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Diario Expreso Ecuador

Mundial de panettone

Panadero llevará el sabor del chocolate ecuatoriano a dos Copas Mundiales del Panettone

Wilson Flores, fundador de la panadería Erick, representará a Ecuador en la Copa del Mundo de Panettone FIPGC Tokio 2026 y en el Mundial de Panettone en Milán

La Panadería Erick participará en dos copas de panettone en Tokio y en Milán.

La Panadería Erick participará en dos copas de panettone en Tokio y en Milán.FREDDY RODRÍGUEZ

Lina Zambrano
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Lo que debe saber

  • Ecuador competirá en dos escenarios mundiales del panettone: Tokio, Japón, y Milán, Italia, durante octubre y noviembre de 2026.
  • El chocolate 100% ecuatoriano será protagonista en una de las categorías más importantes de la competencia internacional.
  • Detrás del éxito está una historia de lucha y amor paternal que dio origen a una de las panaderías más emblemáticas de Guayaquil.

El aroma del pan recién horneado que invade diariamente una concurrida esquina de la avenida Plaza Dañín, en el norte de Guayaquil, está a punto de cruzar fronteras. Wilson Flores, fundador de la reconocida panadería Erick, representará a Ecuador en dos de los certámenes más importantes del mundo dedicados al panettone: la Copa del Mundo de Panettone FIPGC Tokio 2026 y la final del Mundial de Panettone en Milán, Italia.

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Su clasificación no es producto del azar. La combinación de una técnica perfeccionada durante décadas y el uso de ingredientes ecuatorianos de alta calidad, especialmente el chocolate nacional, le permitió destacarse entre los mejores exponentes de la panadería artesanal del continente.

La primera cita será el 28 y 29 de octubre de 2026 en Kudanshita, Tokio. Allí competirá en las categorías de Panettone Clásico Italiano y Panettone de Chocolate, una especialidad en la que buscará conquistar al jurado internacional con cacao ecuatoriano.

“Mi participación como representante de Ecuador en la Copa del Panettone Tokio 2026 nace gracias a la invitación de la Federación Internacional de Pastelería, Helados y Chocolate (FIPGC), que ha observado el trabajo que varios pasteleros ecuatorianos vienen realizando en concursos internacionales”, señaló Flores.

El panadero también expresó su gratitud a la chef Mónica Muñante, coordinadora de la FIPGC en Perú, y al chef Antonio Cagua Bermúdez, quien lo invitó a integrar la delegación ecuatoriana que participará en el certamen asiático.

Rumbo a Milán

La participación en Japón será apenas el primer desafío. Días después, el 7 y 8 de noviembre de 2026, Flores viajará a Milán para disputar la gran final del Mundial de Panettone.

El boleto a esa competencia lo obtuvo tras sobresalir en la Copa de las Américas celebrada en Las Vegas en septiembre de 2025, donde logró clasificar entre los mejores panaderos del continente.

“Me siento muy feliz de representar a mi país. Mi mayor anhelo es llevar en alto la bandera de Ecuador y agradecer a mi familia, a mis clientes y a los profesionales que confían en mi trabajo”, afirma a Diario EXPRESO.

La historia detrás del nombre Erick

Detrás de los reconocimientos internacionales existe una historia profundamente humana.

Wilson Flores llegó a Guayaquil desde Ambato cuando tenía apenas 13 años. La pobreza obligó a sus padres a enviarlo a trabajar en una panadería familiar. Su tarea inicial era limpiar pisos y baños, pero cada noche permanecía junto a los hornos observando y aprendiendo el oficio que cambiaría su vida.

Con el tiempo se convirtió en panadero. Sin embargo, los desafíos continuaron. A los 19 años nació su hijo Erick, quien padecía síndrome nefrótico, una enfermedad renal que requería costosos tratamientos médicos.

La necesidad de generar más ingresos llevó a Flores a abrir su propia panadería. Mientras su pequeño permanecía hospitalizado, él le llevaba panes dulces para que los probara.

“Él era mi asesor panadero. Me decía si el pan estaba duro o si le faltaba azúcar. Sus comentarios me ayudaron a perfeccionar mis recetas”, recuerda.

Pero la tragedia golpeó a la familia. Erick falleció el 29 de junio de 1998, apenas un mes después de que su padre inaugurara el negocio. Ese mismo día, Wilson cumplía 22 años.

La pérdida fue devastadora. Pensó en cerrar el local, pero encontró fuerzas para continuar. Decidió entonces que la panadería llevaría para siempre el nombre de su hijo.

“Me prometí que nunca dejaría morir el nombre ni el recuerdo de Erick. Todo lo que construyera sería en su honor”, cuenta.

Un sueño ecuatoriano que llega al mundo

Casi tres décadas después, aquella pequeña panadería de barrio se ha convertido en una referencia gastronómica de Guayaquil y en una plataforma para mostrar el talento ecuatoriano en el exterior.

Ahora, con el nombre de Erick impreso en cada pan y con el sabor del chocolate ecuatoriano como carta de presentación, Wilson Flores se prepara para representar al país en dos escenarios internacionales donde buscará escribir una nueva página de éxito para la panadería nacional.

Su historia demuestra que detrás de cada gran logro no solo hay técnica y disciplina, sino también memoria, perseverancia y la fuerza de un sueño que nació junto a un horno y que hoy llegará hasta Japón e Italia.

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