Cortar los estragos inmorales
La corrupción va más allá de coyunturas y es quizá el problema estructural de nuestra formación social que afecta con mayor fuerza la dinámica económica y al desarrollo nacional.
Es tiempo de cambiar y poner la vocación política al servicio, y dar testimonio de uno mismo, a la familia, a la sociedad y ante el Estado; un testimonio coherente de vida que se convierta en fundamento indestructible sobre el que se construye el futuro personal, familiar y social y a nadie mejor que los ecuatorianos nos conviene empeñarnos en asentar una sociedad sobre nuevas bases que corrijan los estragos de la inmoralidad pública y privada.
Eco. Mario Vargas Ochoa