Marcela Aguiñaga anuncia este 6 de abril del 2026 su renuncia a la prefectura del Guayas.
Marcela Aguiñaga anunció que renunciará a su cargo el próximo 14 de mayo.Alex Lima / Expreso

Marcela Aguiñaga renuncia: claves políticas de su salida en la Prefectura del Guayas

La decisión de Aguiñaga, efectiva desde mayo, impacta en la sucesión provincial y en las estrategias rumbo a las seccionales

La renuncia de Marcela Aguiñaga a la Prefectura del Guayas, anunciada el 6 de abril y efectiva a partir del 14 de mayo de 2026, marca un punto de inflexión en la política provincial y nacional. Más allá de las razones personales que la propia funcionaria expuso públicamente, su salida anticipada del cargo tiene implicaciones políticas de fondo, tanto para el correísmo como para el Gobierno y el tablero electoral de las elecciones seccionales de noviembre.

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Aguiñaga había sido elegida prefecta en 2023 en representación de la Revolución Ciudadana, aunque en los meses previos a su renuncia ya había tomado distancia formal del movimiento. Su decisión de no buscar la reelección y abandonar el cargo antes de concluir el periodo sacude a una provincia considerada clave por su peso electoral y simbólico.

Una salida personal con efectos políticos

En su pronunciamiento, la prefecta sostuvo que su renuncia responde a una situación familiar compleja, asociada principalmente a problemas de salud de su entorno más cercano. La explicación fue presentada como una decisión estrictamente personal. Sin embargo, en el análisis político, el impacto trasciende ese plano.

Marcela Aguiñaga
Políticos destacaron la gestión de Marcela Aguiñaga tras confirmar que dejará el cargo el 14 de mayo.Cortesía

La salida de Aguiñaga elimina del escenario inmediato a una figura que podía captar votos por fuera de las estructuras partidarias tradicionales. Su perfil —correísta sin carné partidario vigente, con alto reconocimiento público y vínculos con distintos sectores sociales— la convertía en una potencial candidata disruptiva, capaz de competir tanto con el correísmo formal como con el oficialismo y otras fuerzas locales.

Así lo cree Carolina Ávila, analista política, quien le explicó a EXPRESO que la decisión detuvo posibles fragmentaciones y divisiones de votantes. "El voto correísta que pudo haberse dividido o inclinado hacia Aguiñaga —ya sea por lealtades personales o por su trayectoria de más de 18 años en la vida política— deja de fragmentarse con su ausencia. Sin Aguiñaga en la papeleta, el correísmo podría tener una campaña un poco más asegurada, no necesariamente para ganar, pero sí para ocupar un rol relevante". 

Y agrega la analista: "El problema para ese sector era justamente compartir electorado, lo que habría sido más complejo para el correísmo. Ahora bien, ella ha dicho que no buscará la reelección, pero en política siempre hay que tomar esas afirmaciones con cautela. No descartaría que, en algún momento, Marcela Aguiñaga busque participar desde otra propuesta política". 

Efectos en el correísmo

Para la Revolución Ciudadana, la renuncia tiene una doble lectura. Por un lado, implica perder a una de sus figuras con mayor arrastre electoral en Guayas, una provincia donde el movimiento ha enfrentado dificultades para consolidar liderazgos competitivos en el actual escenario político.

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Pero, al mismo tiempo, su ausencia de la papeleta podría reducir la fragmentación del voto correísta. Para en analista político, Manuel Rendón, podría beneficiar al correísmo si logra estructurar una campaña que conserve su identidad: "pese a perder la posibilidad de correr como RC5 y de contar con una campaña bien dirigida y financiada. Pero, sin duda, también le da ventaja al gobierno de Daniel Noboa", señala. 

El reordenamiento del tablero en Guayas

La renuncia también activa el mecanismo de sucesión previsto en el Código Orgánico de Organización Territorial (COOTAD). El actual viceprefecto deberá asumir la Prefectura y completar el periodo 2023-2027. 

Ese reordenamiento ocurre en un momento sensible, a pocos meses del inicio formal del calendario electoral seccional, lo que obliga a los actores políticos a recalcular estrategias y alianzas en Guayas. 

¿Un adiós definitivo?

Aunque Aguiñaga afirmó que se aleja de la política electoral, su renuncia no implica necesariamente un retiro definitivo del escenario público. En el análisis político persiste la lectura de que su capital simbólico y electoral no desaparece con la salida del cargo.

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La historia política reciente muestra que renuncias anticipadas pueden convertirse en pausas estratégicas, más que en retiros definitivos. La posibilidad de que Aguiñaga reaparezca en otro rol, bajo otra bandera o en un nuevo proyecto, no puede descartarse en un contexto donde las alianzas son volátiles y las candidaturas se redefinen rápidamente.

Para Ávila, la renuncia no descarta un eventual regreso de Aguiñaga al escenario electoral. "No me sorprendería que tras dejar el cargo, decida inscribirse por otra organización política para competir, por ejemplo, por una alcaldía. 

A su juicio, una vez fuera de la Prefectura, tendría más margen para impulsar una nueva propuesta y sostener que fue la ciudadanía la que le pidió no abandonar la vida política. Incluso, añade, podría argumentar que su situación familiar ya está resuelta y que está en condiciones de volver, ya que existen múltiples formas de retomar una carrera política.

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