se proyectó que el déficit de energía eléctrica del Ecuador llegaría a 1.439,8 megavatios (MW), una brecha mayor en un 48,9% frente a la estimada para 2025.
El informe técnico del Operador Nacional de Electricidad (Cenace) del 6 de marzo ya advertía que faltan entre 892 y 991 MW para el próximo estiaje de septiembre-octubre, energía con la que el país actualmente no cuenta.
Para cerrar la brecha, Ecuador depende del alquiler de generación térmica y de las importaciones que se hacían desde Colombia.
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Estas fuentes representan un total de 784 MW, que provienen de barcazas (300 MW), El Descanso (20 MW), Vesubio (14 MW) y hasta 450 MW de importaciones colombianas, que solventaba el 14,5% del pico de demanda previsto para este año.
Las tres causas estructurales
En el programa De Lunes a Lunes, de Teleamazonas, el exministro de Electricidad Miguel Calahorrano identificó tres raíces del colapso:
- La falta de instalación de nueva energía térmica firme en los últimos nueve años.
- Graves deficiencias en el mantenimiento del sistema de transmisión, especialmente en el último año y
- La ruptura de relaciones con Colombia, que eliminó una fuente crucial de importación de energía.
Por su parte, el experto en inversión Andrés Rodríguez Estrada apuntó a la dependencia climática: el 70% de la generación eléctrica de Ecuador es hidráulica y no existen proyectos concretos para diversificar esa matriz.
"No es un tema de mantenimientos precisamente, el país no tiene un plan integral de inversión en obras para evitar esta situación", señaló Rodríguez.
Para Calahorrano ha existido negligencia operativa del Estado, en cambio para Rodríguez es evidente el agotamiento del modelo de negocio estatal, en el que el costo de producir energía es mayor al precio de venta.
El golpe del conflicto comercial con Colombia y los proyectos fallidos
La crisis se agravó por una decisión política del propio Gobierno.
A partir del 22 de enero de 2026, Colombia suspendió la venta de electricidad a Ecuador como reacción a la tasa de seguridad impuesta por el presidente Daniel Noboa a las importaciones colombianas.
Esa importación era, precisamente, uno de los pilares que sostenía la promesa de no tener apagones.
Aunque el Gobierno actual ha invertido más de $ 678 millones en el sistema eléctrico, según las cifras oficiales $ 117 millones en transmisión y $ 561 millones en distribución, para el analista Carlos de Tomaso el sistema seguirá "estresado" al menos hasta el 2028 si no se ejecutan los proyectos previstos en el Plan Maestro.
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Sin embargo, se han adquirido generadores termoeléctricos que no han sido instalados por falta de estudios, diseños y profesionalismo.
El caso más ilustrativo es el de Progen: debía aportar al sistema al menos 100 MW, pero nunca funcionó, pese a que el Gobierno anticipó a la empresa el 70% del contrato, alrededor de $ 100 millones.
Lo mismo ocurrió con las barcazas: llegaron equipos que no podían operar por sus características técnicas, pero los pagos se realizaron de inmediato.
A esta problemática hay que sumar la necesidad urgente de incorporar al sector privado.
Vianna Maino señaló que el sector eléctrico ha estado reservado al monopolio del Estado y que, aunque el Artículo 316 de la Constitución permite delegaciones excepcionales a la iniciativa privada, la burocracia ha dejado unos 70 proyectos privados estancados.
De Tomaso agregó que esa participación permitiría a las industrias autogenerar su energía y reducir significativamente la presión sobre la red pública.
El detonante inmediato de los últimos cortes fue la reconexión de las torres de Dos Cerritos, en la Costa, realizada sin aviso previo a los usuarios afectados.
Ese episodio evidenció fallas de coordinación que terminaron por acelerar decisiones al interior del sector.
El 17 de abril, el Cenace nombró un nuevo director ejecutivo, movimiento que la propia entidad vinculó directamente a los apagones de las últimas semanas.
La ministra Manzano permanecerá en funciones hasta el 30 de abril de 2026, en medio de los cuestionamientos.
El Gobierno insiste en que los cortes no se deben a falta de generación, sino a mantenimientos y fallas de comunicación.
Al final, lo único cierto es que sin energía firme nueva, sin proyectos que funcionen y con una dependencia climática sin resolver, los cortes seguirán ocurriendo independientemente de quién esté al frente del ministerio.