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Diario Expreso Ecuador

Efraín Villacís explora el amor y la memoria en La terraza vacía

La novela del escritor propone un relato fragmentado donde el deseo, la melancolía y la pérdida se entrelazan. La obra se presentó en la capital

Efraín Villacis es narrador, dramaturgo, crítico y editor.

Efraín Villacis es narrador, dramaturgo, crítico y editor.JUAN RUIZ

Mariella Toranzos
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Lo que debes saber

  • En la obra el escritor crea un relato fragmentado donde reconstruye una historia de amor desde la memoria
  • La novela rompe con la narrativa lineal y convierte el pensamiento y la evocación en el eje del relato

La lluvia cae con persistencia. Desde un departamento ubicado en la terraza de un edifico al norte de Quito, Ignacio Rudo observa el Parque Inglés como si fuera un escenario que se arma frente a sus ojos.

El sonido del agua contra las superficies, el gris que cubre la ciudad, todo se vuelve materia de evocación. Los árboles que mira desde su ventana se desdibujan para conducirlo a la tarde exacta en que conoció a Amelia, durante un encuentro fortuito en un bar, y que da inicio a una historia atravesada por el deseo.

La narración avanza y retrocede al mismo tiempo. Desde esa terraza -que es tanto un lugar físico como una condición mental- el protagonista recorre episodios de su vida con una intensidad que oscila entre lo erótico, lo melancólico y lo grotesco.

Amelia aparece como una figura huidiza, libre, difícil de retener, mientras el protagonista se pierde en una cadena de recuerdos que no se ordenan, sino que se despliegan.

Y es que en La terraza vacía, Efraín Villacís propone una novela en la que el acto de contar se convierte en el centro de la ficción. El relato no responde a una estructura lineal ni a una progresión tradicional, sino que se construye desde la interrupción, la bifurcación y la reiteración.

“Yo no creo en la cosa lineal… no creo en una labor lineal que cuenta de la A a la Z y que es el eje de toda la novela. Ese esquema me aburre profundamente. Cuento todo lo que va pasando alrededor, lo que sucede”, señaló el autor durante el lanzamiento de la novela en la Fundación Zaldumbide Rosales, en la capital.

El lanzamiento de la obra se llevó a cabo en la Fuundación Zaldumbide Rosales de la capital.

El lanzamiento de la obra se llevó a cabo en la Fuundación Zaldumbide Rosales de la capital.JUAN RUIZ

Un barrio imaginado

El personaje de Ignacio Rudo se sitúa en la lógica de ese racconto permanente. Mientras intenta avanzar en un trabajo que no logra concretar, su mente se desvía hacia recuerdos, lecturas y asociaciones que se superponen. En ese flujo, sus evocaciones regresan al Ben’s, el bar donde conoció a Amelia, a las tardes atravesadas por el deseo y a una relación que se reconstruye desde la memoria y que lo envuelve en sus fantasmas. El autor señala que la obra surgió, en un inicio, con la intención de plasmar los pormenores de un amor visceral.

“El gran desafío fue hallar la voz. Sabía desde el inicio que era la historia de una ruptura. Me empecé a cuestionar: ¿cómo contaría yo una derrota? ¿Cómo contaría algo sin tener nada por detrás?”. La novela se construye precisamente en esa tensión: la imposibilidad de avanzar y, al mismo tiempo, la imposibilidad de detener el flujo de pensamientos.

Para sus lectores, una de las curiosidades de la obra es que retorna, una vez más -al igual que en su libro de relatos previo-, al mismo escenario: el Parque Inglés, zona por donde reside. No obstante, no se trata de una reproducción fiel del sitio ni de la ciudad que lo rodea. Más bien, es una reconstrucción imaginaria, un lugar que se configura desde la experiencia subjetiva del narrador.

Y agrega que ese intimismo utiliza a la ciudad como escenario, más no como una palestra para la reflexión social de los otros personajes y las realidades que forman parte de los recuerdos del protagonista. “Como escritor yo no tengo ninguna responsabilidad de hacer propaganda ni de demostrar algo… a mí me preocupa contar esas cosas que nosotros llevamos dentro y que no queremos decir. Esta novela aborda la condición humana, la desolación, el desamor que no reconocemos y también el amor”, explica.

Conoce al autor

Efraín Villacís nació en 1966. Es narrador, dramaturgo, crítico y editor. Ha publicado las obras La sonrisa hueca del señor Horudi, Ciudad Jenga y Parque Inglés. También ha publicado las investigaciones literarias Gonzalo Zaldumbide: Cartas 1933-1934 y Presencias de Teresa de la Parra.

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