SALUD MENTAL Y REDES SOCIALES
¿Por qué las olas de odio en redes sociales se propagan tan rápido? La psicología responde
Las olas de odio en redes sociales y el linchamiento digital son fenómenos cada vez más frecuentes. Conoce por qué las personas se suman a estos ataques

Las redes sociales pueden generar impactos emocionales en personas expuestas a campañas de rechazo masivo.
Lo que debes saber
- El efecto manada impulsa la viralización: las personas pueden replicar opiniones o ataques porque buscan validación dentro de un grupo y no siempre porque hayan analizado la información.
- El rechazo digital puede afectar la salud mental: una exposición constante a comentarios hostiles puede provocar ansiedad, estrés, insomnio y sentimientos de culpa o vergüenza.
- La libertad de expresión tiene límites en la responsabilidad: los especialistas diferencian entre una crítica constructiva y una agresión dirigida a destruir a otra persona en redes sociales.
Las redes sociales han convertido la indignación en un fenómeno de rápida propagación. Una denuncia, un video fuera de contexto o una opinión polémica pueden desencadenar, en cuestión de horas, miles de comentarios, publicaciones y ataques dirigidos contra una misma persona. En ese escenario, el juicio colectivo suele avanzar más rápido que la verificación de los hechos.
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Para el psicólogo Kevin Ubillús, una de las razones es que internet ha reforzado la percepción de que cualquier usuario tiene la autoridad suficiente para opinar sobre cualquier asunto, incluso cuando desconoce el contexto.
"Por la ley nosotros tenemos derecho a la libre expresión, pero una cosa es libre expresión donde tú emitas un comentario y una crítica constructiva y otra cosa es querer destruir al otro en redes sociales", asegura.
El especialista explica que el problema no radica en expresar una opinión, sino en la facilidad con la que una crítica puede transformarse en una cadena de insultos que se alimenta de la propia lógica de las plataformas.
"Eso se hace viral porque mientras más comentes, mientras más compartas, mientras más likes, se vuelve muy viral", enfatiza.
Ubillús considera que este comportamiento no responde necesariamente a un mecanismo biológico, sino a una necesidad de hacerse escuchar en espacios digitales donde la visibilidad suele premiar las opiniones más contundentes.
"No es que exista algo psicológico como la dopamina y estas cosas. No, yo creo que simplemente son estas ganas de querer exponerse, de querer tener una voz y de querer decir lo que se piensa".
Sin embargo, advierte que pocas veces existe una reflexión sobre las consecuencias que puede tener un comentario publicado en internet.
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El efecto manada: cuando la opinión del grupo pesa más que el criterio propio
A esa dinámica se suma otro fenómeno ampliamente estudiado por las ciencias sociales: el efecto manada. Según Ubillús, las personas no solo expresan opiniones, sino que también buscan sentirse parte de un grupo que comparte las mismas ideas.
"El efecto manada es dar una opinión y darla de una forma que el otro se identifique para que la pueda continuar y perpetuar. Esta es una cuestión de idealismos y más que psicológico es sociológico", dice.
En ese contexto, compartir una publicación, comentar o reaccionar a un contenido puede convertirse en una forma de obtener validación social. La necesidad de pertenecer al grupo termina desplazando el análisis individual.
"Cuestionarse implica una introspección", explica el psicólogo. Sin embargo, sostiene que muchas personas prefieren adoptar la postura predominante antes que detenerse a revisar el contexto o contrastar la información.
El costo emocional de convertirse en el blanco del odio
Mientras una ola de comentarios puede durar apenas unos días, sus efectos pueden extenderse mucho más allá de la polémica. Para la psicóloga Anahí Galecio, el hecho de que los ataques provengan de desconocidos no reduce su impacto.
"El cerebro interpreta el rechazo social como una amenaza real, alterando nuestro sistema nervioso", explica. La especialista señala que la exposición constante a mensajes hostiles puede provocar ansiedad, estrés, insomnio, vergüenza, culpa o miedo. Cuando la situación se prolonga, incluso puede derivar en síntomas de ansiedad o depresión que afectan la vida personal, académica y laboral.
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Antes de comentar, una pausa
Galecio sostiene que muchas personas participan en un linchamiento digital movidas por el contagio emocional más que por una convicción propia. "Una señal clara es cuando reaccionamos de forma impulsiva, sin pensar que detrás de una pantalla hay una persona real, con sentimientos reales".
Por ello recomienda detenerse antes de compartir o comentar una publicación viral y preguntarse si realmente se conoce el contexto, si el mensaje aporta a la conversación o si solo incrementa la agresividad. También invita a hacer un ejercicio sencillo: pensar si ese mismo comentario se diría cara a cara. "Detrás de cada perfil hay una persona con emociones y una historia que desconocemos", concluye.