Infierno en la Tierra
Así ha calificado un alto funcionario de Naciones Unidas a los siete años de guerra que vive Siria. Pero recurramos a la geografía para conocer qué sucede en esta zona del mundo y qué resultados se van a conseguir de esta microguerra mundial, en la que ya están varios países comprometidos, entre ellos Rusia, Irán y no sorprendería que Estados Unidos, que ha ayudado parcialmente a los rebeldes, decidan por lo menos usar su fuerza aérea. Se entiende que la República Árabe Siria es un país soberano del Oriente Próximo. Ocupa la costa oriental mediterránea, cuya forma de gobierno es de república unitaria semipresidencialista, actualmente sumida en una guerra civil, desde marzo de 2011. Comparte fronteras con Turquía por el norte; con Irak, por el este; con Israel, Jordania y el mar de Galilea, al sur; y con Líbano y el mar Mediterráneo, por el oeste. Siria es miembro de la Organización de las Naciones Unidas desde su fundación.
Siria poseía una población de 22,85 millones de habitantes, la mayoría de los cuales hablan árabe y profesan la religión islámica, siendo el sunní el más numeroso. El Estado moderno sirio, después de la Segunda Guerra Mundial, emergió como un mandato francés y el 24 de octubre de 1945 obtuvo su independencia y se convirtió en una república parlamentaria, aunque las tropas francesas no se retiraron del todo hasta abril de 1946. Los siguientes años fueron muy tumultuosos, con consecutivos golpes de Estado. No nos olvidemos que, entre 1958 y 1961, el país formó, con Egipto, la República Árabe Unida, pero su existencia efímera terminó con el golpe de Estado de Siria de 1961. De golpe en golpe, de 1963 hasta el 17 de marzo de 2011, el Partido Baath Árabe Socialista – Región Siria gobernó el país bajo la declaratoria de estado de emergencia y desde 1970 la presidencia de Siria ha sido ejercida por miembros de la familia Al Asad, hasta llegar al actual gobernante, Bashar.
Guerra civil siria. En 2011 el pueblo sirio salió a manifestarse en contra de las políticas implementadas por Bashar al Asad, tornándose de a poco en guerra civil. El Gobierno sirio usó todas sus fuerzas contra la oposición. El ataque químico mortal casi provoca una intervención militar de EE. UU., pero una intervención de Rusia, aliada al Gobierno sirio, dirigió la destrucción de las armas químicas.
Aunque Estados Unidos y muchos de sus aliados occidentales han impuesto sanciones económicas contra Siria y exigieron que Al Asad abandone el poder, no lograron que el Consejo de Seguridad se pronuncie porque Rusia y China, socios comerciales de Siria, vetaron la resolución.
En Ginebra, Suiza, se reunieron la oposición y el Gobierno sirio para ver si era posible terminar con la guerra. Pese a que se comprobaron torturas, asesinatos, fusilamientos, violaciones y saqueos, no sirvió de nada. Por lo contrario, Al Asad se postuló por tercera vez para la presidencia, en medio de un sangriento enfrentamiento para que deje el cargo.
Guerra contra el Estado Islámico. Para agravar más el problema, el grupo integrista que se llama Estado Islámico (EI) se animó a entrar en la guerra civil siria, lo que obligó a este país a aceptar en la zona, que empezó a ser invadida por los islamitas, el bombardeo de las fuerzas norteamericanas contra el EI.
Considero que sería cansado escribir de todos los resultados de esta guerra. Un país como Siria, casi totalmente destruido y con su gente huyendo del terror, sobre todo a Europa. Ciudades sirias bombardeadas por sirios, donde viven sirios que mueren desde niños hasta mayores, porque las bombas no distinguen edades. Lo que queda del país seguirá siendo gobernado por Al Asad, con la ayuda de Rusia. Recordemos que si Al Asad cae, tendrá que ser recogido por Putin porque, de lo contrario, será juzgado como autor de crímenes de lesa humanidad por el Tribunal Internacional de La Haya.
Desde la guerra civil, Siria ha estado cada vez más aislada de los países de la región y de la comunidad internacional en general. Las relaciones diplomáticas han sido cortadas con varios países, incluyendo Turquía, Arabia Saudita, Canadá, Francia, Italia, Alemania, Estados Unidos, Reino Unido, Bélgica, España y los estados árabes del Golfo Pérsico. Siria fue suspendida de la Liga Árabe en 2011 y de la Organización de Cooperación Islámica en 2012.
Si Bashar al Assad recupera el control de su país, se va a encontrar con que la economía siria se ha estancado. Muchos trabajadores sirios han emigrado a Europa abandonando los campos y no hay quién los trabaje. El Gobierno no tiene dinero para reavivar la industria, a más de la fuga de capitales. En cuanto al petróleo, los campos se encuentran en territorios controlados por los enemigos. Recuperarlos significa derrotar a los yadistas.
Desde 2011, tanto Europa como EE. UU. prohibieron totalmente la importación o el transporte de crudo sirio, por lo que es improbable que Al Asad entregue concesiones a compañías occidentales para la extracción o el refinamiento.
Será un milagro que Al Asad logre recuperar Siria, hermoso país destruido por el capricho de gobernar, como si fueran él y su familia, dueños del país.