
¿Quiénes siguen? Fiscal de EE. UU. anticipa más detenciones en caso Venezuela
La fiscal general de EE. UU. señala a Cilia Flores como pieza clave y advierte que hay cómplices aún no procesados
La detención de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero parece ser solo el inicio de una ofensiva judicial de mayor escala. La fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, dejó abierta la posibilidad de nuevas imputaciones contra figuras clave del régimen venezolano, tras revelar la existencia de múltiples "cómplices no procesados" en diversas jurisdicciones del sistema legal estadounidense.
Durante una entrevista con la cadena Fox & Friends, Bondi subrayó que la investigación por narcoterrorismo no se limita a un solo tribunal. "Tenemos muchos cómplices no acusados, no solo en Nueva York, sino también en otras jurisdicciones", sentenció la funcionaria, sugiriendo que el expediente contra la cúpula chavista sigue alimentándose de nuevas pruebas.
El papel de Cilia Flores en la mira
En su intervención, la fiscal fue especialmente incisiva al referirse a Cilia Flores. Bondi no solo equiparó la responsabilidad de la esposa de Maduro con la del exmandatario, sino que sugirió que su influencia podría ser mayor debido a su trayectoria histórica como abogada de Hugo Chávez. Para la justicia estadounidense, Flores es una pieza central en la estructura criminal que facilitó delitos relacionados con el tráfico de drogas y armas.
Incertidumbre sobre Padrino y Cabello
La expectativa sobre posibles cargos contra el exministro de Defensa, Vladimir Padrino López, y el actual ministro del Interior, Diosdado Cabello, creció tras las declaraciones de Bondi. Aunque la fiscal evitó confirmar nombres específicos para proteger la integridad de los procesos en curso, sus palabras dejaron claro que el alcance de la justicia alcanzará a más funcionarios que sostuvieron el andamiaje del gobierno de Maduro.
Una audiencia sin definiciones
Este anuncio de la Fiscalía ocurre pocos días después de la comparecencia de Maduro y su esposa ante la Corte Federal del Distrito Sur de Nueva York, el pasado 26 de marzo. Aquella diligencia, que se extendió por poco más de una hora, cerró sin decisiones trascendentales, pero bajo la sombra de nuevas acusaciones que podrían cambiar el rumbo del proceso penal en los próximos meses.