Barcelona SC: fracaso copero y vacío de poder
Eliminado sin puntos en Copa Libertadores, el Ídolo, a la crisis deportiva suma un vacío dirigencial que ha cedido el control total al entrenador César Farías

El DT César Farías (d) y la frustración de los jugadores de Barcelona tras sumar la tercera derrota en el grupo D.
Hace un año, en medio de las celebraciones por su centenario, Barcelona había terminado la primera vuelta de la fase de grupos de la Copa Libertadores con cuatro puntos, tras ganarle a Independiente del Valle en casa, igualar con River Plate en Buenos Aires y caer con Universitario de Perú en Guayaquil.
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El mundo todavía hablaba de los vistosos trajes de Segundo Alejandro Castillo, mientras en el aire ya se sentía la posibilidad de una nueva eliminación copera.
Un año después, la situación deportiva internacional no es mejor. El cuadro popular no suma puntos en su grupo copero y está eliminado no solo de la Libertadores, sino también de la posibilidad de jugar el repechaje de la Copa Sudamericana. Barcelona ha sido superado y hasta bailado por Cruzeiro, Boca Juniors y Universidad Católica de Chile.
Lo que se mantiene es el protagonismo del técnico, aunque hoy los smokings de Castillo han dado paso al poder absoluto que ostenta César Farías.
Ante la ausencia obligada del presidente Antonio Álvarez, privado de su libertad desde el 11 de febrero hasta el 2 de abril, alguien debía asumir el liderazgo del club, más aún en medio de la etapa más importante del año: la pretemporada.
Y fue el técnico venezolano quien marcó el rumbo. Sus acciones y presencia terminaron opacando al presidente subrogante, Miguel Montalvo, rostro inubicable para la hinchada y la opinión pública.
Aunque Álvarez recuperó su libertad y volvió a la presidencia, evidentemente la gravedad del caso en el que está envuelto no le permite hoy, ni en el futuro inmediato, la visibilidad y el liderazgo que una institución del tamaño de Barcelona requiere, más aún en medio de la derrota definitiva a escala internacional.
Farías ya tuvo plenos poderes

César Farías, entrenador de Barcelona, asumió el rol del líder del club
El vacío de poder posiciona a Farías como quien verdaderamente decide y pone la cara. No es la primera vez que Farías asume funciones más propias de un director deportivo que de un entrenador.
Tras su exitosa gestión en Aucas 2022, con un título inédito a su favor, para la temporada siguiente se encargó de conformar un plantel abundante de más de 35 jugadores, con el objetivo de pelear la Libertadores, la LigaPro y la Copa Ecuador.
Pero, así como Farías es capaz, ganador y cumple con un perfil multidisciplinario, su carácter confrontativo le ha jugado en contra en algunas ocasiones. Así le pasó a Aucas. El proyecto cayó a medio año, en el estadio Jocay de Manta, cuando agredió a Brayan Oyola. Suspendido por este hecho, el cuadro oriental se quedó sin técnico y con un plantel abundante que se volvió más un problema que una ventaja.
Con el frente de la Libertadores -aspiración histórica, pero inalcanzable para el barcelonismo- perdido, la posibilidad de éxito en 2026 queda encomendada exclusivamente al torneo local, donde los resultados no han sido malos, pero el análisis del nivel futbolístico evidencia una distancia notoriamente favorable para al menos dos rivales: Independiente del Valle y Universidad Católica.
La pelea por el título es aún prematura en mayo, aunque la tendencia marca que al menos IDV vive una etapa de dominio que lo está volviendo inalcanzable no solo para Barcelona, sino para el resto de rivales y su campaña en la Libertadores ratifica aquello.
¿Qué queda? ¿Esa Copa Ecuador que Barcelona desprecia por no estar a la altura de sus sueños más altos, donde en los dos últimos años fue eliminado vergonzosamente por una filial y un equipo de Tercera División?
Cambios inminentes

Barcelona buscará reforzarse para la segunda parte de la temporada.
La apuesta del 2026 para el plantel funciona a medias y, probablemente, el jugador del que menos se esperaba -Darío Benedetto- ha dado resultados hasta cierto punto, especialmente porque revirtió su tendencia personal de los últimos dos años sin marcar goles.
Benedetto fue una idea de Farías, defendida y proyectada por él pese a los débiles antecedentes. Y estos aciertos lo fortalecen de cara a los hinchas.
Otros refuerzos han funcionado a medias -Javier Báez, Milton Céliz, Matías Lugo- y están los que no justifican su presencia bajo ningún concepto -Héctor Villalba y Sergio Núñez-, que serán la carta obligada de cambio para mediados de año.
Los nuevos jugadores nacionales, como Jefferson Intriago y Luis Cano, aún tienen espacio para evolucionar.
¿De dónde vendrá el cambio obligado para competir mejor en la LigaPro? De la mano de Farías, indiscutiblemente. Es difícil imaginar un futuro inmediato de Barcelona sin el venezolano; su influencia lo vuelve imprescindible, aunque los resultados no sonrían.
El vacío de poder dirigencial ha erigido su figura y de él dependerá en gran medida el futuro deportivo del club. En medio de uno de los momentos institucionales más delicado s, sin una dirigencia fuerte, es el director técnico quien tiene que llenar espacios que deberían ser ajenos a sus funciones naturales.
Esto, finalmente, habla mal de la fortaleza estructural de Barcelona y demuestra que los errores pasados no han servido como aprendizaje.
Las salidas planteadas por cierta opinión pública son simplistas, porque hablar de una Sociedad Anónima como antídoto es pura novelería, no una comprensión real de lo difícil, espinoso e inviable que resulta hoy este modelo, el cual aún espera normas legales complementarias para poder aplicarse en el país.
Lo que nadie se atreve a tocar, por ahora, es la idea de que la popularidad y la influencia social de Barcelona sirven para todo, menos para aplicarlas a favor de la recuperación y el crecimiento deportivo y financiero del club.