Mathias: la historia del niño de 3 años con anemia medular que necesita un trasplante de $300.000
Conoce la historia de Mathias, un niño de 3 años con anemia medular. Sus padres necesitan recaudar fondos urgentes para un trasplante de médula

Mathias, de 3 años, junto a sus padres en una reunión con ambiente festivo.
Lo que debes saber
- El diagnóstico: Mathias, de 3 años, padece anemia medular, una grave enfermedad que dejó sus defensas en cero y lo obliga a vivir en un estricto aislamiento bioseguro.
- La campaña: "300 mil por uno" busca recaudar fondos solidarios tras haberse agotado por completo la cobertura del seguro médico privado en las primeras citas.
- El tratamiento: El menor recibe inmunosupresores, pero si la respuesta es parcial, necesitará un trasplante de médula en el exterior valorado en más de $300.000.
Mathias, de apenas 3 años, obtuvo un diagnóstico que cambió su vida y la de toda su familia. Los médicos confirmaron que padece anemia medular, una enfermedad que provoca que la médula ósea deje de producir suficientes células sanguíneas nuevas, entre ellas glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas. La condición puede ocasionar fatiga extrema, infecciones recurrentes y hemorragias potencialmente mortales.
Detrás del diagnóstico hay una historia marcada por la incertidumbre, largas hospitalizaciones y la esperanza de que un tratamiento permita que el pequeño vuelva a llevar una vida normal.
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Los primeros síntomas que encendieron las alarmas
Todo comenzó hace poco más de un mes. Su padre, Joshua Vallejo, recuerda que Mathias regresaba de la escuela con moretones que inicialmente parecían normales para un niño de su edad.
“Comenzamos a ver que Mathi llegaba a la casa con moretones en su cuerpo. En un inicio considerábamos que eran los típicos moretones que un niño se hace en su escuela, cuando juega o se resbala. Pero comenzó a llegar con moretones no usuales, como en la planta del pie, en la axila o en la lengua”, relata Vallejo.
La preocupación llevó a los padres a acudir al pediatra, quien ordenó exámenes de sangre. Los resultados revelaron que las plaquetas del niño estaban en niveles críticamente bajos, por lo que fue hospitalizado de emergencia para realizar estudios más profundos.
Durante una primera hospitalización, los especialistas descartaron leucemia, pero mantuvieron la sospecha de otras enfermedades hematológicas. Días después, una nueva señal de alarma confirmó la gravedad del cuadro.
“A Mathi le dieron el alta y al día siguiente comenzó a orinar sangre, literalmente sangre. Nosotros como padres nos asustamos muchísimo y regresamos de inmediato al hospital”, recuerda.
Los nuevos análisis mostraron que ya no solo existían problemas con las plaquetas, sino también con los glóbulos blancos y rojos. Tras una biopsia y un aspirado medular, llegó el diagnóstico definitivo: anemia medular.
Una enfermedad que cambió su rutina
Mathias recibió el diagnóstico cuando tenía 3 años y 10 meses. Desde entonces, gran parte de su vida cotidiana quedó suspendida.
La enfermedad ha provocado que sus niveles de defensas sean prácticamente inexistentes, lo que convierte cualquier virus o bacteria en una amenaza seria para su salud.
“Mathias tiene sus glóbulos blancos en cero. Cualquier virus o bacteria puede afectarle gravemente”, explica su padre.
Debido a esta condición, el pequeño ya no puede asistir a clases ni compartir con otros niños como antes. Incluso el contacto con familiares cercanos debe realizarse bajo estrictas medidas de bioseguridad.

Mathias juega en casa bajo estrictas medidas de bioseguridad.
“Él ya no puede volver a su escuelita. Solo tiene contacto con papá y mamá. Con su hermanita también tiene poco contacto y siempre con mascarilla y medidas de cuidado”, comenta.
La situación también ha significado una carga emocional para el niño, quien debe someterse constantemente a exámenes, transfusiones y procedimientos médicos.
“Es muy duro verlo decirnos: ‘Papá, esto no es justo, ¿por qué me pasa esto a mí?’”, cuenta Joshua.
El tratamiento y la posibilidad de un trasplante
Actualmente, Mathias recibe un tratamiento inmunosupresor que busca estimular nuevamente la actividad de su médula ósea.
Según explica su padre, esta primera fase durará aproximadamente tres meses y permitirá determinar si el organismo responde favorablemente.
“Mathias puede curarse al 100 % o parcialmente. Si la respuesta es parcial, sí o sí tendrá que someterse a un trasplante medular”, señala.
El trasplante representa la alternativa con mayores posibilidades de curación definitiva. Sin embargo, el procedimiento implica encontrar un donante compatible y asumir costos elevados.
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La primera opción es su hermana mayor, quien podría resultar compatible. De no ser así, la familia tendría que buscar un donante en el exterior.
“Nos gustaría llevarlo a España porque hemos hablado con familias que han pasado por lo mismo y nos dicen que están a otro nivel en trasplantes medulares”, afirma Vallejo.
Una campaña para salvar a Mathias
Ante los altos costos del tratamiento, la familia lanzó la campaña denominada “300 mil por uno”.
La iniciativa nació luego de que el seguro médico privado que cubría al menor agotara rápidamente su cobertura durante las primeras hospitalizaciones.
“En las dos primeras hospitalizaciones ya se consumieron los 15 mil dólares de cobertura que tenía el seguro”, explica.
Según la familia, el tratamiento y el eventual trasplante podrían representar una inversión superior a los 300.000 dólares.
De ahí surgió la idea de reunir a miles de personas dispuestas a realizar pequeños aportes.
“Si 300 mil personas donaran un dólar, podríamos resolver el tratamiento de Mathias”, sostiene Joshua.
Hasta el momento, la campaña ha logrado recaudar cerca de 20.000 dólares, recursos que ya se han destinado a cubrir hospitalizaciones, transfusiones y medicamentos.
¿Cómo ayudar?
Para quienes deseen sumarse a la causa y realizar sus aportes económicos, la familia ha habilitado la siguiente cuenta bancaria:
- Banco: Banco Pichincha
- Tipo de cuenta: Cuenta de ahorros transaccional
- Número de cuenta: 2208386779
Hasta el momento, la campaña ha logrado recaudar cerca de 20.000 dólares, recursos que ya se han destinado a cubrir hospitalizaciones, transfusiones y medicamentos de Mathias.
La fuerza de una familia que no pierde la esperanza
Aunque el diagnóstico ha golpeado emocionalmente a todos los integrantes del hogar, Joshua asegura que la unión familiar ha sido fundamental para afrontar el proceso.
“Estoy muy agradecido porque no encuentro un familiar que no nos haya apoyado. También hemos recibido ayuda de amigos y de muchas personas que ni siquiera conocíamos”, afirma.
Para el padre de Mathias, la experiencia ha significado enfrentar desafíos que nunca imaginó.
“Hay una impotencia increíble porque uno siente que no tiene las herramientas para salvar o curar a su hijo. Pero también hay que tener fuerza para levantar a la familia y seguir adelante”, expresa.
Mientras continúa el tratamiento, la familia mantiene intacta la esperanza de que el pequeño responda favorablemente y pueda recuperar la vida que tenía antes de la enfermedad.
“Mathias debe curarse, esa es nuestra fe. Queremos que vuelva a ser un niño normal, que regrese a la escuela y que pueda vivir su infancia”, concluye su padre.