
Artemis II lleva órganos en chip para estudiar el cuerpo humano en el espacio
La misión Artemis II no solo lleva astronautas alrededor de la Luna: también transporta “avatares biológicos”. Te explicamos
La misión NASA Artemis II despegó el 1 de abril de 2026 y, a varios días de iniciado su recorrido alrededor de la Luna, no solo la tripulación está bajo observación. Dentro de la cápsula, en paralelo al viaje, un experimento silencioso también está en marcha: réplicas biológicas de los propios astronautas viajan junto a ellos.
Se trata del proyecto Avatar, una investigación que busca entender, en tiempo real, cómo el cuerpo humano responde a condiciones extremas como la radiación del espacio profundo y la microgravedad.
Un viaje sin alunizaje, pero con objetivos clave
La misión, que se extiende por cerca de 10 días, no contempla alunizaje, sino un sobrevuelo alrededor de la Luna que permitirá probar sistemas, trayectorias y resistencia humana en un entorno más exigente que la órbita terrestre.
Según la planificación, la cápsula completará su trayectoria en los próximos días y regresará a la Tierra tras cerrar este recorrido histórico, considerado un paso clave antes de futuras misiones que buscarán volver a pisar la superficie lunar e incluso avanzar hacia Marte.

Qué son los 'avatares biológicos' que viajan en Artemis II
En ese contexto, el experimento cobra sentido: durante todo el trayecto, los astronautas no son los únicos protagonistas. Junto a ellos viajan dispositivos del tamaño de una memoria USB conocidos como “órganos en un chip”. Estos contienen células vivas de los propios tripulantes y funcionan como pequeñas representaciones capaces de imitar funciones reales del cuerpo humano, como la actividad del corazón, los pulmones o el hígado
Así, mientras la nave avanza fuera de la protección natural de la Tierra, estos chips están expuestos a las mismas condiciones que la tripulación.
El foco: cómo afecta el espacio a la médula ósea
Uno de los focos principales del experimento es la médula ósea, un tejido especialmente sensible a la radiación y fundamental para el sistema inmunológico.
A partir de muestras donadas antes del despegue, los científicos desarrollaron chips con células madre encargadas de producir la sangre. Esto permitirá analizar cómo la combinación de radiación y microgravedad afecta la generación de glóbulos rojos y blancos, un proceso vital para la salud en misiones prolongadas.
A diferencia de los viajes en órbita baja, Artemis II se adentra más allá de la magnetosfera terrestre, exponiendo tanto a la tripulación como a estos dispositivos a niveles de radiación significativamente más altos.

Tecnología clave: cómo se mantienen vivos los experimentos
Durante todo el vuelo, los chips viajan protegidos en una carga especial desarrollada por Space Tango, que mantiene condiciones estables como temperatura, nutrientes y control ambiental automatizado.
Sin intervención directa, estos dispositivos ya están generando datos que serán clave una vez que la misión concluya.
Qué buscan descubrir los científicos tras el regreso
Tras el retorno, los científicos analizarán cambios en miles de genes y compararán estos resultados con estudios realizados en la Tierra. Esto permitirá obtener una imagen mucho más precisa de cómo el cuerpo humano responde al espacio profundo.
Aunque los resultados finales se conocerán después del aterrizaje, el experimento ya marca un avance importante hacia la medicina personalizada en el espacio.
Impacto en la Tierra: más allá de la exploración espacial
Entender cómo reacciona cada organismo permitirá diseñar tratamientos y definir qué suministros médicos necesita cada astronauta en futuras misiones.
Pero el impacto no se limita al espacio. Esta tecnología también podría acelerar avances en la medicina en la Tierra, especialmente en áreas como el tratamiento del cáncer y la respuesta individual a medicamentos.
Mientras Artemis II continúa su recorrido, la ciencia también avanza en silencio dentro de la cápsula. Porque esta vez, explorar el espacio no es solo mirar hacia afuera, sino entender, con precisión, lo que ocurre dentro del cuerpo humano.
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