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Diario Expreso Ecuador

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Regreso a clases en Quito: cómo cambia la movilidad y la vida de las familias

En los hogares, padres y estudiantes madrugan más en septiembre 2026, tras dos meses de vacaciones. Transportistas escolares atraviesan toda la capital

Rebeca Colcha y sus padres Lorena y Carlos se levantan a las 05:00, en época de clases, en Quito. Durante las vacaciones duermen al menos tres horas más.

Rebeca Colcha y sus padres Lorena y Carlos se levantan a las 05:00, en época de clases, en Quito. Durante las vacaciones duermen al menos tres horas más.Leonardo Velasco/ EXPRESO

Rosero Mariela
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Lo que debes saber:

  • El regreso a clases en Quito aumentará el tráfico y cambiará las rutinas familiares desde septiembre.
  • 6.500 buses escolares volverán a operar en Quito para trasladar a estudiantes desde distintos sectores.
  • Familias y estudiantes adelantan sus horarios para enfrentar tráfico, buses llenos y recorridos más largos.

La rutina de Rebeca Colcha, de 13 años, cambia drásticamente en septiembre 2026, con la vuelta a clases. También la de sus padres, Lorena Maroto y Carlos, que deben reorganizar sus horarios para llevarla y recogerla en un colegio del centro. 

Lo que ocurre en esta familia se repite en los hogares de por lo menos medio millón de estudiantes y termina repercutiendo en toda la ciudad: cambian el tráfico, los horarios laborales y las actividades cotidianas.

En julio y agosto, en las vacaciones escolares, todos en casa de Rebeca duermen un poco más. Ella solía despertarse a las 08:00. Desde hace unos días comenzó a acostarse a las 20:00, en lugar de las 22:00, para descansar lo suficiente y acostumbrarse de nuevo al ritmo.

Para ir a clases planeaba levantarse a las 05:00, el martes 1 de septiembre. Así tiene tiempo para ducharse y desayunar con tranquilidad lo que prepara su padre. A las 06:00 sale de su vivienda, en San Juan, para dirigirse al Centro Histórico. Toman un bus de la ruta Bellavista hasta la Plaza de San Francisco y caminan hasta el colegio.

Su madre explica que prefieren madrugar para “ir algo más cómodas en el bus. Yo o mi esposo la acompañamos y llegamos unos 20 minutos antes de las 07:00”, dice Lorena. Cuando comienzan las clases, todo se complica, apunta la auxiliar de contabilidad. 

"La ciudad se mueve, hay más chicos en las calles y más tráfico”. Su esposo, que tiene un negocio propio, dispone de mayor flexibilidad para recoger a su hija.

“Ya no solo me apuro yo, también mis padres, que en ocasiones incluso me preparan algo para llevar para el recreo. Si nos demoramos, los buses van repletos. Hay más gente en el perímetro del colegio; padres y madres son parte de brigadas de seguridad”, dice Rebeca.

Desde el 2010, Quito aplica un plan que se llamaba Vamos seguros a clases, para el ingreso escalonado según el nivel educativo. El fin: que fluyan mejor el trole, ecovía y más buses, hoy el metro y los autos.

6.500 buses escolares se suman al tráfico de Quito

Los conductores de Furgoplanta llevaron sus unidades al Colegio San Francisco de Sales en Quito. Fumigaron las unidades, el 31 de agosto 2026.

Los conductores de Furgoplanta llevaron sus unidades al Colegio San Francisco de Sales en Quito. Fumigaron las unidades, el 31 de agosto 2026.Leonardo Velasco/ EXPRESO

Pero el regreso a clases no solo mueve al transporte público convencional. Edwin Guerra, presidente de la Unión Provincial de Transporte Escolar e Institucional de Pichincha, anota que en el Distrito Metropolitano hay 6.500 unidades dedicadas a este servicio.

  • En vacaciones, solo entre 30 % y 40 % de esas unidades se mueve, con instituciones públicas. La mayoría vuelve a operar en septiembre. 
  • Guerra recuerda que las primeras unidades comenzaron a circular en 1968. 
  • El Colegio 24 de Mayo fue pionero
  • Aunque existe una norma que establece que los estudiantes deberían acudir a centros fiscales ubicados a unos dos kilómetros de sus viviendas, en la práctica los recorridos pueden atravesar buena parte de la capital.

Una de las empresas que presta el servicio a ese colegio, ubicado en Iñaquito, cubre sectores como Cumbayá, Tumbaco, Pifo, Puembo, Calderón, Guamaní y el valle de los Chillos, por ejemplo.

Javier Pozo, gerente de Furgoplanta, que presta servicio a 10 planteles, explica que los recorridos se organizan de acuerdo con las necesidades de las familias, con mínimo 13 estudiantes. 

“El 90 % de compañeros de sus 250 unidades se para en julio y agosto; viven con el pago de 10 meses, cuando funcionan los colegios”.

La inseguridad y el tráfico también han obligado a las empresas a incorporar tecnología. Furgoplanta tiene una app de georreferenciación que permite a los padres saber cuándo los buses salen de la institución y cuándo están próximos a llegar a sus hogares.

Uno de los conductores es Samir Sotomayor, quien trabaja con el Colegio San Francisco de Sales, en las calles Colón y Tamayo, en el centro norte. 

A las 05:50 recoge a una estudiante que vive en Nueva Aurora, en Guamaní, en el sur de Quito. Llegan a las 07:15. “Es una hora de recorrido”, cuenta. La jornada de regreso comienza a las 14:00 y la estudiante llega a su domicilio a las 15:10.

El tráfico es más intenso en la av. Velasco Ibarra, a la altura de El Trébol, y en la Villa Flora, hacia El Recreo, señala.

Todos madrugan más por las escuelas

Para las familias, el regreso a clases trae cambios en las rutinas. Mónica Miño es madre de tres hijos: Ariel, de 16 años; Camilo, de 13; y Édgar, de 7. Cuando los tres estudiaban en el colegio en el que ella trabaja, La Dolorosa, sus horarios implicaban madrugadas que incluso provocaban quejas.

“Por qué estudio en la noche”, le reclamaba Édgar. En realidad, se refería a que debían levantarse demasiado temprano, a las 04:30, cuando todavía no había amanecido.

En vacaciones, los tres se dormían entre las 22:00 y las 01:00. Desde ayer planeaban recostarse a las 21:30 máximo.

Ahora los tres estudian en un colegio del valle de los Chillos y el mayor incluso tiene horario vespertino. Aun así, en este mes se trastoca la dinámica de todos. 

“Mi esposo sale a las 07:00 y yo a las 06:00. Todo cambia, el tráfico es más pesado. Yo tengo que levantarme más temprano porque hay cola para ducharse en casa y les sirvo el desayuno antes de salir”.

Las panaderías y tiendas también modifican su horario. En los alrededores de los colegios vuelven los puestos de venta informal de todo tipo.

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