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Ingreso con pasaporte
El resultado concreto derivado de la medida recientemente tomada de exigir pasaporte a los venezolanos que quieran ingresar al Ecuador es el de negarles el ingreso. Solo podrán hacerlo los funcionarios públicos o los ciudadanos venezolanos vinculados con las esferas oficiales. A los ciudadanos comunes y corrientes que quieran salir de su país les será muy difícil lograr un pasaporte. Tal vez puedan conseguir uno falsificándolo o en el mercado negro.
Sabiendo que la mayoría de los que llegan a nuestra frontera lo hacen en tránsito hacia el Perú o hacia Chile, resulta muy extremo lo de exigir pasaporte. Otra consecuencia será la de que se introduzcan al país por una frontera por de más porosa y que hace tiempo tiene caminos propios para las rutas del contrabando y las del narcotráfico. Pronto tendrá también rutas para el tránsito ilegal de personas.
La medida, por otra parte, echa al traste todo el discurso de solidaridad continental y, lo que es más grave, viola la Constitución, que establece que el Estado ecuatoriano se compromete “a propiciar la creación de la ciudadanía latinoamericana y caribeña, la libre circulación de las personas en la región, la implementación de políticas que garanticen los derechos humanos de los pobladores de frontera y de los refugiados, y la protección común de los latinoamericanos y caribeños en los países de tránsito y destino migratorio”.
Con eso por delante, no será raro que se planteen demandas de inconstitucionalidad respecto a lo actuado que aquí se reseña. Convendría conocer al respecto la opinión de los constitucionalistas y también, en lo referido a migraciones, la de los organismos internacionales como Acnur.
Por lo demás, si la Cancillería admite que el sistema electrónico ecuatoriano no tiene la capacidad para reconocer la autenticidad de la cédula de identidad venezolana, ¿tiene acaso la de reconocer la autenticidad de los pasaportes?
Vale la pena que se revise cuidadosamente la medida y sus implicaciones y si se cree del caso, revocarla, evitando un nuevo factor de angustia para los venezolanos. Es comprensible la tensión, pero...