debate
Ecuador bajo diagnóstico: síntomas de autocracia y debilitamiento democrático
Tres analistas políticos revisan rasgos de pérdida de institucionalidad y restricción de libertades. Tres políticos exponen sus visiones.

Imagen simbólica de democracia en riesgo, con una fachada del Palacio de Carondelet, en Quito.
Lo que debes saber:
- Analistas advierten autocracia en Ecuador en 2026: Sotomayor y Viola señalan erosión institucional y dudas sobre elecciones libres.
- En Ecuador, 2026: decisiones sobre oposición y control estatal activan alertas de autocracia, según politólogos.
- Debate en Ecuador 2026: Pabón denuncia dictadura y Páez y Rivera lo niegan; analistas vinculan caso a ola global de autocratización.
Como si se tratara de una enfermedad que avanza silenciosamente, los indicios de autocracia ya no se ven como hechos aislados, sino como parte de un patrón en Ecuador y otros países, que inquieta a analistas.
Ecuador
Deterioro democrático en Ecuador: las ‘banderas rojas’ que identifican abogados
Rosero Mariela
La politóloga y abogada Patricia Sotomayor, docente de la Universidad San Francisco de Quito (USFQ), responde que el país no vive una democracia plena; identifica retrocesos en libertades como las de prensa y asociación.
Aunque reconoce que tensiones institucionales han existido desde el retorno a la democracia en 1979, subraya que hoy surge un elemento especialmente preocupante: la proscripción política.
Para Sotomayor, este fenómeno -sumado a decisiones cuestionadas de organismos electorales y al contexto de elecciones anticipadas- plantea dudas sobre la equidad del proceso. Recuerda que no hay democracia sin elecciones libres, limpias y competitivas, un principio inseparable del pluralismo.
Opositores pueden aparecer en listas del SRI, son objeto de procesos en la Contraloría
Coincidiendo con ese diagnóstico, Carolina Viola, politóloga, cree que las últimas decisiones frente a la oposición acercan más a una lógica autocrática y alejan de una democracia plena.
Lo que se ve, dice, es un régimen híbrido, con una tendencia que se ha acentuado: erosión progresiva de instituciones democráticas y fortalecimiento del Ejecutivo, que termina por copar otros espacios del Estado, debilitando los contrapesos y el equilibrio de poderes.
Para Viola, la eliminación de opositores políticos marca un antes y un después. Si bien hay quienes argumentan que esto ya lo hizo el correísmo -cuando también hubo erosión democrática-, en esos casos “la eliminación de partidos del registro electoral respondía a no cumplir con el mínimo de respaldo. Hoy se observa un ataque que no solo afecta a una organización, sino a cualquier actor con potencial electoral frente al Gobierno”.
Según la politóloga, esto no solo afecta a la oposición. “Quienes alzan la voz o cuestionan decisiones empiezan a enfrentar acciones desde distintas instituciones del Estado. Aparecen en listas del SRI, son objeto de procesos en la Contraloría, etc.”, dice.
La visión de Andrés Páez, exasambleísta
Al plantearle la misma interrogante al exlegislador Andrés Páez -¿hay síntomas de autocracia en el país?-, sonríe. Dice que lo más curioso es que “quienes han instalado esa narrativa son los autores y cómplices de una de las más burdas dictaduras entronizadas en el continente, como fue la década saqueada; aparte de cometer todo tipo de abusos, se robaron millones”.
Pregunta: “¿Qué autoridad moral pueden tener para sostener una cosa así quienes disolvieron el Congreso el 27 de noviembre del 2007?”. “Eso solo se había visto en las peores dictaduras; se inventaron el Congresillo, disminuyeron el número de jueces de la Corte Suprema de 31 a 21, le quitaron la condición y la dejaron como Corte Nacional; crearon una última instancia de nueve jueces manipulados por ellos e hicieron lo que les vino en gana hasta hoy; todavía el correísmo está insertado allá”.
Paola Pabón habla de una tiranía
Desde una orilla política diametralmente opuesta, la evaluación cambia por completo y se ve incluso como una “patología” del poder. Al preguntarle a Paola Pabón, figura de la Revolución Ciudadana y prefecta de Pichincha, si hay rasgos de autocracia en el país, responde sin matices:
“En Ecuador vivimos una dictadura, el poder está concentrado en una sola persona y en su grupo económico y se ejerce con crueldad, sin respetar la Constitución ni las leyes, menos aún la voluntad popular. El tirano impone una política de miedo, persecución y terror. La tiranía ha emergido en el país mediante la instauración de la necropolítica y el discurso de guerra contra el crimen organizado”.
