
El futbol del Unamuno busca canchas
Muchos padres dicen extrañar el Unamuno, no solo por su ubicación, sino también por la calidad de la enseñanza.
En agosto de 2016, Yolanda García junto a otras madres participó en una manifestación en contra de la demolición del estadio Ramón Unamuno. “Mi principal temor era que mi hijo se quedara sin un lugar donde entrenar fútbol”. Hoy, desde la Ciudad Deportiva Carlos Pérez Perasso, donde su primogénito pudo retomar su sueño de ser profesional, ve aquellos días muy lejanos.
Pero no fue un camino fácil. “Cuando demolieron el Unamuno se me hacía difícil ir hasta Samanes y regresaba a casa a las nueve de la noche. Mi hijo estudia en la mañana y a veces no alcanzaba a hacer las tareas”.
Como García, muchos padres dicen extrañar el Unamuno, no solo por su ubicación, sino también por la calidad de la enseñanza. Así lo afirma Zulay Soto, quien ahora se desplaza desde Las Malvinas hasta el complejo Luis Chiriboga Parra, entre la 40 y la J; un tramo más corto del que debía recorrer cuando su hijo de 14 años practicaba en el Unamuno. Sin embargo, afirma que el viaje “valía la pena”, por el buen nivel que ahí se exhibía.
Para Orlando Mieles, entrenador de fútbol y frecuente competidor amateur, el prestigio que poseía el Ramón Unamuno no lo tiene ningún otro escenario deportivo en el sur de Guayaquil. Él no solo lamenta que muchachos hayan tenido que migrar hacia otras canchas, sino también que se haya perdido el elevado nivel de competencia en el sector, que otrora solía llamar la atención de clubes de todo el Guayas.
“En el Unamuno se realizaban las copas de la Asociación de Fútbol Amateur. Eso te daba la garantía de que llegaban los mejores”. Ahora esos torneos se hacen en Samanes, aunque su nivel sea inferior en lo futbolístico y logístico, opina.
A decir de Marlon Cevallos Idrovo, presidente de la Asociación de Fútbol Amateur, este bajón se debe a problemas presupuestarios. “No recibimos ingresos ni del Estado ni de la Federación Deportiva del Guayas... Sobrevivimos de los torneos que organizamos”, aunque no tienen las facilidades para usar el escenario principal de Samanes: “¿Cómo es posible que el fútbol profesional que genera ingresos ocupe el Chucho Benítez y el fútbol amateur, que fue despojado del Unamuno, no lo pueda usar?”.
Con respecto a la cantidad de jóvenes que dejaron de entrenar después de la demolición del estadio, afirma que bordearía el 70 % y que la mayoría de los que ahora entrenan en Samanes son moradores del norte de Guayaquil.
Cevallos destaca que se hayan implementado medidas como poner a disposición de los futbolistas un bus que los traslade de sur a norte y de regreso, pero considera que esos esfuerzos no son efectivos, pues al problema de la distancia se suma el pesado tráfico de la urbe.
Diario EXPRESO quiso conocer datos exactos de cuántos jóvenes abandonaron la actividad deportiva, con la Federación Deportiva del Guayas, pero no obtuvo respuesta.
Un parque revitaliza el barrio
En el espacio donde se encontraba el complejo deportivo Ramón Unamuno, se construyó un parque que lleva el mismo nombre. Ahí todavía se puede practicar deporte, aunque ya no a nivel amateur, explica Alberto Miranda, profesor de la escuela de fútbol Caribe, que usa esas instalaciones.
Dice que con el nuevo espacio se dio más apertura a la ciudadanía. “Le da la oportunidad a la comunidad de practicar deporte sin ningún costo”.
El lugar, además de contar con una cancha pequeña de césped sintético y otra de usos múltiples, posee juegos infantiles, una pista de atletismo y un ‘skate park’ que está abierto hasta la noche, cambiando el aspecto de este sector. DEMO