sitios arqueológicos
Tras incendio en el Casitagua, el IMP inspecciona sitios arqueológicos y halla nueva evidencia
El incendio del Casitagua no afectó los principales vestigios en la zona, pero se localizó una nueva evidencia arqueológica

Técnicos del IMP recorrieron varios sitios arqueológicos ubicados en los flancos orientales del Casitagua.
El incendio que durante cuatro días afectó al cerro Casitagua, en el norte de Quito, dejó más de 300 hectáreas de vegetación consumidas, pero también permitió revelar una evidencia arqueológica que hasta ahora permanecía oculta.
Te invitamos a leer: Cinco claves para entender las dificultades de Quito frente a los incendios forestales
Tras el control del incendio, el 21 de septiembre de 2026, técnicos del Instituto Metropolitano de Patrimonio (IMP) recorrieron varios sitios arqueológicos ubicados en los flancos orientales del Casitagua, en las parroquias rurales de Pomasqui y San Antonio de Pichincha.
El objetivo fue verificar si el fuego había provocado daños en estos espacios, que concentran vestigios de ocupaciones humanas de distintas épocas, desde el periodo Precerámico hasta la Colonia.
Según el IMP, durante la inspección de los sitios Tagshima, Barrio Cuba Alto, Radioloma y Huiyachul (actualmente denominado Uyachul) se encontraron diferentes niveles de afectación.
En Tagshima y Huiyachul no se observaron daños en superficie. En Barrio Cuba Alto, en cambio, el fuego alcanzó la vegetación, aunque durante el recorrido no se identificó material arqueológico incinerado.
Una situación similar se registró en Radioloma. La vegetación de la zona quedó quemada, pero el culunco -un antiguo camino o sendero excavado en el terreno- no presentó daños visibles. Fue precisamente la desaparición de la cobertura vegetal la que permitió observar algo que antes estaba oculto.

Se encontró una sección de graderío tallada directamente en la roca.
A pocos metros del culunco apareció una sección de graderío tallada directamente en la roca. De manera preliminar, los técnicos consideran que podría corresponder a una evidencia de filiación inca.
El hallazgo amplía el conocimiento sobre el sitio arqueológico Radioloma y abre una nueva línea de trabajo para su protección. Entre las acciones previstas está la actualización de la ficha del sitio en el Sistema de Información del Patrimonio Cultural del Ecuador y la ampliación del polígono destinado a su protección.
Un valle con miles de años de historia
El descubrimiento se suma a un conjunto arqueológico mucho más amplio que se extiende por el valle de Lulumbamba, especialmente en Pomasqui y San Antonio de Pichincha. En esta zona se han registrado pucarás, culuncos, caminos y espacios habitacionales asociados a diferentes momentos de ocupación humana.
Los vestigios identificados abarcan una extensa temporalidad, que va desde aproximadamente 11.000 a. C. hasta 1822, año que marca el final del periodo Colonial en el contexto ecuatoriano.
El Casitagua, una antigua caldera de unos cinco kilómetros, forma parte de este paisaje. Sus terrenos están cubiertos por depósitos de piedra pómez provenientes de los volcanes Rucu Pichincha y Pululahua y, en sus alrededores, se encuentran varios sitios arqueológicos previamente registrados, detalló el IMP.