El Gobierno -anota- ha hecho caso omiso a los resultados de las consultas populares. Puntualiza:
- "En la última consulta, el pueblo se pronunció en contra de la presencia de bases extranjeras en territorio nacional y cada vez la presencia de tropas extranjeras es mayor".
- "Se prohibió la extracción de petróleo en el Yasuní y hasta el momento no se han cerrado los pozos petroleros en el parque nacional".
- "Quito le dijo no a la minería y esta actividad sigue en expansión".
- "Cuenca se pronunció en contra de la minería en Quimsacocha y el régimen otorgó los permisos ambientales para la extracción”.
Cuenca
Histórica marcha en Cuenca: las tres claves para entender rechazo a proyecto minero
Nadia Larco Bravo
Ramiro Rivera niega que exista autocracia en Ecuador
Ramiro Rivera, exdiputado de la DP y defensor del presidente Daniel Noboa, no lo ve así. “Las autocracias implican una concentración absoluta del poder, sin división de funciones, representación legislativa, justicia independiente, libertad de expresión ni garantías constitucionales”.
Como ejemplos menciona a Nicaragua, bajo Daniel Ortega; Cuba, con Miguel Díaz-Canel; así como Bielorrusia, Siria y teocracias.
Política
Silencio del correísmo frente al autoritarismo en Nicaragua: ¿por qué callan?
Rosero Mariela
Para él, calificar a Ecuador como una autocracia es una tesis del correísmo “risible”. Reconoce que esta democracia “carece de partidos sólidos y está marcada por el caudillismo y prácticas prebendarias”.
La suspensión de la RC y Amigo -cree Rivera- responde a la ingeniería autoritaria que dejó (Rafael) Correa; el artículo 374 del Código de la Democracia es claro: con la sola notificación del fiscal, el CNE o el TCE tienen la facultad de suspender a movimientos por 24 meses o imponer multas de 10 a cien salarios.
Comenta que “los correístas dejaron trampas que montaron para sus adversarios, en las que han caído atrapados”. Al recordarle que Inés Manzano casi no participó de su juicio político; Alexandra Villacís no se pudo posicionar en la Judicatura y sobre la intervención de GRANASA comenta:
“Diría que hay ciertas decisiones o actitudes que constituyen actos desmedidos de un lado y otro”.
Un problema que atraviesa al mundo
Patricia Sotomayor, como politóloga, señala que la situación (avance de la autocracia) no es exclusiva de Ecuador ni de la región. El mundo atraviesa una tercera ola de autocratización, en contraste con la ola democratizadora de las décadas de 1970 y 1980, cuando muchos países pasaron de regímenes autoritarios a democráticos. ¿Otra pandemia sin vacuna?
Ya no se producen golpes de Estado de tipo militar u oligárquico: Franklin Ramírez
El analista político Franklin Ramírez explica que se habla de una tercera ola de autocratización, que arranca incluso a inicios de este siglo y presenta picos de expansión en democracias aparentemente consolidadas como Estados Unidos, pero también en Hungría o Turquía.
Este concepto, entendido como proceso -más que como autocracia a secas-, busca describir la erosión gradual de las condiciones democráticas en el ejercicio del poder político.
Se diferencian, subraya, de los viejos golpes de Estado de tipo militar u oligárquico en América Latina, donde la toma del poder era abrupta, protagonizada por militares, policías o élites -como por ejemplo lo de Allende en Chile-.
Hoy el cuadro es distinto: se trata de figuras y líderes electos por el pueblo, con legitimidad de origen, que desde dentro del sistema y de manera progresiva van concentrando poder, debilitando los mecanismos de control institucional y de rendición de cuentas, y restringiendo libertades políticas como la movilización, la protesta, la libertad de expresión, la oposición y la participación.
“Es una erosión progresiva que opera desde dentro del sistema. A través de distintas formas, estos liderazgos concentran poder y presionan al adversario. Esta figura se aplica al caso ecuatoriano, es comparable a Bukele en El Salvador. La autocratización se vincula a la expansión de la violencia en territorios y a la securitización”.
"El escenario es de poder absoluto, propio de regímenes de partido único, en el que ciudadanía y organizaciones políticas no pueden impugnar".
Política
Rivadeneira: suspensión de Amigo “no es un caso aislado” y apunta a persecución política
Rosero Mariela