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Diario Expreso Ecuador

Los lazos que unen

En un mundo acelerado, la palabra japonesa 'kizuna' nos recuerda el valor de los lazos que trascienden el tiempo, la distancia y las ausencias inesperadas

Las amistades más profundas nacen de algo simple: de compartir un camino, coincidir una y otra vez, aprender, equivocarse y esforzarse juntos.

Las amistades más profundas nacen de algo simple: de compartir un camino, coincidir una y otra vez, aprender, equivocarse y esforzarse juntos.Canva

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Hace días pensaba en una palabra japonesa: ‘kizuna’. Sin traducción exacta, describe los vínculos que se forjan a través del tiempo y la distancia. Son los lazos que unen a las personas más allá de las circunstancias.

Vivimos en una época donde todo se acelera. Gestionamos agendas, objetivos y responsabilidades como si siempre existiera otra oportunidad para llamar o agradecer. Como si el tiempo nos perteneciera. Pero no es así. La partida de un buen amigo me recordó una verdad incómoda: damos por sentado aquello que más valor tiene.

Creemos que las relaciones se construyen con grandes momentos. Sin embargo, las amistades más profundas nacen de algo simple: de compartir un camino, coincidir una y otra vez, aprender, equivocarse y esforzarse juntos. Sin darnos cuenta, la repetición se convierte en confianza.

Los vínculos que duran para siempre

Con el tiempo entiendo que algunos llegan para enseñar una habilidad; otros nos enseñan algo más importante: cómo acompañar. Vivimos rodeados de opiniones, pero escasos de comprensión. Por eso, quienes escuchan sin juzgar y permanecen en los momentos difíciles dejan una huella que trasciende cualquier consejo.

En etapas complejas, con pocas respuestas y certezas escasas, descubrimos quiénes forman parte de los lazos que nos sostienen. No quienes tienen las soluciones, sino la sensibilidad de estar cerca. Por eso los vínculos más importantes permanecen intactos incluso cuando la vida nos lleva por caminos distintos.

La urgencia de agradecer y abrazar hoy

Vale la pena decir gracias mientras podemos hacerlo. Vale la pena decir te extraño, te aprecio o dar ese abrazo que dejamos para después. Porque el tiempo nunca ha sido nuestro. Lo único que nos pertenece es nuestra palabra, nuestros actos y los recuerdos que construimos junto a quienes compartimos el camino.

Los japoneses llaman ‘kizuna’ a esos vínculos que permanecen más allá del tiempo y la distancia. Gracias, Gianni, por tu amistad, tu ejemplo y tu presencia. Por recordarme que la verdadera fortaleza no consiste únicamente en resistir la adversidad, sino también en acompañar a otros mientras la atraviesan.

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