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Diario Expreso Ecuador

Cirugías plásticas en Corea del Sur: ¿un problema de salud mental?

Ciertas condiciones psicológicas relacionadas a la imagen corporal cuentan como contraindicaciones para realizarse operaciones estéticas

Seúl es considerada la capital de las intervenciones estéticas.

Seúl es considerada la capital de las intervenciones estéticas.Magnific

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Lo que debes saber

  • Cirujanos certificados recomiendan evaluación en salud mental cuando existen señales de trastorno dismórfico corporal.
  • La industria surcoreana de cirugías plásticas está basada en la visión de la belleza del país.
  • Personas con ciertas condiciones incluso podrían volverse adictas a las operaciones.

La industria de las cirugías plásticas en Corea del Sur generará ingresos por $3.4 mil millones en 2026, según proyecciones de Healthcare Foresights, una consultora especializada en las finanzas del sector de salud.

Ahora el país asiático, por consecuencia, es considerado la capital mundial de las intervenciones cosméticas: según la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica Estética, una de cada tres mujeres surcoreanas de entre 19 y 29 años se ha realizado algún tipo de intervención quirúrgica solo con el fin de mejorar su apariencia.

Una de las cirugías más populares entre los surcoreanos es la blefaroplastia asiática, que crea un pliego en el párpado superior del ojo. Esta operación incluso es considerada una especie de rito de iniciación para estudiantes de secundaria que van a transicionar hacia la adultez.

Un foco de turismo médico

La capital Seúl, además, se ha convertido en un importante destino de turismo médico. La ciudad cuenta con cerca de 600 clínicas estéticas, la mayoría concentrada en el distrito de Gangnam-gu. Varios de ellos son centros especializados para turistas: de acuerdo a datos del ministerio de Salud y Bienestar surcoreano, 1,31 millones de pacientes provenientes del extranjero recibieron atención médica en el área de dermatología en 2025, mientras que 233.100 se realizaron cirugías plásticas.

Estos centros médicos para turistas ofrecen paquetes que incluyen estadía, alimentación, ayuda para tramitar una visa para ingresar a Corea del Sur, asesorías especiales antes de la operación, servicio de interpretación y traducción, y equipos y tratamientos para acelerar la recuperación.

El gobierno surcoreano, además, promociona la industria local con ferias y políticas públicas, entre ellas la facilidad de que extranjeros accedan a visas médicas para tratamientos a corto y largo plazo dentro del país.

La popularidad de estas intervenciones en Corea del Sur se debe, en parte, a la importancia cultural que le dan los surcoreanos a la apariencia, particularmente en mujeres, cuya foto de currículum puede significar la diferencia entre ser contratada o no.

Un estudio publicado en 2019 en la revista científica Archivos de la Cirugía Plástica, que encuestó y entrevistó a 103 surcoreanos de entre 18 y 29 años, encontró que la principal motivación para operarse era la poca satisfacción con sus cuerpos, además del deseo de no ser discriminados en el ámbito laboral e interpersonal.

Los estándares de belleza en Corea del Sur, inalcanzables monetariamente para muchos y perpetuados por la industria del entretenimiento, también derivan en problemas de salud mental para la población: según reportes, el 51,8 % de los adolescentes surcoreanos tienen su imagen corporal distorsionada, un factor de riesgo para desarrollar condiciones psicológicas como trastorno de conducta alimentaria y trastorno dismórfico corporal (TDC).

¿Qué es el trastorno dismórfico corporal?

José Puebla, cirujano plástico y secretario del capítulo Pichincha de la Sociedad Ecuatoriana de Cirugía Plástica y Reconstructiva, explica que los pacientes con TDC demuestran una obsesión con algún rasgo físico que no les agrada, sobredimensionando la severidad del supuesto imperfecto y buscando corregirlo.

“El TDC en cirugía plástica puede concentrarse hasta en un 18 % de los pacientes, es decir que casi cada 2 de 10 pueden presentar una variable de esto”, señala Puebla.

Aunque las cirugías plásticas no tienen la misma popularidad en Ecuador que en Corea del Sur, Puebla señala que los cirujanos certificados que trabajan en Ecuador evalúan el estado emocional de posibles pacientes y buscan señales de TDC. También amplían el historial médico, consultando por condiciones de salud mental, intentos de suicidio y consumo de sustancias. 

La primera pregunta que realizan es por qué el paciente quiere operarse y qué resultados espera. Durante esta entrevista los médicos pueden detectar señales de TDC: si la persona que quiere intervenirse habla de algún defecto imperceptible o casi imperceptible que le ha impedido tener “una vida normal” (evita salir o tomarse fotos, por ejemplo), eso lleva a los galenos a indagar más, eventualmente necesitando la ayuda de un especialista en la esfera emocional.

Además, este trastorno puede llevar al paciente a buscar cirugías plásticas y consultar a varios especialistas hasta encontrar a uno dispuesto a operar. Sin embargo, su detección constituye una contraindicación para este tipo de procedimientos, por lo que un médico no debería intervenir a una persona diagnosticada, salvo que la condición se encuentre controlada por profesionales de la salud mental.

“El patrón de búsqueda de cirugías de estos pacientes es bastante alto (...). Una operación puede derivar en uno de los peores desenlaces en la relación cirujano-paciente: la disconformidad. El paciente puede haber tenido un excelente resultado cosmético, pero no estar satisfecho porque hay una alteración en su percepción. Puede haber consecuencias legales y desprestigio al médico. Luego buscan agravar el problema con otra operación”, dice Puebla.

Es por eso que recomienda que los pacientes busquen cirujanos plásticos certificados, pues existen doctores que no tienen la misma formación y que de todas formas publicitan sus servicios en redes sociales.

Puebla señala que es más probable que médicos no certificados operen a pacientes con problemas emocionales, pues no tienen las mismas consideraciones éticas, ya sea por no ser especialistas en el tema o por el deseo de ganar dinero.

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