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Diario Expreso Ecuador

SISTEMA FINANCIERO ecuador

Diez cooperativas de ahorro y crédito de Ecuador superan en tamaño a los bancos más chicos

Las cooperativas de ahorro y crédito ganan terreno en el mercado. Los activos del segmento 1 representan el 31% del tamaño total de la banca privada

Hasta abril, la  cartera bruta de crédito del sector de cooperativas superó los $ 20.000 millones. El 40 % se va a microcrédito.

Hasta abril, la cartera bruta de crédito del sector de cooperativas superó los $ 20.000 millones. El 40 % se va a microcrédito.Magnific

Lisbeth Zumba
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Lo que debes saber

  • Las cooperativas de ahorro y crédito ganan peso en el sistema financiero ecuatoriano: dos ya figuran entre las 10 instituciones financieras más grandes del país.
  • Las cooperativas del segmento 1 acumulan activos por más de $24.613 millones, equivalentes a cerca del 31 % de los activos de toda la banca privada.
  • El crecimiento del sector reabre el debate sobre las diferencias regulatorias entre cooperativas y bancos, que mantienen posiciones opuestas sobre la necesidad de igualar las reglas.

Las cooperativas de ahorro y crédito siguen peleando protagonismo en el sistema financiero de Ecuador. Este año, dos firmas figuran ya en el top 10 de las instituciones financieras más grandes del país y una decena de ellas supera, con creces, los activos que tienen 10 bancos pequeños.

El pasado 1 de junio la Superintendencia de Economía Popular y Solidaria (SEPS) actualizó el catastro de este mercado, hoy conformado por 393 instituciones. Según el informe, de la cifra total:

  • 387 son cooperativas de ahorro y crédito
  • 4 son mutualistas
  •  1 Corporación Nacional de Finanzas y
  • 1 caja central (Financoop).

De este mercado, el 12.7% está concentrado en el segmento 1, donde están 45 cooperativas, consideradas la más grandes al mover, de forma individual, más $ 80 millones en activos.

Luis Bayardo Tobar, director de Carrera de Economía en Universidad Politécnica Salesiana del Ecuador, evidencia el acelerado crecimiento que ha tenido este sector, responsable de canalizar el crédito a diversos sectores productivos, especialmente en los micronegocios. 

Hasta abril de este año, dice, los activos totales del segmento 1, superaron los $ 24.613,99 millones, eso equivale ya aproximadamente al 31% del total de los activos de la banca privada (la cual suma $ 79.696 millones), lo que consolida al sector como un pilar clave del sistema financiero.

JEP y Jardín Azuayo lideran el avance cooperativo

En esta dinámica destaca el aporte de las cooperativas más grandes. La primera de ellas es la cooperativa JEP (Juventud Ecuatoriana Progresista), que nació en Cuenca (Azuay) hace más de 5 décadas y que con más de $ 3.723,11 millones en activos, no solo aparece séptima en el top 10 de las mayores financieras del país, tras superar a otros bancos reconocidos como Banco del Austro, Diners, Banco General Rumiñahui o Banco Machala. Visto con un ángulo general, hoy también es más grande que 17 privados que operan en el país.

En segundo lugar está la Cooperativa Jardín Azuayo (con $ 2.416 millones de activos) que nace 1996 en el cantón Paute de la provincia del Azuay, como una iniciativa de solidaridad y desarrollo comunitario, pero que ya ocupa el puesto 10 del ranking de financieras más fuertes del país, superando en tamaño a 15 entidades privadas. 

En la lista le siguen la cooperativa Policía Nacional y Cooperativa 29 de Octubre que hoy son más fuertes que más de una decenas de entidades, dejando atrás a firmas como Banco Machala o Banco de Loja.

Fusiones y expansión impulsan el crecimiento del sector

Édgar Peñaherrera, gerente de la Red de Integración Ecuatoriana de Cooperativas de Ahorro y Crédito (Icorred), que afilia a 47 entidades de los segmentos 1 y 3, menciona que este crecimiento de instituciones responde a un proceso de consolidación y expansión que se viene gestando desde hace más de una década, impulsado principalmente por la absorción de entidades menores. 

