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Juan Zapata vuelve a buscar la Prefectura de Pichincha siete años después

Su trayectoria sumó cargos nacionales y una censura política Su perfil técnico es su capital En 2019 disputó contra Paola Pabón, quien le ganó por 1,4 puntos

Juan Zapata, exministro del Interior y exdirector del ECU 911, busca nuevamente la Prefectura de Pichincha por el movimiento Imparables.

Juan Zapata, exministro del Interior y exdirector del ECU 911, busca nuevamente la Prefectura de Pichincha por el movimiento Imparables.Ilustración / EXPRESO

Sara Ortiz
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Juan Zapata Silva, de 57 años, vuelve a disputar la Prefectura de Pichincha siete años después de haber perdido ante Paola Pabón por 1,4 puntos porcentuales.

Ahora, Zapata regresa a la papeleta como ficha del movimiento provincial Imparables, lista 79. Su candidatura fue calificada para las elecciones seccionales de noviembre.

En su segundo intento a la Prefectura, su trayectoria es distinta a la de 2019. Ha sumado el haber sido director general del ECU-911, presidente del Comité de Operaciones de Emergencia (COE) Nacional y ministro del Interior durante el gobierno de Guillermo Lasso.

Su regreso a la política electoral ocurre, además, después de un episodio que marcó su trayectoria: en mayo de 2024, la Asamblea Nacional, de mayoría correísta, censuró su gestión como ministro del Interior y le impuso una prohibición de ejercer cargos públicos durante dos años.

De ‘Capi Zapata’ a candidato a prefecto

La imagen pública de Zapata comenzó mucho antes de sus cargos políticos. Ingresó a la Policía Nacional en 1989 y permaneció más de dos décadas en la institución. Llegó al grado de teniente coronel y desarrolló buena parte de su carrera en áreas vinculadas con tránsito y seguridad vial.

En 2004, cuando era capitán y ocupaba la Dirección de Señalización Vial de la Dirección Nacional de Tránsito, impulsó la campaña Corazones Azules. La iniciativa colocaba corazones azules en los lugares donde una persona había muerto en un accidente de tránsito, con el objetivo de generar conciencia sobre la siniestralidad vial. La campaña convirtió a Zapata en un rostro conocido y le dio el apodo de ‘Capi Zapata’.

Paco Moncayo, quien fue su compañero de fórmula en 2019 con la alianza entre Izquierda Democrática, Democracia Sí y Vive, recuerda esa etapa como uno de los principales atributos de Zapata. “Él fue un oficial de Policía que realmente destacó entre todos, con grandes iniciativas en beneficio de la comunidad”, recuerda Moncayo. A su juicio, Zapata consiguió integrarse con la ciudadanía y ganarse su reconocimiento.

Moncayo lo describe como una persona competente, capacitada y de “ánimo sereno”.

Su formación también estuvo vinculada con la seguridad y el tránsito. Es ingeniero en Tránsito y Transporte por la Academia de Ciencias Policiales de Carabineros de Chile. Además, cuenta con especializaciones en seguridad pública y privada, un diploma en Ciencias Políticas y Gestión Pública de la Universidad de Chile.

De la Policía Nacional a la carrera política

En 2013, Zapata dejó el servicio activo. Ese mismo año dio el salto a la administración pública, cuando el entonces alcalde Mauricio Rodas lo designó secretario general de Seguridad y Gestión de Siniestros del Municipio de Quito. Permaneció cerca de seis años en ese cargo.

Para Santiago Basabe, profesor de Relaciones Internacionales y Ciencias Políticas de la Universidad San Francisco de Quito (USFQ), la campaña Corazones Azules constituye uno de los principales logros de la trayectoria pública de Zapata.

Basabe considera que Zapata construyó buena parte de su capital público desde el ámbito técnico, pero que ese recorrido no se tradujo con la misma fuerza al terreno político-electoral. “Nunca alcanzó a dimensionar el espacio que podía ocupar. Pudo ser un gran funcionario desde la parte técnica, que es su área. En la elección o en la parte político-electoral tiene debilidades”, analiza.

A juicio del politólogo, esa dificultad explica por qué está lejos de llegar a la Prefectura. Considera que es una lástima, porque acumuló “capital simbólico y político” durante su etapa en la Policía, un activo que, según su análisis, se ha ido diluyendo. Basabe identifica varias dificultades en su trayectoria electoral: falta de carisma, una capacidad de comunicación limitada y la ausencia de una posición ideológica claramente definida.

“Con él no se sabe si es un socialdemócrata, si es de centro-derecha”, sostiene Basabe, quien también destaca que Zapata ha ocupado espacios en administraciones de distinto signo político. En 2019, el entonces presidente Moreno lo designó director general del ECU-911. El cargo le dio una plataforma nacional y con la llegada de la pandemia de covid-19, el ECU-911 tuvo un papel central en la coordinación de emergencias.

Zapata se convirtió en uno de los funcionarios que aparecían con mayor frecuencia para comunicar decisiones sobre restricciones, movilidad, etc.

Guillermo Lasso durante su periodo como presidente lo escogió en 2022 para reemplazar a Patricio Carrillo como ministro del Interior, después del femicidio de María Belén Bernal por su esposo policía. En su posesión habló de recuperar la confianza ciudadana en la Policía y de una reestructuración de la institución, además de mayor inversión para mejorar la seguridad en el país.

Sin embargo, su año de gestión en el ministerio coincidió con una escalada de la violencia y el deterioro de la seguridad a escala nacional, pues el año 2023 terminó con un registro de 8.248 homicidios, frente a los 4.603 de 2022.

  • CNE. En 2019, un día después de las elecciones, Zapata denunció inconsistencias en las actas y anunció que impugnaría los resultados ante el CNE.
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