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El poder de la palabra: mujeres que convierten la escritura en resistencia y memoria
El proyecto creado por Sarah Salazar reivindica la palabra escrita por mujeres diversas y busca tejer redes de resistencia frente a las violencias

La palabra puede ser una herramienta de cambio. En este video te contamos la historia de “Entre textualidades y resistencias”, un proyecto creado por Sarah Salazar que busca devolver poder a las mujeres a través de la escritura, la lectura y el diálogo. A través de encuentros en comunidades y universidades, este espacio reúne a mujeres diversas —afro, trans y de distintos territorios— para compartir sus historias, sanar desde la palabra y construir redes frente a las violencias.
La palabra y el arte se han convertido en herramientas de resistencia frente al silencio impuesto a las mujeres. Con esa convicción, Sarah Salazar impulsó 'Entre textualidades y resistencias', un proyecto que nació de la certeza de que leer, escribir, mirar cine y dialogar pueden abrir caminos de memoria y transformación.
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Su propósito es devolver poder a las mujeres a través de la palabra y visibilizar historias diversas que antes fueron relegadas.
Un puente de memoria y comunidad
En 2024, junto a Eduardo Espinoza, Sarah descubrió que la lectura, el cine y el arte podían generar vínculos poderosos dentro de la comunidad. De esa experiencia nació 'Entre textualidades y resistencias', un proyecto que busca dar visibilidad a las historias de mujeres diversas —afro, trans y de distintos territorios— que tantas veces han sido invisibilizadas.
La esencia del proyecto reivindica la palabra escrita por mujeres y potenciar voces históricamente relegadas como un acto de memoria y resistencia. En un país donde las violencias se han normalizado, este espacio propone que la palabra se mueva, se resignifique y dispute su lugar frente al silencio
¿Cómo funciona este espacio?
'Entre textualidades y resistencias' organiza encuentros en comunidades y universidades, creando espacios seguros para que las mujeres puedan hablar, leer y escribir desde sus propias experiencias. Allí se trabaja con la pedagogía de la pregunta, la lectura guiada y la escritura creativa. A estas dinámicas se suman cine-foros y diálogos colectivos, donde cada voz es escuchada y sostenida.

El proyecto está abierto a todas las personas que quieran habitarlo desde la palabra.
La propuesta se entiende como un tejido donde cada palabra se enlaza con otra, cada historia se convierte en parte del reflejo de la realidad del país. No se trata de un ejercicio académico aislado, sino de un proceso vivo que interpela lo establecido y abre caminos de conciencia.
Un proyecto abierto al público
El proyecto está abierto a todas las personas que quieran habitarlo desde la palabra. Se puede participar como asistente en actividades artísticas y audiovisuales, como mediadora en los talleres, o formando parte activa de los espacios de lectura, escritura y diálogo. La invitación es amplia y lo importante es sumarse a la construcción colectiva.
La apertura hacia distintos perfiles ha permitido que estudiantes universitarios, lideresas barriales y miembros de la comunidad encuentren un lugar común. En las aulas, la lectura y la escritura dejan de ser actos meramente académicos para convertirse en resonancias de las injusticias y en un llamado urgente a disolver las fronteras entre el aula y el mundo.
Transformaciones y aprendizajes
Sarah Salazar ha sido testigo de cómo las lideresas, al descubrir su voz, transforman su historia y su futuro. Nombrar lo que antes fue impuesto o normalizado es un acto de resistencia que resignifica la memoria personal y colectiva. La palabra, cuando encuentra un espacio seguro, se mueve y adquiere sentido sobre la propia historia y el tránsito hacia el futuro
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En los espacios universitarios, la experiencia ha revelado una curiosidad fresca y una sensibilidad que interpela lo establecido. Allí, la palabra disputa su lugar frente al silencio y convierte las aulas en organismos vivos.
Más que una sola historia, son muchos los testimonios que atraviesan el proyecto: fragmentos de escritoras, películas de directoras, voces que se sostienen y crean tejido frente a las violencias tan ampliamente normalizadas.
Los próximos pasos
El sueño de Entre textualidades y resistencias es expandirse hacia nuevos territorios y sistematizar la experiencia para que pueda replicarse en otros espacios. La idea es seguir tejiendo redes de conciencia frente a las violencias, nombrándolas desde distintas voces.
El espacio se proyecta como un lugar de articulación donde el arte y la literatura generan nuevos saberes y formas de habitar el mundo desde la perspectiva innegociable de los derechos humanos.
Sarah Salazar sueña con que cada palabra se convierta en un puente, que cada lectura sea una oportunidad para reconocernos y que cada historia sea un acto de resistencia frente al silencio. Porque cuando la palabra se mueve, todo cambia.