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Diario Expreso Ecuador

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Este es el plan de Quito para descontaminar sus ríos: solo se trata el 3% de aguas residuales

Con una inversión de $ 900 millones, Quito busca transformar el manejo de aguas residuales. El plan incluye la construcción de plantas de tratamiento

La PTAR Quitumbe es la única infraestructura de gran escala que funciona en Quito en la actualidad.

La PTAR Quitumbe es la única infraestructura de gran escala que funciona en Quito en la actualidad.Foto: cortesía / Epmaps

SARA OÑATE
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La contaminación de ríos y quebradas es uno de los principales problemas ambientales en Quito, donde actualmente apenas el 3% de las aguas residuales recibe tratamiento antes de ser descargadas.

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Frente a ello, el Municipio de Quito, a través de la Empresa Pública Metropolitana de Agua Potable y Saneamiento (Epmaps), avanza en la implementación de la Estrategia para la Descontaminación de Ríos de Quito, aprobada en julio de 2024 como una política de largo plazo.

Un plan de 900 millones para recuperar los ríos

La gerente de Ambiente de Epmaps, Viviana Muñoz, explicó que la estrategia fue aprobada por el directorio de la entidad, lo que garantiza su continuidad más allá de las administraciones municipales.

El plan contempla una inversión estimada de $ 900 millones para la construcción de 20 plantas de tratamiento de aguas residuales (PTAR), tanto en la zona urbana como rural, además de más de 500 kilómetros de interceptores, infraestructura destinada a captar las descargas directas de aguas residuales y conducirlas hacia las plantas de tratamiento.

El presupuesto estimado es de $ 900 millones y contempla la construcción de 20 plantas de tratamiento en la zona urbana y ruralViviana Muñoz, gerente de Ambiente de Epmaps

Estos interceptores buscan evitar que las aguas residuales continúen llegando a los ríos y quebradas, uno de los principales factores de contaminación en el Distrito Metropolitano de Quito.

La PTAR Quito, el proyecto más grande

Uno de los proyectos más ambiciosos es la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales Quito, que se perfila como la infraestructura más grande de la ciudad.

Esta planta, con una inversión estimada de $ 400 millones, estará ubicada en Conocoto y tratará las aguas residuales generadas en el sur, centro y centro norte de la capital, beneficiando a una población proyectada de 1,8 millones de personas hacia el año 2047, detalla Muñoz.

Actualmente, el proyecto se encuentra en fase precontractual para la elaboración de estudios y diseños, tanto de la planta como del emisario principal, una tubería de gran capacidad que transportará las aguas residuales hasta la infraestructura.

La funcionaria señala que esta etapa de estudios tomará entre uno y dos años, tras lo cual se gestionará la licencia ambiental como requisito obligatorio para avanzar a la construcción.

Nuevas plantas y financiamiento internacional

Otra obra prioritaria es la PTAR Tumbaco-Cumbayá, que ya cuenta con diseños definitivos y se encuentra en proceso de obtención de licencia ambiental.

Para este proyecto se gestiona un crédito de aproximadamente $ 78 millones con la CAF. La planta permitirá tratar las aguas residuales de la parroquia y cubrir alrededor del 7,39% del sistema de la ciudad. Se prevé que su construcción inicie a mediados de 2027.

La PTAR Quitumbe funciona desde 2017. Procesa el 3 % de las aguas residuales de la capital.

La PTAR Quitumbe funciona desde 2017. Procesa el 3 % de las aguas residuales de la capital.Foto: cortesía / Epmaps

Además, se desarrollan otros proyectos de plantas de tratamiento más pequeñas en Oyacoto, Nanegalito, Nanegal, Pacto y La Merced, junto con estudios complementarios de interceptores en distintas zonas del Distrito.

Desafíos técnicos y sociales

Actualmente, la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales de Quitumbe es la única infraestructura de gran escala en operación en la capital, junto con otros 12 sistemas menores en parroquias rurales.

Sin embargo, el desarrollo de nuevas plantas enfrenta desafíos importantes, especialmente la disponibilidad de terrenos en una ciudad altamente urbanizada y la resistencia de algunas comunidades.

Muñoz explicó que una parte de la población asocia erróneamente estas infraestructuras con malos olores o impactos similares a los de un relleno sanitario, lo que genera oposición en ciertos sectores.

No obstante, señaló que la experiencia de la planta de Quitumbe ha demostrado lo contrario: en sus alrededores incluso existe un conjunto habitacional que ha convivido con la infraestructura durante casi una década sin afectaciones ambientales o de olor.

Las autoridades insisten en que la socialización con la comunidad es clave para avanzar en los proyectos, destacando que la expansión del sistema de tratamiento es fundamental para mejorar la calidad de los ríos de Quito, especialmente el Machángara, que concentra gran parte de las descargas actuales.

El objetivo del plan es aumentar el tratamiento de aguas residuales del actual 3% al 50% en los próximos años, lo que representaría un cambio importante en la gestión ambiental de la capital.

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