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Diario Expreso Ecuador

Algunas preguntas centrales

La historia de corrupción, ineficiencia y pobreza se seguirá repitiendo en Ecuador hasta que no cambiemos el modelo económico estatista y concentrador

La planificación en ministerios y empresas ha estado orientada a escoger un tipo de producción de energía (hídrica) por sobre otras. El resultado es una absurda dependencia del clima.

La planificación en ministerios y empresas ha estado orientada a escoger un tipo de producción de energía (hídrica) por sobre otras. El resultado es una absurda dependencia del clima.Archivo Expreso

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Hace algunos días se denunció que en la Fiscalía se presionó a un técnico investigado en el caso Apagón para que, inventando pruebas, involucre al ministro Luque. Una nueva mancha en un sector históricamente plagado de corrupción, irregularidades e ineficiencia. Cada vez que hay un escándalo, las miradas se dirigen hacia autoridades, políticos y funcionarios de turno, señalando con el dedo lo que da rédito electoral y rara vez el problema estructural de fondo: el pésimo administrador que es el Estado en los sectores estratégicos.

Los temas fundamentales no se cuestionan

Pasan los años, pasan las décadas, y seguimos sin hacernos las preguntas centrales. Ensayo aquí algunas de ellas:

¿Por qué escoger ganadores y perdedores? La planificación en ministerios y empresas ha estado orientada a escoger un tipo de producción de energía (hídrica) por sobre otras. El resultado es una absurda dependencia del clima y altísimos precios cuando se requiere suplir los déficits.

¿Por qué el Estado debe asumir el riesgo? Ese riesgo puede ser trasladado enteramente a un operador privado, con lo que cualquier sobrecosto que se produzca afectará directamente a su utilidad y no al presupuesto público. Precisamente ese es el beneficio de delegar competencias públicas: hacerlo mejor, más rápido y con dinero de otros.

Eficiencia para lograr bienestar social

¿Por qué no transparentar las cifras? El Estado vende más barato de lo que compra, por lo que cada vez que encendemos la luz alguien paga parte de nuestra cuenta. Lo que no se dice es que el subsidio se paga con el dinero de otros: de padres que no consiguen atención médica para sus hijos, de niños condenados a sufrir desnutrición crónica, de familias que no pueden acceder a un programa de vivienda social. Tener energía a precios reales y usar el dinero público para ayudar a los más pobres es una fórmula mucho más justa que la actual y que, además, permite invertir en mejorar el sistema.

Mientras no se corrijan estos problemas, los corruptos seguirán encontrando resquicios desde los cuales tomarse el sistema. La historia se seguirá repitiendo hasta que no cambiemos el modelo económico estatista y concentrador que ha condenado al Ecuador a la pobreza.

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