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Diario Expreso Ecuador

ANÁLISIS

Cynthia Viteri candidata: El plan de ADN en Guayaquil era no tener ninguno

El cambio de candidatura oficialista evidencia la ausencia de un proyecto de ciudad estructurado. Olsen quedó vestido y alborotado en un papelón de precampaña

La candidatura de Viteri desecha la 'precampaña' que ya hacía Niels Olsen en sus redes sociales.

La candidatura de Viteri desecha la 'precampaña' que ya hacía Niels Olsen en sus redes sociales.Ilustración.

Carlos Isaac Pino
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Hace una semana, Niels Olsen anunció públicamente a Guayaquil: “Si me lo permiten, seré su alcalde”. Y fue su propio partido el que no se lo permitió. 

A cuatro meses de ir a votar, los planes de ADN en el Puerto Principal se siguen barajando como si no corriera (o contemplaran) el tiempo: ahora se apartaron de una estrategia de participar por duplicado, siendo la carta oficial el expresidente de la Asamblea, y un as bajo la manga la exalcaldesa Cynthia Viteri, que siempre sorteó alinearse con el oficialismo.

ADN gana una candidata, pero pierde identidad

Un acuerdo bipartidista sería una salida fácil, de no ser porque Daniel Noboa dejó claro a inicios de junio que no irían a las seccionales bajo ninguna alianza, y por eso más que unirse, absorbieron. El problema está cuando este acaparamiento indiscriminado revela torpemente que no hay un plan de gobierno, sino un deseo de consolidar más poder, aunque deforme su identidad política.

Viteri viene del "viejo Ecuador"

Empezando porque no es innovación. Viteri tiene más del “viejo Ecuador” que de lo que debería ser ADN. Es una exsocialcristiana, investigada por al menos cinco negligencias administrativas de cuando estuvo al mando de la ciudad, frente a un oficialismo (que dice ser) crítico con la corrupción en los GAD. Entonces, ADN se arriesga con esta candidata, con la certeza de que la justicia no le jugará en contra, o como si tuviese control de ella. 

Golpea a la imagen partidista porque, si en verdad hubo “primarias” en ADN, se tiraron a la basura al acoger a una candidata por fuera del consenso de sus bases. 

Al cierre de esta edición no se ha emitido ninguna nota de protesta: puede que sea más fácil agachar la cabeza en una democracia vertical, como si nadie adentro del movimiento tuviera un propósito propio para su ciudad, o como si fuese más óptimo copiar la tarea ajena. 

Olsen, no se vista que no va

¿No le avergüenza a Olsen? Que le dejen vestido y alborotado de celeste y blanco en fiestas julianas; que empezó a dar discursos de haber “crecido en Guayaquil” (aunque en los últimos años ha votado en Samborondón); que madrugó para trotar en campaña anticipada y hasta —dicho en sus palabras— compró una cámara para documentar sus actividades en la ciudad para, cuando sea alcalde, “recordar y resolver”.

Cuesta creer que alguien que hasta hace un mes y medio tenía su mente enfocada en el poder Legislativo, haya tenido un plan elaborado para gobernar Guayaquil. 

Peor aún, ahora le anuncian como candidato para la Alcaldía de Samborondón, cantón donde sí está domiciliado. Nada señalable si así hubiese sido desde un principio, pero con el papelón de tener la boca llena de 'guayaquileñismo', ¿será bien recibido por un pueblo samborondeño que tiene el derecho de sentirse como el ‘segundo plato’ de Olsen? 

Cambiar así de fichas es gritar que no les pesa sacrificar la identidad territorial de un candidato, manchando su credibilidad, porque la causa más importante es el fin: llegar al poder. Quizá solo una candidatura a la Prefectura con Olsen salvaría del ahogado, el sombrero. 

 Niels Olsen renunció a la Asamblea tras ser anunciado por ADN como precandidato a la Prefectura del Guayas.

 Niels Olsen renunció a la Asamblea tras ser anunciado por ADN como precandidato a la Prefectura del Guayas.ARCHIVO EXPRESO

Viteri en ADN, una apuesta arriesgada para ambas partes

Si es cierto que no hay un plan, acoger a Viteri es una vaga solución, pero conveniente. Trae consigo a su esposo y su aparataje mediático para la campaña; le gana tiempo y le ahorra el riesgo de tener que presentar a un candidato en este corto plazo.

Además, el camino se le ha aplanado en Guayas, con la súbita ausencia de los candidatos más reconocidos: los Yúnez desistieron en Samborondón, Aguiñaga se despidió al apuro y sin tanta explicación de la Prefectura, y por Guayaquil, Aquiles Álvarez tendría muchas cosas que decir, pero está procesado sin sentencia. 

Para fortuna del oficialismo, la oposición no logra unificarse, pues allá también pesan más los intereses particulares de actores como el correísmo, que ya tildó a Mónica Luzárraga de ‘chimbadora’; o del PSC, que con la mediación de Nebot parece seguro de que a falta de pan, buenas son las nostalgias. 

Aunque el movimiento de Noboa también puede pecar de subestimar al electorado, con el riesgo de que Viteri pierda. Para muestra, está el resultado de la última Consulta Popular, donde pesó el rechazo al presidente, que la impulsó. No tener planificación levanta las alarmas del votante que, preocupado del futuro, quiera escuchar algo más que discursos simples por tiktok. 

No importa la forma, el objetivo es llegar

Y si esto ocurre en la ciudad más poblada, lo que le espera al resto del país no puede ser tan diferente: una elección a dedo de figuras cuyos respaldos se perfilan acorde al rostro conocido y el porcentaje de la encuestadora rápida por encima de la viabilidad de un proyecto; sedienta de poder, pero huérfana de planificación y, peor aún, de autonomía frente al poder central.  

¿No será ese el verdadero plan, ahora que se lo analiza a fondo? O quizá, lamentablemente, es la confirmación de que sencillamente nunca existió alguno. 

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