¿Menos alumbrado público para ahorrar electricidad? Cuánto podría reducir la demanda en Ecuador
Los cortes nocturnos generan preocupación. Expertos advierten límites técnicos y riesgos para la seguridad. La eficiencia energética ofrece otras alternativas

La iluminación de calles plantea desafíos de seguridad y eficiencia energética.
Lo que debes saber
- El alumbrado público representaría cerca del 6 % del consumo eléctrico, según datos de 2025 citados por un experto.
- La falta de iluminación puede elevar los riesgos de accidentes y delincuencia.
- Las fallas de mantenimiento también provocan desperdicio de electricidad.
En varios sectores de Guayaquil se han reportado cortes de alumbrado público durante la madrugada, en medio de nuevas alertas por interrupciones del servicio eléctrico y la preocupación por posibles apagones generalizados. La posibilidad de reducir la iluminación de calles y avenidas para aliviar la demanda energética abre un debate entre el ahorro que podría conseguirse y los riesgos para la seguridad ciudadana y la movilidad.
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El ahorro sería limitado
El alumbrado público representaría alrededor del 6 % del consumo nacional de electricidad, según las estadísticas de 2025 citadas por el experto Ricardo Buitrón. Con una demanda de referencia de 4.400 megavatios (MW), este rubro equivale a unos 260 MW, una proporción que podría aliviar parcialmente la presión sobre el sistema, pero no resolver por sí sola un eventual déficit de generación.
El especialista Alejandro Jaya advierte que reducir ese consumo no es tan sencillo como apagar las luminarias desde un centro de control. En buena parte de las calles y barrios, las lámparas están conectadas a las mismas redes de baja tensión que abastecen a las viviendas, por lo que desconectarlas también podría dejar sin electricidad a sectores residenciales.
Esta condición técnica también es señalada por Erick Benites, ingeniero y experto en electricidad, quien explica que en numerosas zonas el alumbrado público comparte los circuitos secundarios con las casas. Por ello, un corte destinado aparentemente a reducir la iluminación nocturna puede terminar afectando el suministro de todo un sector, en lugar de limitarse a las luminarias.
Jaya precisa que existen urbanizaciones con circuitos independientes para el alumbrado, pero esa configuración no es generalizada en el país. Separar las conexiones permitiría un manejo más específico de las luminarias, aunque implicaría costos adicionales de infraestructura que dificultan su implementación a gran escala.
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Seguridad frente al ahorro energético
Benites considera que cualquier medida de ahorro debe contrastarse con sus consecuencias para la seguridad y la movilidad. La falta de iluminación en calles y carreteras aumenta los riesgos de accidentes, dificulta la identificación de baches y señales viales y puede favorecer situaciones de delincuencia.
El alumbrado público, además, no se limita a iluminar calles y parques, sino que también abastece sistemas de semaforización, señales de tránsito y determinados equipos de videovigilancia, indica el experto Ricardo Buitrón. Además, advierte que una reducción generalizada podría comprometer servicios esenciales, especialmente en zonas de alta circulación vehicular y en puntos considerados peligrosos.
Por esa razón, Buitrón sostiene que una eventual restricción no debería aplicarse de manera unilateral ni uniforme en todo Ecuador. La decisión tendría que considerar las condiciones de cada territorio y las observaciones de municipios, prefecturas y gobiernos parroquiales, debido a sus responsabilidades en materia de seguridad y movilidad.
El ingeniero eléctrico Carlos Sigcha coincide en que apagar las luminarias de las calles no sería la primera alternativa que recomendaría. A su juicio, el riesgo de incrementar la inseguridad hace necesario buscar otras fuentes de ahorro, como reducir el consumo innecesario en edificios, rótulos y establecimientos que mantienen encendida la iluminación sin requerirla.
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Las luminarias también generan pérdidas
El exsubgerente de la Corporación Nacional de Electricidad (CNEL EP), Miguel Rendón, apunta a otro problema: la falta de mantenimiento de las instalaciones de alumbrado público. Explica que existen lámparas que permanecen encendidas durante todo el día por fallas en las fotocélulas, dispositivos que regulan su funcionamiento según la luz ambiental.
Corregir esas fallas permitiría reducir consumos que no cumplen una función útil y mejorar la eficiencia del sistema. Rendón también recomienda revisar las instalaciones eléctricas domiciliarias, porque los conductores deteriorados, las conexiones defectuosas y los cortocircuitos pueden ocasionar pérdidas de energía.
Por otro lado, la modernización de las luminarias constituye otra alternativa para disminuir la demanda sin sacrificar la iluminación de los espacios públicos. Jaya señala que reemplazar equipos antiguos, como los de vapor de sodio, por tecnología LED puede generar ahorros importantes y considera necesario acelerar los proyectos de renovación.
Benites también destaca la importancia de ampliar el cambio tecnológico en las instalaciones existentes, además de incorporar sistemas más eficientes en los nuevos proyectos eléctricos. Aunque la sustitución requiere inversión, esta permite reducir el consumo de manera sostenida sin depender de cortes que afecten a las viviendas o dejen calles a oscuras.
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¿Dónde conviene ahorrar?
Buitrón plantea que los hogares pueden contribuir mediante medidas voluntarias de eficiencia energética, sin comprometer sus necesidades básicas. Si se consiguiera reducir en un 10 % el consumo residencial, estimado por el experto en unos 1.400 MW de demanda, el ahorro alcanzaría aproximadamente 140 MW.
Entre las acciones recomendadas están apagar las luces que no se utilizan, moderar el uso del aire acondicionado y evitar mantener encendidos equipos eléctricos innecesariamente. A estas medidas se deben sumar la revisión de las instalaciones domésticas y la adopción de prácticas de eficiencia en industrias, comercios e instituciones públicas.