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Diario Expreso Ecuador

Planta de aguas residuales en Tumbaco genera dudas por expropiaciones y posibles olores

La PTAR Tumbaco genera preocupación en Churoloma por posibles expropiaciones, olores y cambios ambientales mientras Epmaps avanza con la fase consultiva

El terreno de Alberto Guerra está dentro del área contemplada para la PTAR Tumbaco, una obra que genera preocupación entre moradores.

El terreno de Alberto Guerra está dentro del área contemplada para la PTAR Tumbaco, una obra que genera preocupación entre moradores.Gustavo Guaman

IVONNE MANTILLA
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Lo que debes saber

  • La PTAR Tumbaco genera dudas entre moradores de Churoloma por posibles expropiaciones y olores.
  • Epmaps prevé intervenir 12 hectáreas para atender las aguas residuales de Tumbaco y Cumbayá.
  • La fase consultiva está prevista para octubre de 2026 antes de definir el inicio de la construcción.

En Churoloma, la incertidumbre crece. La construcción de una planta de tratamiento de aguas residuales pone en alerta a familias, agricultores y propietarios.

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El temor se concentra en dos aspectos. Por un lado, los posibles olores, vectores y cambios en el entorno que podría generar la operación de la planta. Por otro, la posibilidad de que varias familias tengan que abandonar sus propiedades debido a los procesos de expropiación necesarios para ejecutar la obra.

Propietarios temen perder sus terrenos

Uno de los moradores que podría resultar directamente afectado es Alberto Guerra. Su predio, de aproximadamente 5.200 metros cuadrados, se encuentra dentro del área contemplada para el proyecto. 

Según explica, Epmaps ya le habría comunicado un valor de compensación cercano a los $150.000, pese a que él estima que el terreno tendría un valor aproximado de $300.000.

“No me están consultando, me están indicando lo que ellos ya tienen proyectado”, sostiene Guerra, quien asegura que estaría dispuesto a dejar el lugar si recibe una compensación adecuada. Sin embargo, dice que su mayor preocupación está en las familias que permanecerán en los alrededores.

El proyecto contempla una zona de amortiguamiento alrededor de la planta, que incluirá áreas verdes para contribuir a reducir los posibles impactos. Para Guerra, esa medida no necesariamente garantiza que los olores no lleguen a sectores ubicados en dirección de los vientos, como Pillagua, Collaquí, Nayón y Cuatro Esquinas.

Su inquietud también está relacionada con experiencias que, asegura, algunos moradores han conocido durante visitas a otras plantas de tratamiento. Epmaps organizó recorridos, entre ellos a la PTAR Quitumbe, para explicar a los habitantes cómo funcionan estas instalaciones.

Olores y afectaciones preocupan a moradores

Irina Moncayo, asesora de la Gerencia General de Epmaps, sostiene que las principales preocupaciones de los moradores están relacionadas con olores, vectores, posibles afectaciones ambientales y cambios en el entorno. A su criterio, parte de estas dudas se originan en el desconocimiento sobre el funcionamiento de las plantas.

Guerra, sin embargo, mantiene sus reparos. Cuenta que visitó la planta de Quitumbe y observó que estaba en buenas condiciones, pero también vio una urbanización cercana donde, según relata, los habitantes mantenían las ventanas y cortinas cerradas.

Además, advierte que la comparación tiene una diferencia importante: la PTAR Tumbaco tendrá una capacidad aproximada de 500 litros por segundo, mientras que la de Quitumbe alcanza los 108 litros por segundo.

La preocupación tampoco se limita a los propietarios. Yesenia López, quien vive en Churoloma desde hace unos 20 años, asegura que la noticia tomó por sorpresa a varias familias. Dice que todavía existen versiones contradictorias sobre el alcance del proyecto y que no todos conocen qué ocurrirá con las viviendas ubicadas en el área de intervención.

López arrienda la vivienda en la que reside, por lo que tampoco conoce con claridad qué mecanismo se aplicaría en su caso. Sin embargo, señala que varias personas de su entorno son familiares y tendrían que abandonar el sector si la obra avanza.

“Vivimos ahí algunas personas que casi todos somos familiares y sí nos afecta porque tenemos que evacuar de ahí”, explica.

Los agricultores también siguen el proceso con preocupación. Geovanny Mieles lleva alrededor de cinco años en la zona y mantiene cultivos de maíz, alfalfa y fréjol, además de animales. Afirma que su actividad depende directamente de los terrenos que podrían verse afectados.

Los moradores reclaman mayor claridad sobre las propiedades que serán intervenidas y las condiciones de las eventuales expropiaciones. Epmaps señala que la planta requerirá unas ocho hectáreas y que el proyecto completo ocupará aproximadamente 12 hectáreas.

Epmaps defiende beneficios ambientales

La empresa explica que el diseño incluye una zona de amortiguamiento con parque, ciclovía, árboles y espacios solicitados por la comunidad, entre ellos una cancha. También asegura que cualquier expropiación deberá cumplir los procedimientos establecidos por la ley.

Si un propietario no está de acuerdo con la valoración, podrá recurrir a las vías legales correspondientes.

El proyecto todavía no entrará inmediatamente en construcción. Epmaps ya cuenta con los diseños definitivos y el estudio de impacto ambiental fue aprobado. Actualmente avanza la fase consultiva, prevista para octubre de 2026.

Epmaps ejecuta trabajos complementarios como limpieza de quebradas y construcción de emisarios para conducir aguas residuales hacia la futura PTAR Tumbaco.

Epmaps ejecuta trabajos complementarios como limpieza de quebradas y construcción de emisarios para conducir aguas residuales hacia la futura PTAR Tumbaco.Karina Defas

Antes de esta etapa, la empresa instaló mesas informativas en Churoloma y Collaquí, realizó una asamblea y recogió observaciones de los moradores.

La fecha de inicio de los trabajos aún no está definida. Moncayo explica que, una vez obtenida la licencia ambiental, Epmaps deberá convocar a una licitación para seleccionar a la empresa constructora. Si la autorización se obtiene durante 2026, ese proceso podría desarrollarse en 2027.

Mientras la comunidad cuestiona los posibles impactos, Epmaps defiende la obra por sus beneficios ambientales. La PTAR forma parte de un sistema de interceptores que recogerá las aguas residuales de Tumbaco y Cumbayá para conducirlas hacia la planta y someterlas a tratamiento.

El objetivo es reducir la contaminación de quebradas como El Común, El Tejar y Tajamar, además de contribuir a la recuperación del río San Pedro. La quebrada Payaso, donde se ubicará la planta, es uno de sus afluentes.

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