mandato constitucional
Democracia en pausa: la rendición de cuentas que ya no escucha a la ciudadanía
Activistas y una líder comunitaria coinciden en que este ejercicio se ha desgastado; también un exconstituyente y una consejera identifican debilidades

Imagen que simboliza que un político rinde cuentas mirándose al espejo.
Lo que debes saber
- En Ecuador, abril-mayo 2026, autoridades realizan rendición de cuentas; Rocío Bastidas advierte que se volvió un trámite sin control ciudadano.
- El Ministerio de Salud cerró acceso a prensa; limita transparencia y contradice control social en rendición de cuentas.
- Líderes comunitarios y sindicales en Ecuador señalan baja participación por burocracia y crisis económica; ciudadanía prioriza sobrevivir sobre control público.
Cada semana, alguien telefonea a Rocío Bastidas para alertarle sobre un problema en sus barrios. “Me dicen: ‘pon el grito en el cielo’”, cuenta. A sus 70 años, no duda en convocar a dirigentes, abogados constitucionalistas, urbanistas, autoridades de ministerios... Está convencida de que no hay peor gestión que la que no se hace.
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Bastidas defendió la participación ciudadana durante la Asamblea Constituyente de 2008, en Montecristi. Hoy, sin embargo, sostiene que uno de sus pilares -la rendición de cuentas- se ha desvirtuado.
“Se volvió una simulación”, afirma. Entre abril y mayo, autoridades de todas las funciones del Estado, incluidas la Asamblea Nacional, instituciones públicas y los Gobiernos Autónomos Descentralizados (GAD), realizan sus eventos de rendición de cuentas. Es un mandato constitucional y una obligación establecida en la Ley Orgánica de Participación Ciudadana y Control Social.
En el mundo ideal, estos espacios deben permitir a la ciudadanía conocer, cuestionar y evaluar la gestión pública. En la práctica, no siempre ocurre. El martes 28 de abril del 2026, el Ministerio de Salud cerró el acceso a la prensa durante su evento, lo que contradice el principio de transparencia y limita el control social.
El problema es que la rendición de cuentas se burocratizó: Hernández
El exasambleísta constituyente Virgilio Hernández dice que la rendición de cuentas es esencial para la democracia, pero admite: “Mientras más se institucionaliza, menos participación genera. Se cumple con un requisito burocrático y se pierde el sentido deliberativo”.
En su opinión, la proliferación de normas, formularios y procedimientos ha convertido estos procesos en ejercicios formales, cargados de “parafernalia”, que no garantizan un verdadero diálogo con la ciudadanía.
Hernández apunta a problemas de fondo: “No ha existido voluntad política para desarrollar una cultura participativa. Y la precarización de la vida hace que la gente priorice la supervivencia antes que involucrarse en estos espacios”.
"Sabíamos que sería un fiasco": Rocío Bastidas
Bastidas recuerda que comenzó su trabajo comunitario hace dos décadas en La Floresta, en el centro-norte de Quito. Junto a colectivos como Acción Ecológica y activistas como Esperanza Martínez -relata-, lucharon por la participación ciudadana.
Además, el entonces presidente de la Asamblea Constituyente, Alberto Acosta, visitó su casa para discutir propuestas, lo que él mismo confirmó a EXPRESO.
Pero también hubo advertencias. “Decíamos que el Consejo de Participación Ciudadana podía convertirse en un fiasco. Proponíamos consejos ciudadanos itinerantes, independientes, con capacidad de control directo y articulación con instituciones como la Contraloría o la Fiscalía”, recuerda.
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Hoy, Bastidas integra el Cabildo Cívico de Quito y la mancomunidad de barrios del hipercentro, que agrupa a unas 20 organizaciones. Desde ahí insiste en una limitación clave: no toda la ciudadanía tiene tiempo, información o herramientas para participar.
“La gente está ocupada resolviendo lo urgente”, resume.
Que el Ministerio de Salud le cierre la puerta a la prensa es la máxima expresión de que en las rendiciones de cuentas invitan solo a quienes aplauden. Es una similación.
La ciudadanía tiene derecho de participar de la rendición de cuentas
Piedad Cuarán, integrante del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, recalca que la rendición de cuentas es una obligación de todas las autoridades e instituciones que administran recursos públicos.
No se trata -subraya- de un acto voluntario, sino de un deber de informar, transparentar y someter la gestión al escrutinio ciudadano. Señala que debería existir retroalimentación: a la ciudadanía se le tendría que permitir cuestionar, hacer preguntas y conocer si se ha cumplido con el plan de trabajo.
No son verdaderos espacios de debate, de evaluación de gestiones
Isabel Vargas, presidenta del Frente Unitario de Trabajadores (FUT), apunta que las rendiciones de cuentas de políticos e instituciones públicas se han convertido en actos formales, más que en verdaderos ejercicios de transparencia.
“Se limitan a mostrar cifras y a dar discursos para simular responsabilidad, sin abrir espacios reales para el debate y la evaluación”.
El ciudadano -dice- está desanimado; no denuncia por temor a represalias, además de que percibe impunidad y altos niveles de corrupción.
En las rendiciones de cuentas no permiten que la ciudadanía evalúe el cumplimiento de compromisos. No es posible hacer una verdadera fiscalización, hay temor a represalias.
En ese mismo sentido opina Andrés Quishpe, quien ha sido presidente de la Federación de Estudiantes Secundarios (FESE), de la Federación de Estudiantes Universitarios del Ecuador (FEUE) y ahora dirige la Unión Nacional de Educadores (UNE). Cree que incluso en las rendiciones de cuentas de las ligas barriales hay más transparencia.
Afirma que, al volverse formalismos, estos procesos se han desgastado. La verdadera rendición de cuentas está en los hospitales desabastecidos, en las escuelas sin lo necesario para estudiar, al caminar cuando nos roban, en los locales que abrimos y a los que llegan a extorsionar, concluye.