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Diario Expreso Ecuador

Análisis

La Cámara de Industrias y Producción alza la voz por la democracia ecuatoriana

Lo hizo María Paz Jervis en la celebración de los 90 años de la Cámara. Los defensores del Gobierno no tardaron en reclamar Criticó el rol del gremio

María Paz Jervis es la presidenta ejecutiva de la Cámara de Industrias y Producción.

María Paz Jervis es la presidenta ejecutiva de la Cámara de Industrias y Producción.EXPRESO.

César Febres-Cordero Loyola

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El pasado jueves 24 de septiembre, la Cámara de Industrias y Producción (CIP) celebró sus 90 años de vida institucional con la presencia de sus miembros y amigos, así como de la prensa. Los asistentes esa noche seguramente esperaron encontrarse nada más que con las típicas escenas que se dan en estos eventos: palabras de rigor llenas de remembranza y homenaje, condecoraciones repartidas a los ilustres invitados y un suntuoso coctel para que la gente reponga sus fuerzas antes de emprender el camino de vuelta a casa. Todo eso terminaría en las páginas de sociedad de los diarios y en los reportajes de relleno de los noticieros y ya, chao hasta el próximo año.

Sin embargo, los señoritos y prohombres congregados terminaron presenciando una noticia muy distinta: la Cámara alzó su voz por las empresas y por la democracia.

Lo hizo a través de María Paz Jervis, la presidenta ejecutiva de la CIP, quien declaró que “pocas veces en su vida” había encontrado tanto “miedo”, “desesperanza” y “resignación” dentro del sector empresarial. 

Sus palabras las comparten otros dirigentes empresariales y empresarios, pero no se atreven a hacerlo en público. Ella bien lo dijo: hay un “falso y ruidoso entusiasmo de quienes se definen como liberales, pero esa convicción dura muy poquito, hasta que les tocan los intereses”. 

La reacción desde los simpatizantes del Gobierno

Por supuesto, no tardaron en salir los defensores del Gobierno, naturalmente el principal aludido, a reclamar indignados por las declaraciones de los directivos de la CIP. 

Alzar la voz, se nos dice desde pequeños, es de malcriados. Hablar de democracia, se nos advierte ahora, es inoportuno y hasta sospechoso. ¿Sospechoso de qué? De subversión, correísmo, wokismo, comunismo y tanto más, a pesar de que quienes usan esas palabras para describirse así mismos no tienen mucho bueno de qué hablar sobre los empresarios y los demócratas liberales.

Pero es increíble cómo han ido aún más allá esta vez, y han criticado en sí mismo el rol del dirigente gremial. Sobre todo porque una de esas voces enfadadas es la de Mónica Heller, dirigente gremial. En una publicación en redes sociales, Heller escribió lo siguiente: “Que una directora ejecutiva gremial cuestione la valentía de quienes sí somos empresarios, es inaceptable. Calificarnos como miedosos expone su desconocimiento o se limita a un criterio discursivo. Quienes somos empresarios y hemos luchado por años en este país, lo hemos hecho aún con inseguridad, violencia, crisis económicas y políticas, cambios de moneda y mucho más. ¡Los valientes seguimos aquí!”.

Ese criterio discursivo, para usar las palabras de Heller, el cual sostiene que hay que ser empresario para poder ejercer su representación gremial es por lo menos miope, pero es lo que han usado algunas cuentas y figuras gobiernistas para atacar a María Paz Jervis, una académica de trayectoria, elegida por los empresarios de la Cámara para representarlos y dirigir el funcionamiento diario de su gremio. 

En otros países podemos encontrar ejemplos de académicos y funcionarios públicos que han sido designados para distintos roles dirigenciales en gremios empresariales: el presidente de la Cámara de Comercio de Bogotá es el jurista Ovidio Claros Polanco, hace poco elegido como presidente del Consejo de Cámaras de Comercio de las Américas, mientras que en Gran Bretaña el presidente de la asociación de las Cámaras de Comercio Británicas es el economista y académico Andy Haldane.

Otra réplica provino de Carolina Jaramillo, la ex vocera del Gobierno. Ella postuló, antes las quejas de Jervis y de sus compañeros en la directiva de la CIP, que el sector industrial crece a pesar de la crisis eléctrica y que su consumo es tal que naturalmente debe poner de su parte por el país. Válido, pero remató con algo gravísimo: Representar a un puñado de empresarios no es lo mismo que representar a un país”. 

Carolina Jaramillo fue la primera y única portavoz de Carondelet desde la creación de ese cargo.

Carolina Jaramillo fue la primera y única portavoz de Carondelet desde la creación de ese cargo.ARCHIVO.

Eso es tremendamente antidemocrático. El país no es una mayoría, mucho menos una totalidad, que los gobernantes imaginan como suya propia. El Ecuador es un conjunto de personas y comunidades, y todos tienen su derecho a opinar, a reclamar y a disputar las acciones del poder público. Y hacer eso no significa ser un opositor a nada ni nadie, sino ser defensor de la idea de que el bien común no puede dejar a nadie atrás o entregarse a un solo proyecto político sin perder su naturaleza.

Pero ellos quieren que seamos suyos o de sus rivales. Sus siervos o sus enemigos. El empresario debe escoger a la democracia por encima de esa falsa disyuntiva. 

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