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Nicolas Romero Ordenana: “Lo que me mueve son las ganas de trascender”

El polifacético empresario disfruta del buceo y la gastronomía. Actualmente dirige el Mercado del Río, uno de los atractivos turísticos de Guayaquil, donde se expende comida local e internacional.

“La fuerza más importante de la naturaleza, esa atracción y energía que hace mover el mundo es el amor”.

Acaba de llegar a los 50 años y luce como lo conocí hace más de quince. Tal vez con un poco más de canas, que él dice vinieron acompañadas de un proceso de maduración interesante. Nicolás Romero Ordeñana ha buscado verdades absolutas, la definición del amor y el sentido de ser creyente. De los placeres, también.

¿En esa búsqueda pudiste apreciar la vida desde otra perspectiva, entre dioses y demonios?

Hice muchas cosas y ansié hacer otras. Como sabes fundé con unos amigos un grupo cívico y/o político. Consciente estoy de que me caracterizaba por mi radicalidad, era un hombre casi fundamentalista desde todo punto de vista, hasta en lo ético. Fue una época que rechazaba todo aquello que no era verdadero para mí.

Mi mayor demonio pudo haber sido pensar que yo tenía el monopolio de la verdad. Eso te priva de la experiencia de conocer gente valiosa. Ahora me siento más libre de ello, con más control y crecido en la tolerancia. Al final, y como todos, cometemos errores.

¿El hecho de fundar y sostener por diez años una organización cívico-política te aniquiló los deseos de ser un político ahora?

Creo que es imposible que se te vayan las ganas, pienso que se reorientan. No descarto que en algún momento de mi vida entre en la política, pero no a corto plazo.

¿Algún nuevo proyecto?

Muy importante, siendo miembro de la Asociación Ecuatoriana de Orquídeas y Jardín Botánico me han elegido presidente, entro en funciones en enero próximo. Hago muchas cosas con interés porque quiero trascender, dejar en Guayaquil obras que pueda decir las hicimos nosotros orgullosamente. Esas ganas las he tenido siempre, desde que desapareció Fuerza Ecuador o cuando terminó mi ciclo como parte del directorio de la Junta Cívica. He reorientado mis deseos a otros proyectos.

En enero ejercerás la presidencia de la Asociación Ecuatoriana de Orquídeas, pero estos días inauguraste el Mercado del Río.

Este es uno de los proyectos más importantes de mi vida. Para mí, la gastronomía fue un hobbie. Hace quince años aproximadamente, cuando tuve la oportunidad de gerenciar el Centro de Convenciones, creamos Raíces. Fue, entre mis proyectos, mi hijo predilecto. Raíces, en su segundo año, se convirtió en la mejor feria del país, en todos los sentidos. También pudimos traer a la Cofradía Chaîne des Rôtisseurs, de la que fui vicepresidente y que ostenta ser la más antigua del mundo. Fue creada en el año 1248, sobrevivió hasta la Revolución francesa y se refundó en 1950.

¿De Raíces al Mercado del Río?

El Municipio sigue apostando por la gastronomía y el Mercado del Río pertenece a la misma tendencia de los que hay en EE. UU. y Europa. Es una concesión. Así como la Municipalidad ha invertido, mi empresa también.

¿Disfrutas tanto de la gastronomía como del buen tabaco, cierto?

Mi historia con los cigarros es graciosa. Empecé fumando a los 14 años, full filtro y después Mapleton, y así estuve de marca en marca. Antes podías fumar en los colegios, a la hora del recreo, pero cierto día, el padre Paquito, a quien yo apreciaba mucho, me pidió que dejara el tabaco. Para convencerme me enseñó a fumar cigarros, él los fumaba, así como la pipa.

De las cosas que siempre quisiste hacer y que al final las hiciste...

Siempre quise tener un bar, deseaba ser anfitrión y el chance de probar y estar en la cocina. Mercado del Río me lo ha permitido. Otra de esas cosas es bucear, deporte que me fascina al igual que el mar. Me decidí hace un año y tomé el curso. He practicado todos los deportes náuticos.

No me gusta dejar cosas pendientes. Por eso, aunque siempre sentí admiración por la astrología y la física, reconozco que no soy buen matemático, y por eso no seguí la carrera, porque para esos niveles necesitas de esa asignatura que no es mi fortaleza. Sin embargo, hubiese querido estudiarla más a fondo. Pues alrededor de estas disciplinas te saltan dudas acerca de la existencia humana, de la razón por la que estamos aquí.

¿Qué te dejó husmear por esas ciencias?

Fue un buen ejercicio para compaginar un poco mi vida, la fe y la razón. Un proceso muy interesante en el que logré, no sé si dominar, pero por lo menos vivir en paz con muchos de los demonios que cada uno de nosotros tiene. Acepté algunas cosas, entendí otras.

¿Tus definiciones de amor y fe cambiaron, entonces?

Es difícil definir el amor y seguramente al final, probablemente todos, podamos entendernos, a pesar de estar en un lado distinto; y sobre la fe o la razón, ambas que se la pasan renegando una con la otra, quizá algún día podamos entender que la fuerza más importante de la naturaleza, esa atracción y energía que hace mover el mundo es el amor.

Personal

- Estudios: Máster en Administración de Empresas (Incae) en Costa Rica. Agrónomo, graduado en la Escuela Panamericana El Zamorano, Honduras.

- Casado con: Gabriela Vinueza Vallarino

- Hijos: Nicolás, Sebastián y Rafaela