SUSCRÍBETE
Diario Expreso Ecuador

Mientras Independiente del Valle galopa, el resto se justifica con “la presión”

Éxito de IDV responde a un modelo institucional sólido que deja expuestas falencias de clubes tradicionales. Rayados marcan distancia en títulos y proyección

Independiente del Valle alcanzó su segunda Supercopa Ecuador y ya lleva ocho títulos a nivel local e internacional.

Independiente del Valle alcanzó su segunda Supercopa Ecuador y ya lleva ocho títulos a nivel local e internacional.KARINA DEFAS / EXPRESO

Publicado por

Creado:

Actualizado:

Independiente del Valle logró el miércoles pasado su quinto título local en dieciséis años de militancia en Primera Categoría. La carga se hace más pesada si se cuentan sus tres coronas internacionales.

Te invitamos a leer: Barcelona SC superó a Aucas y escaló en la tabla de posiciones de la LigaPro 2026

A la hora actual, hay que sumar la casi inmanejable distancia de once puntos que le saca a su perseguidor inmediato en la LigaPro. Es, a partir de los resultados deportivos, el equipo dominante de esta última época.

No hay espacio para debatir su supremacía, agigantada por la inestabilidad de las instituciones populares del país, cuya condición las hace acreedoras de un protagonismo que apenas pueden sostener a partir de los deseos de sus hinchas, directivos y prensa circundante.

En términos futboleros, hoy Barcelona, Liga Deportiva Universitaria de Quito y Emelec no tienen con qué darle a IDV, que, más que una institución incómoda para los equipos históricos, es una amenaza que cuestiona seriamente el privilegio de estos clubes.

No es momento para redundar en las condiciones del proyecto formativo de Independiente del Valle; sus resultados están a la vista y es la columna vertebral de la recuperación y el desarrollo del fútbol ecuatoriano tras el fracaso y el desmantelamiento que sufrió después de la eliminatoria Rusia 2018. Sí cabe, en cambio, determinar cuál es el efecto de su presencia en el camino de las instituciones tradicionalmente hegemónicas del medio.

Liga Deportiva Universitaria aún cuenta con sustento a escala internacional, pues compite en la Copa Libertadores con un proyecto a mediano plazo: clasificar al próximo Mundial de Clubes, hecho histórico que podría materializarse con una buena participación durante 2026 y 2027.

Además, en medio de la incertidumbre y las dudas, ha dado pasos hacia su recuperación económica tras el manejo institucional inadecuado que hizo saltar en las cuentas una deuda histórica superior a los 30 millones de dólares, suma insólita por el poco tiempo en el que se acumuló.

En el caso de Emelec, los malos años posteriores a la salida de Nasib Neme no se disipan y hoy camina a tropezones que hacen dudar sobre si realmente podrá recuperarse, sobre todo por las formas discutibles de quienes manejaron y manejan la institución desde 2022.

Los clubes, más aún los influyentes, no reviven ni prosperan si en el medio están empresarios de futbolistas tomando decisiones bajo la figura de “asesoría”.

Finalmente, Barcelona vive un vacío de poder, descontrol y ausencia de protagonismo real, apenas matizado por la repetitiva proclamación y el autoconvencimiento -innecesario, por cierto- de su impacto popular.

Décadas de fútbol nos han demostrado que tal cosa no es suficiente si los resultados no llegan y, si entramos en el terreno farragoso de las comparaciones, en lo que va del siglo Barcelona ha logrado tres títulos -todos locales-, mientras IDV ha sumado ocho entre torneos locales e internacionales.

Planteadas así las cosas, ¿qué les queda a los históricamente grandes para ajustar distancias y ponerse a la par del nuevo fenómeno del fútbol ecuatoriano?

Lo lógico sería adaptar su modelo de divisiones menores, respaldarlo con infraestructura e inversión. Pero eso es muy difícil y demanda esfuerzo no solo económico, sino también de conocimiento. Lo sencillo y que está a la mano es cuestionar con mezquindad.

La falta de "presión" para IDV

Los rayados, con el DT Joaquín Papa, son líderes de la LigaPro.

Los rayados, con el DT Joaquín Papa, son líderes de la LigaPro.KARINA DEFAS / EXPRESO

Así, se ha divulgado una falsa premisa: IDV hace lo que hace porque no tiene “presión”, entendiendo este término como la ausencia de hinchas que exijan resultados. Según esta postura, sin “presión” sí se puede trabajar. Tal afirmación resulta simple, es fácil de digerir, pero al mismo tiempo esconde la verdadera profundidad del tema.

Si bien detrás de IDV no existen aficionados sedientos de gloria, a los que nada complace, su estructura empresarial exige el cumplimiento de líneas económicas y deportivas capaces de mantener al club en el lugar que ostenta y proyectarlo, por caso, a otros mercados.

IDV ya tiene presencia en Colombia, España y Panamá. Difícil creer que, tras estas metas inéditas para cualquier entidad deportiva del país, no exista un nivel de presión.

Divulgar y creer la excusa de la “falta de presión” es pura indulgencia para aquellas directivas incapaces y sin reales proyectos de crecimiento institucional.

Es liberarlas de la responsabilidad de enfrentar todo aquello que conlleva ser responsable de un club y, sobre todo, justificar el menosprecio que soportan las divisiones formativas, a las que cuesta reconocer como la única fuente real y sustentable de grandeza deportiva e institucional.

El éxito de los clubes de los países en vías de desarrollo futbolístico no está marcado por sus ingresos de televisión o de mercadeo. Aquellos tienen un tope que, al menos en el caso de Ecuador, ya está a la vista.

El camino de la prosperidad lo marca la promoción de aquel talento que, pese a las difíciles condiciones de vida, está regado especialmente en las zonas más desatendidas por el poder público. Eso sí lo entendió Independiente y ahí hace presencia.

Las sociedades anónimas deportivas

Mientras tanto, aparte de escudarse en “la presión”, el resto sigue también jugándole sus números a las sociedades anónimas deportivas, concebidas por la crítica más novelera y vociferante como la panacea que arreglará, casi de un día para otro, todos los problemas económicos e institucionales.

Se habla de “préstamos” e “inversiones” de 100 millones de dólares como si fuera cosa de comprar un paquete de galletas en la tienda. Se pinta casi como enviados de Dios a grupos extranjeros con antecedentes y propietarios dignos de, al menos, una revisión cuidadosa. En fin, las soluciones mágicas de siempre, que no reparan en la realidad ni en el momento actual que vive el país.

Lo cierto es que las sociedades anónimas deportivas, aunque aprobadas y vigentes en la Ley del Deporte, aún esperan por disposiciones legales complementarias y la entrada en acción de la Superintendencia de Compañías.

El camino a recorrer es largo aún antes de que la figura sea posible de implementar, algo que algunos clubes ya han entendido. Las leyes, por perfectas y útiles que sean, siempre deberán adaptarse a la realidad para que su contribución sea plena.

Mientras tanto, con o sin sociedades anónimas, lo que siempre funcionará es la administración honesta, transparente y capaz. Y aquello ha venido haciendo Independiente del Valle.

tracking