SUSCRÍBETE
Diario Expreso Ecuador

elecciones seccionales

De las pantallas a la papeleta: la estrategia de los influencers en la política ecuatoriana

Los partidos buscan captar nuevas audiencias. Expertos explican las razones de esa apuesta. También advierten los riesgos para la representación política

Referencial. Los partidos apuestan por el alcance digital de los influencers para fortalecer sus candidaturas en las elecciones seccionales de 2026.

Referencial. Los partidos apuestan por el alcance digital de los influencers para fortalecer sus candidaturas en las elecciones seccionales de 2026.Imagen generada con IA

Flor Layedra
Publicado por

Creado:

Actualizado:

Lo que debes saber

  • Los influencers ya forman parte de las papeletas.
  • La estrategia no es nueva.
  • Expertos analizan sus ventajas y riesgos.

Las campañas electorales ya no solo se disputan en las plazas, los recorridos o los debates, sino también entre videos virales, transmisiones en vivo y millones de reproducciones. En las elecciones seccionales de 2026, varios partidos ecuatorianos decidieron convertir esa influencia digital en capital político al incorporar creadores de contenido en sus listas.

LE PODRÍA INTERESAR: Juan Carlos González: “Al Guayas hay que manejarlo como un paciente”

Del estudio de televisión a TikTok

Entre esos nombres figuran la influencer Samia Álava, candidata a la Viceprefectura del Guayas por Acción Democrática Nacional (ADN); el tiktoker Telmo Punina, quien buscará la Prefectura de Tungurahua por el movimiento Pueblo, Igualdad y Democracia (PID); y la creadora de contenido Danielita Sumak, conocida también por haber tenido una cuenta en OnlyFans, quien aspira a integrar el Concejo Municipal de Pujilí. Sus postulaciones reflejan una apuesta de las organizaciones políticas por trasladar la popularidad en redes sociales hacia las urnas.

Los especialistas consultados por EXPRESO coinciden en que esta estrategia está lejos de ser novedosa. El politólogo y docente de la Universidad de Guayaquil, Santiago González, sostiene que se trata de una adaptación de una práctica histórica, pues antes los partidos recurrían a presentadores de televisión, artistas o figuras radiales que concentraban la atención del público y hoy ese papel lo cumplen los influencers en plataformas digitales.

El analista político Andrés Obando comparte esa lectura y recuerda que las organizaciones políticas llevan décadas buscando personas ampliamente reconocidas para integrarlas a sus listas. A su criterio, el objetivo siempre ha sido aprovechar la confianza y el reconocimiento de esas figuras para fortalecer la marca del partido y facilitar el respaldo electoral.

La diferencia, según González, es que ahora las redes permiten medir con precisión el alcance de esos perfiles y dirigir los mensajes hacia segmentos específicos del electorado. Además, señala que TikTok se ha convertido en la plataforma con mayor consumo en Ecuador, lo que explica el creciente interés de los estrategas por captar el voto joven a través de creadores de contenido.

LE SUGERIMOS LEER: Renán Borbúa: “Si me eligen prefecto, tengo que terminar ese período”

La popularidad como estrategia electoral

Por su parte, Andrea Endara, politóloga y coordinadora de Ciencias Políticas de la Universidad Casa Grande, explica que el principal valor de un influencer es el nivel de conocimiento que tiene entre la ciudadanía. A su juicio, esa visibilidad funciona como una fuerza de arrastre para candidatos menos conocidos dentro de una misma lista, replicando el papel que antes desempeñaban cantantes, deportistas o presentadores de televisión.

González sostiene que esa lógica responde a una visión del marketing político, en la que el candidato pasa a convertirse en un "producto" que debe posicionarse entre los electores. Añade que, por esa razón, los influencers suelen ubicarse en el segundo o tercer casillero de las listas para atraer votos hacia toda la organización política, aprovechando el reconocimiento que ya tienen y el sistema de listas cerradas, una decisión que responde a cálculos estratégicos de cada equipo de campaña y que también contribuye a fortalecer la candidatura principal del movimiento, como la Alcaldía o la Prefectura.

Para Alfredo Espinosa, experto electoral y académico, el fenómeno responde también a una transformación de la comunicación política. El analista afirma que gran parte de la propaganda ya circula por redes sociales y que Instagram y TikTok se han convertido en espacios donde los partidos intentan conectar con los votantes mediante formatos breves, emocionales y altamente visuales.

LE INVITAMOS A LEER: Vivian Idrovo: “Ecuador camina a parecerse a Venezuela y a Nicaragua”

¿Seguidores equivalen a votos?

Los expertos sostienen que incorporar influencers también representa una ventaja en términos de campaña porque esas figuras llegan con una comunidad previamente consolidada. Obando advierte, sin embargo, que tener cientos de miles de seguidores no garantiza obtener votos, ya que la popularidad digital no siempre se traduce en respaldo en las urnas.

Las advertencias aparecen cuando la notoriedad pesa más que la preparación para ejercer un cargo público. Obando considera que muchos creadores de contenido no necesariamente poseen experiencia para la gestión pública y que una mala administración puede afectar tanto su credibilidad como la reputación de la organización política que los postuló.

Espinosa añade que existe el riesgo de banalizar la política si las candidaturas privilegian la fama sobre las propuestas y el debate de los problemas ciudadanos. González, por su parte, recuerda que la exposición en redes puede abrir la puerta de una campaña, pero no reemplaza la capacidad para gobernar, por lo que el verdadero examen de estos candidatos comenzará cuando las reproducciones den paso a la gestión pública.

Por otro lado, Endara sostiene que, en el caso de los concejales, los influencers terminarían respondiendo a la línea del partido y tendrían un margen limitado para impulsar una agenda propia. Es por esto porque Espinosa advierte que su incorporación desplaza a militantes y cuadros políticos con trayectoria, sin aportar necesariamente al debate programático ni a la construcción de una agenda para la organización.

tracking