
¿Quién es Yanna Guillín, la ecuatoriana que ganó en Bolivia?
La atleta ecuatoriana enfrentó nieve, frío extremo y más de 5.000 metros de altitud para completar el Extreme Trail Running
Ecuador volvió a destacar en el deporte de resistencia gracias a la sobresaliente actuación de Yanna Guillín, quien logró completar en solitario, en la categoría femenina, del Extreme Trail Running 2026, disputado en Bolivia.
La competencia se desarrolló en la imponente Cordillera del Tunari, un escenario de alta montaña que superó los 5.000 metros de altitud y que representó un desafío, incluso para los corredores más experimentados. Y es que las condiciones climáticas fueron adversas: desde nieve, hasta bajas temperaturas y cambios bruscos del clima pusieron a prueba la resistencia física y mental de los participantes.
El reto extremo de 35 kilómetros
La prueba principal, de 35 kilómetros, fue considerada una de las más exigentes del trail sudamericano, debido a su complejidad técnica y al terreno irregular. En este circuito, Guillín logró mantener el ritmo y la concentración, mientras otros competidores no consiguieron completar el recorrido.
La atleta ecuatoriana cruzó la meta como la única mujer en finalizar la prueba en su categoría, un logro que destacó no solo por el resultado, sino por las condiciones extremas en las que se desarrolló la extenuante competencia.
Con la bandera de Ecuador en alto, la tricolor celebró una victoria que simbolizó perseverancia, disciplina y fortaleza frente a escenarios límite.
Trayectoria y experiencia
Originaria de Colta, y con 28 años, Guillín ya contaba con experiencia en competencias internacionales de alta montaña. Su actuación en Bolivia ratificó su nivel competitivo y consolidó una carrera marcada por la resiliencia.
En diciembre pasado, la atleta también destacó al ser la única mujer en completar una exigente ruta en el mismo macizo andino, antecedente que reforzó su consistencia en pruebas de alto nivel.
Esta vez, en Bolivia, a donde acudió por vacaciones y que fue inscrita por su hermana, el desafío no solo fue físico. El desnivel acumulado de más de 2.000 metros exigió una gran fortaleza mental, especialmente en tramos donde el abandono pareció inevitable. A pesar de ello, Guillín logró imponerse y reafirmó su carácter y capacidad de resistencia.
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