Para el 2012 -año en que se creó la SEPS- llegaron a operar alrededor de 1.000 cooperativas en el país, hoy esa cifra se ha reducido a 387 debido a un intenso proceso de fusiones y adquisiciones.

“Esas cooperativas han tenido esa capacidad de ir absorbiendo, lo que ha permitido crear más oficinas, llegar a localidades donde no estaban y crecer en base a nuevos productos y servicios”, en un mercado que, acota, también se ha dinamizado por un mayor flujo de remesas y una mayor confianza de fondeo internacional.

Disparidad en reglas

No obstante esa expansión es vista con recelo por Marco Rodríguez, director, Ejecutivo de la Asociación de Bancos Privados del Ecuador (Asobanca), pues a su criterio se ha dado con flexibilidad de reglas, que hoy restan competitividad a los mismos bancos. “Dado que tienen la misma actividad (con captación depósitos, colocación de créditos de consumo, emisión tarjetas de crédito, entre otros), no es correcto que exista una diferencia regulatoria”, dijo.

A esa diferencia se la conoce como arbitraje regulatorio, que hoy en día genera costos de cumplimientos más altos para los bancos. “Por cada $ 100 que captan en depósitos, los bancos privados solamente pueden colocar hasta $ 86 en créditos, pues $ 14 ya están comprometidos en las obligaciones normativas que deben cumplir. En el caso de cooperativas, pueden utilizar hasta $ 91 de cada $ 100”, dice Rodríguez.

A eso le añade otras regulaciones como el encaje bancario, que para los bancos asciende hasta 5%, mientras que en el caso de las cooperativas del segmento 1 es de 4%; del segmento 2 es 2,5%, y del segmento 3, del 1%. O la obligación de adquirir bonos del Estado, cuando su competencia no tienen este requerimiento. O la presentación de información sobre procesos de debida diligencia contra lavado de activos que, en menor medida, se exige a las cooperativas.

Para Rodríguez es necesario que las autoridades vayan cerrando estas diferencias regulatorias; mantenerlas, asegura, “es trasladar riesgos de un sector a otro y diluir la fortaleza general del sistema”.

Cooperativas defienden su modelo y reconocen desafíos

Pero Peñaherrera, no lo ve así. Él cree que el sector cooperativo, especialmente los grandes bancos, ya está estrictamente regulados, las diferencias que restan, dice, se dan por las condiciones de mercado. 

“La banca y las cooperativas atienden mercados completamente distintos. Quienes están en los cantones de alta ruralidad y alta pobreza, son las cooperativas. No se puede legislar igual para unas entidades que atienden créditos comerciales de grandes empresarios, donde la situación es distinta frente a la realidad que se vive en el mundo rural”, dice Peñaherrera. Las exigencias, agrega, son mayores para la banca, porque su riesgo además está concentrado en pocos sectores.

No obstante, Peñaherrera reconoce las debilidades de las que cojea el sistema, hoy con el índice de morosidad más alto (8 %, frente al casi 3 % de los bancos) y con una alta cartera improductiva, que atenta contra el patrimonio de ciertas entidades. Pero recalca que eso no ha afectado a la solidez del sistema, y que se dan por un laxo control y reglas que, ya existiendo, la autoridad debería hacer cumplir in situ. 

Un 50 % más de socios

Este crecimiento financiero ha ido a la par con un incremento masivo en su base social. Según cifras de Icored, en 2012, el sector contaba con menos de 4 millones de asociados; en la actualidad, esa cifra escaló a 6.4 millones de socios, lo que representa un crecimiento superior al 50%. 

Para el director de este gremio que representa a 47 cooperativas, este indicador demuestra que “la confianza de las personas ha sido importante en el crecimiento de las cooperativas”. 

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