Autoridades. El presidente Juan Manuel Santos (i), junto al jefe negociador del Gobierno, Humberto de la Calle (d).

Colombia pide fecha para el desarme de las FARC

Las FARC y el gobierno debaten el espinoso punto del fin del conflicto, pero no logran posiciones comunes en aspectos clave.Tras el incidente de febrero, Santos marcó cuatro líneas rojas “no negociables”. Entre ellas, ya se encontraba el “cese a

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, exigió ayer a la guerrilla FARC que ponga una “fecha fija” de cierre del desarme para firmar un acuerdo final de paz que acabaría con medio siglo de conflicto armado.

“El gobierno exige una fecha fija, precisa y clara para que termine el proceso de desarme”, dijo Santos en una alocución desde la presidencial Casa de Nariño, junto a sus representantes en las negociaciones, que transcurren en Cuba desde hace más de tres años.

Un comunicado conjunto entre el gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxistas), emitido el 23 de septiembre pasado en La Habana, señaló que la dejación de armas “deberá comenzar a más tardar a los 60 días luego de la firma del Acuerdo Final”, pero no marcó un plazo para la finalización de ese proceso.

“Por ningún motivo esa fecha puede quedar abierta”, enfatizó Santos ayer, flanqueado por el jefe de la delegación del gobierno en La Habana, Humberto de la Calle, y el número dos del equipo, el Alto Comisionado para la Paz Sergio Jaramillo.

La falta de una fecha para terminar el desarme fue uno de los tres puntos que mencionó Santos para explicar las razones por las cuales no se selló la paz el pasado miércoles 23 de marzo, fecha límite fijada por el presidente y el líder de las FARC, Timoleón Jiménez (“Timochenko”) en el histórico encuentro de septiembre en La Habana.

Otro aspecto señalado por Santos fue la exigencia a las FARC de hacer política sin armas.

“El Gobierno exige que las FARC tienen que haber dejado las armas y haber dado el paso hacia la legalidad para poder hacer política y circular por el territorio nacional”, insistió el mandatario colombiano.

Los diálogos de paz con la principal guerrilla del país, con unos 7.000 miembros, según datos oficiales, se estancaron a mediados de febrero, después de que las FARC celebraran un mitin con guerrilleros armados en el corregimiento El Conejo, La Guajira (norte).

Un tercer punto que Santos marcó para avanzar hacia un acuerdo final es que en Colombia no puede haber sitios vedados para la fuerza pública, como ocurrió en los diálogos del Caguán (1998-2002), cuando las partes acordaron una zona desmilitarizada del tamaño de Suiza.