Traicion a la patria

Sí. Todo acto de corrupción debería ser conceptuado como traición a la patria. Así hacerlo ratifica lo aprobado con alta votación en la reciente consulta popular.

Los corruptos pierden sus derechos ciudadanos y están inhabilitados para participar en la vida política del país. No pueden volver a ejercer cargos públicos de elección popular o por nombramiento. Mueren civilmente y sus bienes deben ser confiscados. No hay otra forma de avanzar en la lucha contra la corrupción, que escarmentar con severas sanciones a quienes pretendan aprovecharse de sus posiciones políticas para enriquecerse ilícitamente o “lícitamente” a partir del tráfico de influencias o la información privilegiada.

La única fuente de riqueza respetada debe ser el trabajo honrado y la constante capacitación. Todos los otros mecanismos propios de la “viveza criolla” deben de ser incansablemente perseguidos.

Traigo estas líneas a consideración de los lectores, molesto porque se continúa declarando sobre la magnitud de la corrupción que asoló la República pero no se hace nada efectivo para perseguirla, mientras los mismos que la toleraron antes se siguen manteniendo como autoridades de control.

No va a ser solo con discursos que los ecuatorianos lograrán satisfacer su voluntad de ver sancionados a los corruptos cínicos que vociferaron contra los medios de comunicación colectiva o los ciudadanos que se atrevieron a denunciar sus atracos.

Y cabe insistir en reclamar mano dura contra la corrupción cuando día a día lo que hasta hace poco fue valiente denuncia o persistente rumor ahora es, para vergüenza de todos, hecho formalmente comprobado. Por ejemplo, en relación a los sucios manejos de la deuda externa ecuatoriana, no puede ser que tanto uso y abuso ya constatado permanezca impune, a la vez que quienes se enriquecieron con las maniobras realizadas siguen paseándose públicamente, adoptando poses de perseguidos políticos, cuando lo único que son es contumaces delincuentes.

Conste que fue por la impunidad que creció y se desarrolló esta aberrante flora parasitaria que ahora debe ser fumigada sin titubeos.