Emprendimiento
Sheyla Vargas: La fusión de arte, moda y cultura asiática que encontró su lugar en la calle Panamá
A través de Retrofood y Retrocheap, la emprendedora guayaquileña une gastronomía, prendas 'vintage' y entretenimiento. Un negocio validado por su audiencia

Sheyla Vargas, emprendedora de 26 años, ha aportado a la reactivación de la calle Panamá con una oferta culinaria económica y que apunta a los jóvenes.
El espíritu emprendedor y la formación artística de Sheyla Vargas se fusionaron para crear Retrofood y Retrocheap. Hoy, su apuesta culinaria inspirada en lo asiático atrae multitudes y desafía la dinámica de la calle Panamá, una de las zonas más turísticas de Guayaquil
Guayaquil
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Sheyla Vargas, un toque 'kawaii' para darle vida a la Panamá
Entre la Panamá e Imbabura: el ambiente en Retrofood habla por sí solo. Estanterías repletas de cultura asiática y ‘detallitos’ para visitantes; maquillaje de Corea, figurillas de anime y una demanda constante de clientes que aprovechan las promociones en ramen y dumplings. Adentro del local, Sheyla Vargas se mueve con la misma soltura con la que alguna vez pisó las tablas de un teatro.

Sheyla tiene al ramen como su plato estrella en su local Retrofood.
La guayaquileña de 26 años ha logrado darle un nuevo rostro al ‘Rincón Mágico’ Panamá en los últimos dos años. Ha fusionado la gastronomía oriental con la moda para jóvenes, capitalizando una presencia en redes que ya suma más de 60.000 seguidores. En esos espacios ha dejado correr su carisma con una voz que alguna vez soñó con profesionalizar. “Donde pude encontrar un punto medio entre lo comercial y el arte, fue la producción”, confiesa Sheyla, recordando sus días como productora de videoclips para artistas locales como Alex Ponce.
Hay arte en emprender
Las ventas siempre estuvieron en su ADN. Desde muy pequeña, con esa chispa escolar, vendía accesorios y, en su adolescencia, financiaba sus metas con joyería artesanal. Aunque dedicó cinco años a estudiar Creación Teatral en la Universidad de las Artes (UArtes), y actuando en teatros y microteatros en decenas de obras, hasta de su autoría, su instinto comercial nunca se apagó.
La reactivación postpandemia llegó con la venta online de gafas y prendas vintage, atrayendo a una gran masa de audiencia al combinar su faceta de vendedora con un 'alter ego' de creadora de contenido gastronómico. “Mi vida personal era la creadora de contenido y productora... y mi otro alter ego era yo vendiendo gafas y ropa de segunda mano”, admite. Esta estrategia la llevó al extinto Hotel Manso en 2022, donde abrió su primera boutique física. El primer día vendió sin cesar mientras conocía el rostro de sus seguidores: “Yo nunca pude notar que nuestra marca realmente estaba siendo reconocida, que la gente sabía qué era Retrocheap”.
Retrofood, comida y boutique

Sheyla y sus hermanos comparten la pasión por la cultura asiática
El éxito la movió a expandirse. Inspirada por sus hermanos "otakus" y su gusto por la cultura oriental, decidió abrir un local de comida asiática para complementar la boutique. Así, en un momento de crisis e inseguridad a inicios de 2024, unificó ambos conceptos y apostó por la calle Panamá.

Sheyla y Marlon, socios fundadores de Retrocheap
La respuesta fue un 'boom'. "Le aposté por cómo se veía la Panamá, con su mezcla de patrimonial con lo moderno", confiesa. Las filas para sus ferias de ropa y la comida asiática daban la vuelta al parque, atrayendo a familias y jóvenes a una zona que estaba apagada.
Baila la calle, su aporte a la recuperación del espacio público
Con el tiempo, el crecimiento la inspiró a más. Aunque ya promocionaba eventos artísticos en su local, había un horizonte cual conquistar: la noche. Junto a gestoras culturales impulsó “Baila en la calle”, una pista de salsa que congregó a cientos de personas de forma orgánica el pasado 21 de noviembre. La iniciativa se viralizó y la Alcaldía terminó apadrinando la idea.

El evento Baila la Calle, organizado por los colectivos Conciencia Positiva, Sacrilegio y Malviartes, se realizó en la calle Imbabura, en la Zona Rosa.
Pese a los retos logísticos y la resistencia natural al cambio en el sector, ella se mantuvo firme en su visión cívica, por eso puso el ejemplo: llegó a repartir cien fundas de basura durante las fiestas para educar al público y cuidar la calle.
Ahora, su gran meta es consolidar este ‘rincón otaku’ como un destino nocturno permanente y fomentar una comunidad más unida en la zona. Visualiza su local como un refugio cultural que emplea a artistas y estudiantes de artes escénicas. “Los que estamos aquí, estamos aquí porque creemos en ti”, le dicen sus colaboradores, una pequeña muestra que su negocio es, ante todo, fraternal.

Sheyla y su equipo de Retrofood
Preguntas y respuestas
¿Cómo lograste conectar la cultura asiática con tu negocio?
Siempre ha sido por la inclinación de mis hermanos, a ellos les gusta el anime y el K-pop. Además, como creadora de contenido, visitaba muchas ‘huecas’ asiáticas y aprendí de su gastronomía.
¿Qué impacto ha tenido tu equipo en este crecimiento?
Cada persona que ha estado aquí se ha vuelto importante y se ha apasionado por el proyecto. Muchos eran cantantes o actores que encontraban en 'Retro' un espacio seguro mientras hacían su camino profesional en las artes.

Las facetas de Sheyla Vargas en su carrera profesional
¿Qué le falta a la zona para terminar de consolidarse?
Falta comunidad. He intentado que haya una apertura entre los restaurantes para colaborar y no solo quejarnos. El punto es resistir, educar al público y crear hábitos juntos para que la zona crezca de verdad.
¿Cuál es el siguiente paso para este 2025?
Mis metas son hacer crecer el negocio, darle un giro 360 al branding y empezar a buscar cómo este espacio puede ser rentable en las noches. Quiero retomar ese público fiel, pero ahora en un ambiente nocturno.