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El destino se ‘ensano’ en la terminal de buses

Desesperación y tristeza es lo que comparten las familias López-Castro y Solórzano-Morrillo, a quienes el asesinato de tres parientes y el grave estado de otros cinco que fueron baleados en Venezuela los ha unido para pedir la repatriación de los restos a su natal Manabí.
Ambas familias se conocen hace más de diez años y llegaron a ser grandes amigos en el vecino país. Fue por esa amistad que, la madrugada del último sábado, las víctimas esperaban en la terminal Internacional de Caracas la llegada de Lourdes Moreira, cuñada de los Solórzano, quien partió desde Ecuador a la capital venezolana.
En esa circunstancia, dos hombres llegaron a la terminal. Uno de ellos se acercó y pidió que le prestaran un encendedor a una de las víctimas, pero al no tener respuesta positiva cruzó unas palabras y se retiró. Luego, el sujeto volvió con dos armas de fuego y disparó. Cuatro personas murieron y otras cinco resultaron heridas.
Soledad Castro, esposa de William López Anchundia y madre de Giovanny López Castro (dos de los acribillados) coincide con el relato de Johanna Solórzano, hermana de Yandry Solórzano (otra de las víctimas).
Ambas creen que el destino se ensañó con ellos, cuando ya les faltaba poco para regresar a Ecuador, por la situación económica que vive Venezuela.
“Dios mío, es cosa de creer y no creer, porque horas antes de recibir la terrible noticia del asesinato de mi esposo y de mi hijo, yo había hablado con William y fue en esa conversación que me dijo que en marzo de este año,había decidido regresar a Ecuador”, recordó apesadumbrada Soledad. Hace siete meses, ella regresó de Venezuela para montar un negocio en Manta.
Johanna Solórzano no pierde la fe que sus hermanos Marjorie y Wilmer Solórzano Morrillo, de 40 y 43 años; sus sobrinos Vanesa Mero, de 19; J. S., de 12; A. L., de 11 y Carolina Morrillo, de 36, se recuperen lo más pronto posible.
Emilda Morrillo, tía de Yandry Solórzano, cuenta que otros parientes gestionan desde Guayaquil la pronta repatriación de su cuerpo y la situación de los heridos, todos miembros de su familia.
“Lo que sabemos es que ellos siguen delicados. Esperamos que se recuperen pronto, ya queremos tenerlos acá”.