La FIFA y el Mundial
Viajar al Mundial siempre requirió esfuerzo, pero lo de EE.UU. en 2026 es un abuso que lo convierte en un lujo prohibitivo y en la degeneración del deporte rey

El impacto de la reventa legal de entradas a los partidos en Estados Unidos y la especulación hotelera en el Mundial ha causado indignación en los fanáticos.
No es ningún secreto que me apasiona el fútbol, y el Mundial es algo que modifica mi agenda de tal forma que pueda ver el máximo número de partidos posible. Me hubiera encantado ir, pero por trabajo y presupuesto se me iba de la mano, algo que le está pasando a mucha gente. Lo de este Mundial está siendo la degeneración total del deporte rey, el más popular de todos, de una cosa accesible con esfuerzo a un artículo de lujo. A la FIFA siempre la ha movido el dinero más que el fútbol, a pesar de ser una organización sin ánimo de lucro (el chiste se cuenta solo), pero lo de este Mundial 2026 está siendo obsceno.
La FIFA transformó el deporte rey en un artículo de lujo prohibitivo
Viajar por el mundo no es barato, si bien se ha facilitado mucho en las últimas décadas abriendo el paraguas a democratizar el turismo. Ir a un evento como el Mundial no debe de ser barato tampoco, pero lo haces porque ahorrando durante cuatro años puedes darte ese gusto. Lo que no debería de ser bajo ningún concepto es un lujo al alcance de pocos. Estados Unidos es un país caro de por sí, sobre todo en cuanto a estadía y pasajes internos; pero en este Mundial todo lo han subido de precio a niveles casi prohibitivos.
Las ciudades anfitrionas están muy descontentas, ya que por el bloqueo de habitaciones en masa por la FIFA para sus paquetes de ‘hospitality VIP’ (que luego fueron desbloqueadas ante la falta de demanda) llevaron a una absurda y abusiva subida de precios, que después llevó a que estos se derrumben. La ocupación de los hoteles en estas ciudades no solo no está donde esperaban, esta por debajo de lo que suele estar en estas fechas, por lo que las ciudades lo llaman un ‘no evento’. Esto ha dado una alegría a las ciudades que fueron descartadas o que decidieron no ser sedes, como Las Vegas. Casi todas las ciudades creen que la inversión hecha en ellas no se justifica. Otras, como Nueva York, quieren sacar hasta el último dólar de los aficionados, obligándolos a ir en tren al estadio, y cambiando la tarifa durante el Mundial de $12,25 a $125, y eso si es que tienes entrada. Un robo a mano armada.
Entradas a partidos y pausas de hidratación
Lo de las entradas merece capítulo aparte. Según la FIFA está todo vendido. Hay partidos donde estamos viendo que sí, pero tenemos que partir desde el punto de que la FIFA, desde el principio, puso los precios altísimos, dando prioridad a las entradas VIP, lo que ha llevado a acciones legales contra ella. Y al ser legal la reventa en Estados Unidos, muchos compraban entradas para ponerlas en reventa a precios tan altos que hay partidos con “todo vendido” con el estadio medio vacío. La imposibilidad de conseguir entradas a precios razonables ha hecho que muchos aficionados hayan decido no ir.
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Pero el ejemplo más grotesco está siendo la pausa de hidratación durante los partidos. Esto lo presentó la FIFA hace unos años como medida para los partidos que se jugaban en partidos con mucho calor. Hay partidos en los que sí que hacen falta, pero otros jugados bajo techo con aire acondicionado y a 18 °C también están teniendo esta pausa de tres minutos solo porque la FIFA vendió a la Coca Cola (Powerade) la pausa, y saca réditos de las cadenas televisivas por esa pausa publicitaria.
Yo entiendo que el Mundial es cada cuatro años y que no debería de ser fácil ni barato ir, pero lo que tampoco debería ser es un abuso tras otro, aprovechándose de la pasión de la gente por el deporte.