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Andrés Roche: “Se acabó el recreo de la inoperancia y de la incompetencia”
El precandidato socialcristiano sostuvo que la ciudad perdió el rumbo tras apartarse del modelo de gestión impulsado por Febres-Cordero y Jaime Nebot

Andrés Roche dialoga con EXPRESO.
Lo que debes saber
- El exlegislador quiere devolverle al Partido Social Cristiano su bastión en Guayaquil. ¿Cómo lo hará? ¿Qué ofrece?
- Conversó con EXPRESO sobre su plan que, en líneas gruesas, apela al orgullo y gestiones pasadas.
El candidato del Partido Social Cristiano (PSC) a la Alcaldía de Guayaquil, Andrés Roche, aseguró que la ciudad atraviesa un deterioro en materia de obras, limpieza y seguridad, por lo que planteó retomar el modelo de gestión que, dijo, impulsaron las administraciones de Febres-Cordero y Nebot. En diálogo con EXPRESO, también cuestionó el manejo financiero del Municipio, defendió su gestión al frente de la ATM y criticó la politiquería.
¿Qué ofrece Andrés Roche que no hayan ofrecido las administraciones socialcristianas anteriores? ¿Qué propone de diferente?
Lo primero es preguntarnos cómo está hoy la ciudad. ¿Es la misma ciudad que hace ocho años entregó Jaime Nebot? Definitivamente no. Usted ve calles con huecos, una ciudad sucia, obra pública escasa, inexistente. Los proyectos que hoy se ejecutan son, en su mayoría, proyectos que dejamos nosotros. La regeneración urbana ya no existe y la que quedó no recibe mantenimiento. Esa es la ciudad que tenemos hoy. La pregunta es: ¿el guayaquileño tiene que resignarse a vivir con miedo? ¿Merece estos modelos fracasados de quienes no han hecho nada o de quienes, pudiendo hacerlo, lo hicieron mal? El guayaquileño quiere regresar a lo que le funcionaba. Luego de recuperar eso, entrar nuevamente en una dinámica de crecimiento sostenido, bienestar y progreso. Eso requiere una persona con firmeza y experiencia. En este momento, esas credenciales las tiene Andrés Roche.
¿Pero cómo? En 2023 Guayaquil dijo que no quería más al PSC. ¿Cómo recuperar esa confianza?
Ese mensaje de la elección fallida de Cynthia Viteri es justamente lo que le estoy diciendo. Hubo un cambio de rumbo respecto al modelo de Jaime Nebot y también al de León Febres-Cordero. Por ejemplo, se dejó atrás el principio de destinar el 85% del presupuesto a obras y servicios y el 15% al gasto corriente. Cuando se produjo ese cambio, al ciudadano no le gustó. Entonces dijo: “Esto no me gusta y voy a probar con otro modelo de administración”. Llegó la administración correísta e hizo lo mismo: un modelo equivocado, que no apunta al ciudadano, sino a intereses políticos y a un manejo poco prudente de la priorización del gasto público. Ahí está el quiebre. Hoy el ciudadano quiere una propuesta segura para que Guayaquil vuelva a ser Guayaquil.
Muchos lo recuerdan por la ATM. Hoy la institución está envuelta en escándalos y cerca de 200 de sus 600 agentes han sido señalados por diferentes faltas. ¿Qué falló, Andrés?
La ATM la creé desde cero y, con todo respeto, ninguno de quienes me sucedieron ha hecho ni el 1% de lo que dejé.
En esta administración ya han pasado cuatro gerentes.
Es la misma tónica del Municipio de Guayaquil. Entregamos un sistema que comenzó a cambiar la transportación pública, cambiar buses destartalados o sobrepasados en su vida útil; sacamos esos buses y pasamos a nuevos; (pero) volvieron a reciclar chatarras... Me voy a quedar corto. Esto es como cuando en julio y octubre Nebot sacaba 300 y pico de obras que se iban a inaugurar en el año. ¿Dónde está eso ahora? Vaya vea la agenda municipal de julio, vea cómo se pegan como rémoras de actividades de otras entidades.
Hablando de la administración actual, usted ha cuestionado el gasto. ¿Cómo debería priorizarse?
Hay una gran mentira que se ha mantenido durante estos ocho años. Jaime Nebot tenía un presupuesto real de alrededor de 800 millones de dólares. Con esos recursos, mantenía la relación de 85% para obras y servicios y 15% para gasto corriente. En 2024 se habló de un presupuesto de 800 millones, pero el presupuesto ejecutado fue de aproximadamente 620 millones. En 2025 ocurre algo similar: el ejecutado ronda los 627 millones. Entonces la pregunta es: ¿dónde está el resto? La influencia o la buena carta de crédito del Municipio de Guayaquil se ha perdido.

Andrés Roche es el precandidato del Partido Social Cristiano (PSC).
¿Cómo recuperarla?
Quien venga a ofrecer una larga lista de proyectos desde el primer día le estará vendiendo humo. Lo primero que hay que hacer es lo mismo que hizo León Febres-Cordero después del ‘bucaramato’: ordenar la casa. Sacar una serie de pipones, incluso algunos escondidos atrás en facturación, altos salarios que restan a lo esencial de servicios.
¿Eso existe actualmente en el Municipio?
Sí. Lo dijo el propio Jaime Nebot. Incluso en Segura EP hay alrededor de 2.000 policías metropolitanos. ¿Dónde están? ¿Los ve usted en las calles? ¿Se ha traducido eso en mayor seguridad para los barrios o para que el dueño de una tienda deje de ser víctima de extorsiones? ¿Dónde está el patrullaje? Además, el Municipio tiene alrededor de 500 camionetas. Parece un Municipio rodante.
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Si llega a la Alcaldía, ¿cómo sería la relación con el Gobierno? Hoy, por ejemplo, el Municipio mantiene conflictos con el Sercop.
La ciudadanía quiere que se deje de lado esta politiquería mezquina. Cuando el Sercop suspende todos los procesos de contratación de un Municipio, ¿a quién perjudica? Al guayaquileño. Voy más allá. Invito a juristas y constitucionalistas a debatir este tema. Si la Constitución establece que los organismos de control son independientes, ¿cómo es posible que el Gobierno Central controle la contratación pública de municipios y prefecturas? Eso no tiene lógica. Esa competencia debería estar en manos de organismos de control como la Contraloría o la Procuraduría. Guayaquil está gravemente enferma. Hoy hay tres escenarios: un médico con experiencia; alguien sin experiencia que nunca ha enfrentado una situación así; y quien ya tuvo la oportunidad y lo hizo mal. Ese es el escenario de Guayaquil. Cuando se habla de déficit fiscal, lo primero que hacen es frenar la obra pública. Por eso, cuando escucho al candidato de gobierno decir “vamos a aplicar el proyecto político del presidente en Guayaquil”, a mí me aterra. La ciudadanía tiene claro el tema y me resisto a creer que vayan a experimentar nuevamente. Se acabó el recreo de la inoperancia, recreo de la incompetencia. Tenemos que volver a un lugar seguro.